He abierto todas las ventanas y nadie silba
No hay un tres pisos abajo a las nueve de la mañana
un tráete un cigarro ahí marico
arepas fritas con queso blanco rallado
una vez al mes, porque es abuso
Porque entre las parafilias actuales no sobra un recurso
para integrarlo en la escasez actual
de todo lo que ya no es un móvil si no coche
pitando azul tocando corneta por toda la residencia
y un joven corriendo por las escaleras
corriendo por Las Minas corriendo por la Ermita
apresurado al encuentro en tierra de nadie
al encuentro del lugar más pacifico y misero de la vida
porque nada es hermoso si no se le denigra.
Así, como sacar la cabeza por la tronera y:
¡como te odio maldito pueblo de mi corazón!
Con todas tus calles solas y sin locales para divertirse
sin tu luz artificial de club nocturno
sin el eco de una tal Ana y un tal Luis
los pacos mamahuevos y toda la porquería que te aparta
en las tardes en Farmatodo y las noches en La Colina y pa´ la cancha
en los infinitos buenos días a la luna
saludando los autobuses con sus cornetas muertas
a las cuatro de la mañana en la Redoma.
Y te levantas con palabras entre las lagañas
abriendo todas las ventanas
por la noche buscando esperando, el mensaje:
Algún murciélago que vuele tan cerca
que te arranque la silaba
y nunca más vuelves a tu cama