Quiero que sepas que pensarte no es algo voluntario.
Que te he extrañado, soñado, deseado.
Y que ha costado demasiado dejarte ir.
Quiero que sepas que cada día el dolor es menos insoportable, que aprendo a nadar en las gotas de mis heridas y que he aprendido a estar conmigo y aceptarme.
Quiero que sepas que nunca he dejado de quererte.
Aunque dejé de querer estar contigo. Quiero que sepas que nunca has salido de mi corazón, nos hacemos más daño que cualquier otra cosa y aunque te quiera conmigo, con mi alma deseo aprender estar lejos de ti.
Y así no nos lastimemos. No nos hiramos.
Así, queriéndote desde lo lejos. Como quien aprecia un lindo paisaje, una estrella fugaz, casi de forma imperceptible, pero muriendo de amor por ti y deseándote lo mejor siempre aunque esperando no encontrarme contigo en mi camino. Sé que algo de mi ser se iría contigo si te veo. No quiero dañarme. Más.
Sé que algún día lograrás ser quien deseas ser y estarás donde deseas. Solo… propóntelo.
Quizá te vea en otra vida. Cuando ambos seamos gatos.