Claro.— Asintió ante la invitación de hombre y se acercó a la barra junto con él, torciendo una débil sonrisa en sus labios.— Hice la carrera de abogado, pero soy pésimo, solo se me dan bien los divorcios, ahí si que gano los casos, pero mi vocación está en las fuerzas armadas, así que para eso viajo, nada más. ¿Y tú?
Oh pues, la verdad que tu vida debe ser muy interesante. Yo soy profesor de lengua inglesa y un escritor aficionado. Así que digamos que mi trabajo es mucho más peligroso que el tuyo ¿eh? Gano dinero enseñando, me cojo alumnas, vivo la vida loca. — Rió en chiste y puso sobre el mostrador dinero. — Anda, escoge algo que te gusta rubio.









