Lo cierto es que no tenía idea sobre ese detalle porque en parte pensó que solamente se había tratado de una excusa pero los dos si se venían cansados, sobre todo ella pero no había querido preguntar hasta que él saco el tema imagino que tendría algo que ver eso. ❝——Entonces parece ser que llegué en buen momento❞ terminó por bromear, sonrió levemente porque sin duda tal vez solamente y probable fue solo una coincidencia. ❝Es un pueblo, es difícil no conocer a alguien por lo que cuando ocurre te vuelves la mirada de todos. Al final se acostumbrarán de verte por aquí❞ sería el esposo de su hermana, terminaría por venir varias veces a ese pueblo, estaba segura pero por un instante dejó de importarle el resto por las noticias que recibió e incluso su rostro cambio ante ello, por lo que al recibir su bebida de inmediato dio un sorbo. ❝Descuida, no pasa nada❞ habló esta y levantó su vista hacía él. ❝Si, son buenas noticias. Unos ensayos de unos productos de mi trabajo han salido muy bien❞ cosa que si las siguientes pruebas resultaban de esa forma, podrían sacar el producto al mercado. ❝No, no me ha contado nada y no te ofendas pero tampoco me ha contado mucho de ti. Tendré que yo conocerte por mi cuenta❞ trataba de ser amable y lo cierto es que no tenía que esforzarse, le estaba agradando mucho. ❝¿Qué sucedió con esos vecinos?❞ preguntó con interés, terminando por girarse un poco para poder verlo mejor. ❝¿De dónde eres?❞ tan sencillo como eso ni siquiera sabía.
Una sonrisa se dibuja en su rostro, asintiendo casi al tiempo en que la rubia pronuncia aquellas palabras — El momento perfecto siempre es antes de que pueda llamar a la policía — expresa, siguiendo la broma hecha. Asiente con lentitud, el comentario le deja en estado pensativo, en realidad era ella la única persona del lugar con quien podía considerar que tenía una conversación real y fluida a pesar de que sólo habían compartido sólo un par de comentarios — ¿Crees que pronto me acepten? — pregunta, elevando la ceja — No he encontrado a muchos dispuestos a iniciar siquiera una conversación casual, eres de hecho el primer rostro amigable con el que me encuentro — dice acompañando sus palabras con una sonrisa corta. Ladea un poco su rostro ante la repuesta — Felicidades... Creo... Que bien que hayan salido bien — asiente, tomando su copa, se abstiene de realizar alguna otra pregunta acerca de su ocupación, pues a pesar de lo dicho, no quería causar que de aquel primer encuentro su imagen ante la hermana de su prometida se viera demasiado afectada, pues ya era suficiente con el hecho de ser un introvertido terrible. El siguiente comentario se siente como un pequeño golpe, no está seguro si a su amor propio o a su lado más emocional — ¿Debería preocuparme de que mi futura esposa no hable de mi? — pregunta con la sonrisa un poco descompuesta, en realidad podía ser sólo su orgullo sintiéndose herido, o la sensibilidad extrema que había creído no poseer — Eran unos señores mayores, peleando durante todo el viaje, creo que hasta bromee diciéndole que ese sería nuestro futuro — dice, intentando borrar la sensación extraña que había dejado el comentario. Recarga su rostro sobre la palma de su mano ante la pregunta — Estocolmo, de mi empleo me transfirieron a Nueva York y lo demás ya es historia.