Estaba casi segura de haber sentido su corazón caer hasta el suelo, sus ojos recorrieron una vez más los alrededores de su propio cuerpo en busca del equipaje que, tenía la certeza, de haber dejado solo no más de cinco minutos. Tomó aire, expandiendo su visión del lugar. Cada nuevo residente estaba aun mudándose, miles de personas que desfilaban por el mismo sitio, cualquiera podría haberla tomado por error… o no. Sin pensarlo dos veces y, finalmente cediendo ante la desesperación de la situación que vivía, detuvo a la primer persona que logró alcanzar.- No habrás visto por casualidad un bolso extraviado, ¿verdad? - Cuestionó finalmente. Eran situaciones como esas en las que deseaba ser más organizada.- Es color borgoña, de este tamaño.- Expuso haciendo la mímica con sus manos.
Mas que prestarle atención a la fémina que le acababa de dirigir la palabra sólo se limitó a fruncir fuertemente su ceño mientras continuando organizando las cajas que yacían a las afueras de lo que aparentaba ser el jardín de su trailer. Y es que claro, después de la cuarta o quinta persona ya estaba un poco harto que algún desconocido viniese hasta él con la intención de encontrar respuesta a una interrogante que él ni siquiera conocía, ¿es que acaso nadie caía en cuenta que, al igual que ellos, acababa de llegar y que sólo estaba enfocado en sus cosas? Suspiró, completamente dispuesto a ignorar a la joven mas las nuevas palabras de esta lograron que su atención se activara, dejando así que sus zafiros se posaran en las orbes tan similares a las de él que la blonda poseía. “¿Borgoño? Espera un momento, no es por desprestigiar a mi género ni nada por el estilo pero...¿De verdad crees que me sé todos los colores además de los básicos?” Cuestionó, sin poder evitar que una divertida sonrisa se posara en sus facciones














