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No puedo creer… que pongas una duda así sobre mí. —palabras entrecortadas fueron las dichas ante las acusaciones ajenas, como si costase poder enfrentarse a ese tipo de escenarios, negando un par de veces, no manejó la sonrisa que creció sobre sus labios— ¿Quién es Aurora? —en realidad sí sabía quién era la rubia, pero jugaba con aquellas palabras en base a la personalidad fantasma que las voces cantoras de secretos y rumores le daban a la seleccionada— Ella, bueno, no la conozco, pero es bonita… al menos.—elevando sus hombros, entrecerró los ojos antes de tomarse unos segundos para darle una calada al cigarrillo—, la gente tan bonita me da algo de desconfianza, ¿qué maldad oculta, huh? Digo, por algo no se muestra tanto…—teorías ridículas brotaron de su boca a medida que tomaba asiento para quedar en frente a su primo, tomándose con muy poca seriedad la temática de charla en el inicio— La venganza no es buena, luego él podría buscar robarte a Fae, sus ojeras y rulos son irresistibles. —pronunció la última palabra con notable dramatismo, dejando que un suspiro soñador le diese el toque final a aquella burla notoria— Pues a mí no me agrada, pero ninguna de ellas lo hace, así que ignoremos dicho punto…—murmuró, frunciendo el ceño con suavidad, no podía hablar de laureles y color de rosa con ninguna, la insuficiencia de contacto y las ínfimas incomodidades proyectaban a una relación negativa con las cuatro y quizá con un alto porcentaje de habitantes de la misma ciudad— ¿Cómo? —cuestionó, quizá algo confundido ante la ida y vuelta del muchacho— Según tengo entendido sería una de tus… protegidas—el tono de voz bajó notoriamente para decir letra por letra el último término— Dios, Velkan, las relaciones así de me caes mal y yo qué sé no suelen terminar bien…—se rascó la frente de manera algo distraída, con una nueva nube grisácea saliendo de sus resecos labios— Espera… ¿se peleó con Meadow? —casi intentando hacer memoria, sus cejas y facciones no pudieron esconder la diversión que aquello despertaba— ¿Qué le ves a las chicas violentas? Digo, Faelynn, Tayla… ¿Qué sigue? —pecando de dramático, en su mirada azul se plasmó la palpable sorna— Pero, bueno, hablando en serio… Deberíamos hacer una lista de cosas positivas y cosas negativas de cada una, yo hago eso cuando no sé elegir sobre algo. —ideó, chasqueando los dedos en dirección al muchacho.
— Tú te lo has buscado, así que ahora no te pongas en el papel de víctima —elevó uno de sus hombros, una ligera sonrisa curvando sus labios después y encargándose de quitar toda seriedad de sus palabras.— La sucesora al trono de las mejores jugadoras de escondidas. Casi idéntica a Jemima, ya te digo —aseguró, chasqueando la lengua.— Lo es, pero no sé si pueda guiarme sólo por su cara bonita. ¿Qué tal si es una psicópata? Sé poco y nada sobre ella y, la verdad, conocí a su hermano y no lucía muy amigable —recordó, dejando que escenas de aquella noche se dibujasen en su memoria una vez más.— Faelynn no es del tipo de Zech, a él le gustan doncellas. Pero debo dejar de comentar a viva voz cuando alguien me interesa, hasta tú optas por traicionarme al hacerla dar a luz a tu hijo, un niño más bonito que el mío con Liesei —le reclamó, negando con la cabeza de manera reprobatoria.— ¿Tayla no te agrada porque simplemente no lo hace, o es que te ha hecho algo? —inquirió, ladeando su rostro de una forma que delataba la curiosidad que aquel tema despertaba en él.— La admiro por tolerar todo de un mundo que no le agrada por el propósito que la ha traído hasta aquí. Tal vez me siento un poco identificado en el sentido de que... Yo también hago muchos sacrificios en mi día a día —y pese a lo exagerado de su comentario y la mueca de auto-convencimiento que sólo servía para cubrir una sonrisa, sus palabras no eran del todo falsas.— Faelynn es muy cariñosa conmigo, ¿sabes? No puedo decir lo mismo de Tayla porque me ha golpeado en más de una oportunidad, que Meadow se sume a la lista —encogió uno de sus hombros, restándole importancia.— Pero no me gusta Tayla, ¿bien? Es decir, jamás cruzó por mi mente el que terminaría casado con ella, por ejemplo —chasqueó la lengua, negando con la cabeza.— Bien, veamos. Aurora es atractiva, se ve como una chica inteligente y le debo un favor. Por otro lado, no la conozco demasiado y podría ser una psicópata que amenace con matarnos o que haya estado planeando un plan macabro en todo este tiempo que pasó escondida —comenzó, analizando a la blonda.— Tayla... —soltó un suspiro.—¿Algo bueno sobre Tayla? Golpeó a Meadow, ese es un punto a favor. Y le dije que la haría llegar a la élite, creo que merece esa recompensa y puede que me esté equivocado —frunció los labios.— Algo negativo... Bueno, se lleva mal con todos los que conozco —aseguró, porque no necesitaba chequearlo para adivinarlo.— Meadow ya dije que no me agrada, es tan quejica y soberbia... Si Caelan se casa con ella y tengo que vivir tolerando sus críticas sobre el color escogido para el mantel sobre el que se nos sirve la cena, me suicidaré —rodó los ojos, dejando su cabeza reposar sobre el posa brazos de aquel sofá.— ¿Quién me falta? Ah, sí, Samia. Es agradable, podría vernos siendo buenos amigos en el futuro, ¿sabes? Por lo menos no me causa una mala vibra como algunas de las otras.... —frunció los labios.— Lo negativo es que... uh... es muy mimada, sí. Una vez me insultó por no dejarla ir a un paseo con Tatiana.
“Oh sí, cien por ciento seguro. Las locas harían cualquier cosa por la corona, y mis apuestas van a Tayla” chasqueó su lengua, los aires burlones decorando hasta las últimas de sus palabras. El rencor por lo que la fémina le había hecho meses atrás no parecía desaparecer y llámenlo orgulloso, infantil y testarudo pero jamás la perdonaría por haber hecho trizas uno de sus pocos objetos preciados, que ahora en paz descanse. “jo-der” sus párpados se abrieron y la burla llegó un poco más lejos, la simple idea de un pequeño engendro, producto del príncipe y lo que para él era la encarnación del diablo podía ponerle los pelos de punta. “olvídate de pagarle, ¿qué tanto problema sería mandarla al exilio?” su dedo índice frotó su barbilla, pensando en la infinidad de posibilidades. “La nación entera estaría decepcionada de ti, Maxon entenderá ese sacrificio, ¿te imaginas a tu hijo? Llevaría la maldad en sus venas por parte de su madre, no Velkan, piénsalo bien” siguiendo su propio juego y mordiendo el interior de su mejilla para evitar soltar una risotada tomó al menor por los hombros, moviendo su melena de un lado a otro. “opino que la hagamos desaparecer, sí, que la loca se vaya y todos felices y contentos” aunque claro, el único beneficiado con la partida de la seleccionada sería él y nadie más.
El nombre de la seleccionada dio vueltas en su cabeza por un par de segundos, y repentinamente todo tenía sentido. ¿Cómo no sospechar algo así de aquella fémina que parecía esforzarse más de la cuenta por darle una buena vida a su familia? Por supuesto que tener un hijo con él le aseguraba que, por lo menos, recibiría mucho dinero para mantener el asunto en secreto. Todo tenía sentido.— ¿Por qué no la eliminé cuando pude? —fue su primera respuesta, su entrecejo frunciéndose y demostrando lo arrepentido que se encontraba.— ¿Hablas de la casta ocho? Por todos lo cielos, Bastian, puede que el niño sea un bastardo pero no lo quiero creciendo en ese infierno —parecía incapaz de percatarse de que el niño en cuestión no existía, el punzante dolor en su cabeza llevándolo a sentarse en el sofá y descansar su cabeza contra el cómodo respaldar, sintiéndose pésimo.— ¿Dice que la matemos? —ahora sonó escandalizado, su mirada volviendo hacia el príncipe con un ceño fruncido decorando su expresión.— ¿Y si mejor me mato yo? No, en serio, no sería una mala idea. Este dolor de cabeza ya se está encargando de destruirme poco a poco.
La joven se dedicó a poner su otra mejilla al cachorro para que pudiera besarla también, actuando con tranquilidad pese a haberse sobresaltado; imaginaba que se encontraba sola en el jardín (y que aquello duraría), y es que había sido tonta al pensar que el dueño de Ruffo no andaría detrás de él. —No te he visto, y en realidad Jakob deseó tener al niño conmigo. Yo rogaba una y otra vez que nos dejara a solas, que podría hacerlo sola, pero se negaba a abandonarnos. Incluso le he dicho que no lo delataría por no participar, pero no funcionó —contó una mentira sin problema alguno, con la sonrisa en sus labios siendo tan notoria que cualquiera que la observara podría darse cuenta de que jugaba.— Es broma, no ha pasado eso. Y en realidad he escuchado que tú eres el fácil, por lo que no debería sorprenderte —y con ello finalmente giró para encarar a Velkan, sosteniendo a Ruffo aún cerca de su rostro.
El pequeño había escapado de su vista a una velocidad que podía ser únicamente propia de un cachorro con las energías de Ruffo, y por lo mismo había sospechado que se pasaría la tarde buscándolo por cada rincón del palacio como siempre que aquello sucedía. Era por ello que internamente agradecía que se hubiese mantenido entretenido con la fémina que ahora lo sostenía en sus brazos.— Me ha dicho que fuiste una buena madre para Efrem, la verdad no sé si prefiero que se lleven mal o que de repente se conviertan en los mejores amigos —frunció levemente su ceño, casi pudiendo imaginarse lo desorientado que se sentiría si las cosas entre ellos dieran ese giro inesperado.— ¿Ah, sí? ¿Y en dónde escuchaste eso, exactamente? —la observó, interrogándola con su mirada— Sé que mientes, la gente me ve como un ser inalcanzable. Sólo tú has podido descubrir que no lo soy tanto —pronunció, como si eso lo eximiera de cualquier pecado cometido.— No para todos —aclaró, con una pizca de arrogancia dejándose ver en la ladina sonrisa que se formó en sus labios.
Inmediatamente frunció el entrecejo,— Primero que todo, el último de mis problemas es que me juzguen los demás.— normalmente estaba muy ocupada haciendo ese trabajo por su cuenta, ¿Y qué podía decir? Sus padres no la habían criado así pero eso de evaluar a las demás personas era como un instinto natural para ella.— Segundo, no he hecho nada malo recientemente.—- o eso creía, pero ante la mirada contraria, no era muy difícil empezar a dudar. ¿Habría encontrado su perfil falso en el foro de mamás primerizas? Eso no era exactamente malo, pero la historia que se había inventado con tal de cuidar de la niña que le habían asignado era, ¿Cómo describirla? Dramática (por no decir patética)… Pero ese no era el caso, ¿Cierto? ¿Cómo habría terminado ahí, en primer lugar?— Tú siempre me estás juzgando, Velkan, a mí y a todo el mundo, pero ahora me siento especialmente victimizada.— normalmente la gente volvía la mirada en lo que aquel par de celestes ojos contraatacaban, pero este no era el caso. —¿Qué sucede? ¿Se te perdió algo?
—Bien, no puedo negar que eso en lo absoluto suena imposible —admitió, ladeando sus labios en una pequeña mueca que no tardó en desaparecer. Lo cierto era que la joven se mostraba lo suficientemente segura de sí misma como para que las opiniones ajenas no le afectasen tanto como a otros.— ¿De verdad? Eso no es lo que me han comentado. Pero bien, mientras tu consciencia esté limpia —elevó uno de sus hombros, gesto que buscaba restar importancia a aquello que, a decir verdad, se estaba inventando en ese preciso momento.— Yo sólo te juzgo por ser bajita. Y ni siquiera, ya he aceptado tu naturaleza y asumido que podemos convivir en paz pese a pertenecer a razas completamente diferentes —aseguró, dejando que finalmente apareciera en sus labios un tenue sonrisa.— A ti qué te sucede, ¿por qué estás tan gruñona y a la defensiva? —frunció el entrecejo, estudiándola con su mirada y preguntándose si de verdad le ocurría algo o si simplemente estaba siendo demasiado paranoico por ninguna razón.
Permaneció con la vista en las piernas descubiertas del otro príncipe, para negar lentamente con la cabeza. “Tenemos una definición diferente a algo bonito, pero…” encogió sus hombros, como si con esa acción tan simple la frase fuese concluida. Apoyó su espalda contra la pared más cercana, entrecerrando sus párpados en dirección al moreno. “La verdad es que… No sabía a quién más preguntarle, pero mis padres no son una opción. Y los tuyos tampoco porque estoy seguro de que algo tienen contra mí” exageró, como siempre, pensando ser el centro del universo. Un prolongado suspiro huyó de sus pulmones, exhausto, torciendo sus labios en un gesto pensativo. “¿Tienes idea de qué pasaría si regreso a Dinamarca antes de, ya sabes, encontrar una esposa?”
Una sonrisa se deslizó por los labios del príncipe en tanto se acomodaba en uno de los sofás, invitando cordialmente a su acompañante a tomar asiento en el sector de relajación de su habitación.— Por el bien de las relaciones diplomáticas entre nuestros países, espero que así sea —medio bromeó, porque de más estaba decir que los conflictos bélicos o las enemistades entre países por causa de una mujer estaban lejos de continuar existiendo (al menos, eso creía).— Uhm... no lo sé. ¿Serías un hombre libre de presiones y feliz por conservar su soltería? Tal vez obligarías a tu padre a dejar a tu madre para casarse pon una mujer más joven con la que pueda darte un hermano que ofrecernos en sacrificio —supuso, dejando que su imaginación volara más alto de lo recomendable— Pero ¿por qué lo preguntas? Creí que ibas bastante bien con eso de elegirte una esposa... Mejor que yo, a decir verdad. ¿Qué no tenías algo con Liesei?
sms ; príncipe velkan 🚽🐽
Hela: NO FINGAS NO SABER O INTENTAR PONERTE EN EL PAPEL DE VÍCTIMA POR FAVOR.
Hela: y todo, hiciste todo.
Hela: pero más que nada ser el culpable de que yo esté por horas descubierta en ese antro horrible, con mucho frío y que hoy haya despierto resfriada.
Hela: muchas gracias 👏
Velkan: ¿???
Velkan: Eres la persona más dramática que conozco. Y CRÉEME, conozco a mucha gente dramática.
Velkan: Mírale el lado bueno: tal vez Novak decida darte vacaciones para evitar que le contagies el virus 😊
Velkan: Además, la otra opción era que te lanzara un vaso de agua en la cara y sospecho que igualmente te habrías enfermado.
Velkan: Además de que lo habría hecho con mucha más violencia de cómo lo hice con Liesei, así que ¿por qué no estás agradeciéndome? No te entiendo.
Velkan S // SMS
Edithe: No me encuentro en negación, es solo que a diferencia de las demás yo no vivo para complacerte colmándote de viles mentiras.
Edithe: Exactamente.
Edithe: Es Kate, te la presentaría pero no quiero que te robes a mis amigos.
Velkan: En primer lugar: no son mentiras. En segundo lugar: ¿por qué no? Eso te traería muchos beneficios y ambos seríamos felices.
Velkan: ¿No conocen en Holanda del sacrificio por el mutuo beneficio?
Velkan: Bueno, por lo menos asumes que tras conocerme, "Kate" se olvidaría de ti al instante.
sms ; príncipe velkan 🚽🐽
Hela: no quiero desearte mal pero ojalá te caigas sobre excremento.
Hela: y el excremento esté lleno de abejas tóxicas.
Hela: y los pañuelos que estoy desperdiciando por tu jodida culpa.
Hela: y no, no son de lágrimas porque tu belleza hace llorar, eh.
Hela: y oh, deseo que al otro día te cases por si no quedó claro lo mucho que espero que las fuerzas del destino te traigan mala energía o algo así.
Velkan: ...
Velkan: ¿Qué hice ahora?
Velkan: ME SIENTO MUY ATACADO Y DESORIENTADO ASÍ QUE EXPLÍCATE, POR FAVOR!!!!!!!?? 😠😠😠
“Con insistencia, como si buscases llamar mi atención. Tu mirada es pesada, por si te lo estabas preguntando” — se había percatado de la mirada del contrario desde hacía varios segundos, pero hasta ese momento decidió decir algo al respecto. “Totalmente equivocado” — lo señaló con cierta gracia. “En primer lugar mi conciencia está impecable” — asintió con la cabeza, colocando un brazo en forma de jarra. “Y en segundo, me siento orgullosa de decir que estoy tan fresca como una lechuga” — mintió, obligándose a esbozar una sonrisa. “Por un momento temí que te hubieses enamorado profundamente de mí. No me gusta ir por la vida rompiendo miles de corazones” — exageró, sin realmente encontrarse hablando en serio.
—Deliras, Fernsby. Imaginas cosas —chasqueó la lengua, negándose a aceptar que acababa de brindarle la respuesta que estaba buscando.— Eso sólo puede significar que no tienes consciencia, porque ayer... —negó con la cabeza, como si ni siquiera pudiese comenzar a hablar de las cosas que la fémina había hecho y que, en realidad, no recordaba tan bien como le habría gustado presumir. Todos habían hecho de las suyas, y con eso le bastaba para suponer que la morena formaba parte de ese grupo.— Miles de corazones, ¿huh? Pues yo no tengo corazón. Ha sido pisoteado, maltratado, tironeado entre treinta y cinco personas y asesinado poco después que eso —asintió, frunciendo levemente los labios con cierta pena por sí mismo. O al menos eso parecía ser lo que la expresión sobre su rostro deseaba transmitir.
Velkan S // SMS
Edithe: H-U-N-G-R-Í-A
Edithe: Tampoco te creas tan importante, era una pregunta ocasional de una de mis amigas. Decía si en verdad eras guapo o solamente te maquillaban demasiado.
Edithe: Adivina qué contesté.
Edithe: Está bien, lo lamento.
Edithe: Lamento que seas tan extraño físicamente, pero descuida, a mí me sigues cayendo bien. Con eso basta, ¿no?
Velkan: Eso fue lo que dije.
Velkan: Desconozco del poder mágico del maquillaje porque jamás lo he necesitado para cubrir las famosas "imperfecciones" de las que sólo he oído hablar.
Velkan: Que soy guapo en verdad. Aunque no lo sé, en tu última carta te atreviste a llamarme "feo". Eso me lleva a pensar que te encuentras en negación y no eres capaz de aceptar mi belleza.
Velkan: Ah, sí, nada más importa mientras a ti te caiga bien 👌
Velkan: ¿Quién es tu amiga, por cierto? Si es alguien que sabe aceptar que soy atractivo, ya me agrada más que tú.
Se podía decir que la seleccionada estaba intimidada por el caballo que tenía delante. Había escuchado anécdotas donde los involucrados salían pateados por dicho animal, y desde entonces que intenta mantenerse alejada de ellos. Mas ese día la curiosidad le ganó —Creo que no, pero sí mencionaste tu gusto por los caballos. ¿O lo leí en una revista?— dudó en voz alta, para después auto-responderse el interrogante —No, las dos opciones son correctas— sabía que no era normal hablar sola, pero cuando se trataba de Kolleen cualquier cosa era posible —No. Lamentablemente mis talentos se limitan a chismotear con Tayla y cocinar a las 3 de la mañana.
—No sabía que eras seguidora de los chismes relacionados con el palacio —la observó con curiosidad por un momento, dibujando una pequeña sonrisa en sus labios al volver su mirada hacia el caballo que tenía en frente.— Pero sí, me gustan los caballos y por ello es que aprendí a montar desde pequeño —comentó, dando algunos suaves golpecitos en el lomo del animal en tanto lo examinaba.— Sí, la parte de Tayla es un talento poco visto y bastante especial, si me preguntas —se mostró de acuerdo.— Es un misterio para todos como tú y ella se hicieron amigas —y tal vez exageraba al asegurar que el misterio era tal cosa "para todos", cuando quizá sólo podía hablar por sí mismo.
Buscando una camiseta de los escalones del closet, se giró en dirección al menor posterior a seleccionar una del montón— Cruel y una irresponsabilidad, ¿no quieres hacerte cargo entonces? —un fingido reproche fue la primera respuesta que dio, observando con incredulidad al príncipe, aclarándose la garganta, soltó un bufido—No quiero saber a cuántos le dices lo mismo. —colocó los ojos en blanco, colocándose la prenda de un rápido movimiento, encaminándose en dirección al contrario, acostumbrado estaba a opinar con respecto a las candidatas pese a su ignorancia al respecto, disfrutaba de entretenerse un poco quizá debido a la ridiculez del asunto— ¿Quiénes eran las afortunadas? —entrecerró los ojos, buscando el mechero de la pequeña mesa del salón, chasqueando un poco la lengua— Bueno, dicen que Samia tiene un poco colado a tu hermano menor, ¿harías la maldad de robarle la oportunidad de conocerla mejor? —inquirió finalmente, con las esquinas de su boca en una sonrisa con sorna, basando sus ideas en esos rumores que corrían libremente por los pasillos y demás. Se encendió el cigarrillo, dramatizando entonces las neuronas que requería pronunciar un nombre— No sé… ¿Tayla es la que tiene fama de tener rabia?
Durante un momento los labios del príncipe se mantuvieron unidos en una expresión pensativa, su hombro derecho optando por elevarse en un movimiento perezoso cuando la respuesta al interrogante de su primo finalmente llegó a su mente:— Necesito una prueba de ADN antes, comprobar a ver si nace con el rostro de Zahara o algo como eso, ya sabes —arqueó las cejas, un supuesto reclamo encubierto brotando junto a aquellas palabras.— Tayla, Meadow, Samia y Aurora —recitó de memoria.— Ya lo hice antes... Con Seana, con Zahara, con Faelynn... Ah, no, eso me lo hicieron ellos. Y ya sabes que soy vengativo —elevó sus hombros, dando por sentado que era algo de público conocimiento.— Pero no, no votaría por Samia para eliminarla. Me agrada más que Tayla, incluso. Ni siquiera sé si Tayla me agrada, en realidad —entrecerró los ojos.— Y sí, esa es ella... —dejó que una sonrisa entretenida curvara sus labios, causada por la fama con la que su primo sugería que se había hecho la seleccionada.
Y era como hacerle una favor o un cumplido al decir que el príncipe no sea veía terrible o relacionar su malestar a lo más lógico: la bebida. El monarca Irlandés inspeccionó sin problema alguno y de arriba a abajo las facciones masculinas frente a él. “Me preocupa que alguna de las locas” y ese nombre lo había elegido personalmente para las once señoritas que luchaban por el amor de los tres príncipes Illeanos, según él la palabra les quedaba a la perfección. “te pusiera rufilin en tu bebida, y que dentro de unas semanas proclame tener un hijo tuyo” la dorada melena se movió con desaprobación. “Velkan, los dos sabemos que tu temperatura se eleva al menos tres grados al verme, pero ahora deberíamos preocuparnos por otras cosas y discutir la seriedad de mi hipótesis, ¿y si una de ellas llegó a esos extremos?”
Las palabras del príncipe lo llevaron a fruncir el entrecejo y negar con la cabeza en un principio, creyendo que las ideas sugeridas por el blondo estaban bastante lejos de ser reales. Y sin embargo, poco después dejó que su mirada se fijara en los coloridos motivos de la alfombra que decoraba el suelo, meditando la posibilidad; finalmente, su mirada buscó encontrarse con las facciones masculinas una vez más.— ¿Tú crees que sea eso? —y la expresión en su rostro casi delató que se sentía un tanto espantado por la simple idea.— Tenemos que... No, escucha —se acercó a su acompañante, como si la cercanía significase que aquello iba muy en serio.— Tenemos que encontrarla y...pagarle para que se vaya lejos. Sí, eso funcionaría, ¿no? De todas formas sería un terrible padre, estaría haciéndole un favor a todo el mundo —aseguró, intentando convencerse a sí mismo.— Aunque no, no puedo hacer eso, mi padre estaría decepcionado de mí... ¡Yo estaría decepcionado de mí! ¿Qué harías tú? ¿Qué dices que haga?