Feliz día para mí, pero gracias a tí.
Gracias por el calor de tu amor, la recompensa de tu abrazo y el placer de tu risa. Gracias por cada “papá” que me brindas con la dulce y suave voz que despeja el ruido constante que habita entre mis oídos.
Gracias por poner tu cabeza en mi pecho buscando abrigo para dormir y, apenas despiertas, buscarme con tus ojos para verme sonreír.
Gracias, mi amada Emilia.
Día del Padre














