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Zea Rivage Fernsby es una guardia que actualmente reside en el palacio ubicado en Angeles. Nació hace 25 años en la provincia de Paloma. Es de casta 2 y los habitantes de la nación dicen que guarda cierto parecido con Lindsey Morgan.
► Fecha de nacimiento:
12 de septiembre.
► Aporte que hará al palacio:
Érase una vez una jovencita con sueños e ilusiones latentes que se vieron destrozados cuando el destino le mostró lo que tenía preparado para ella. Su luz se fundió y el objetivo de su vida cambió radicalmente. Se dice que si permaneces inmóvil y observándola fijamente, podrás captar atisbos de lo que fue en su vida pasada.
SEIS AÑOS ATRÁS:
Sus intensas orbes recorrieron cada uno de los detalles que decoraban aquella habitación que le brindaba la seguridad necesaria, la calidez esperada para pasearse por alrededor y tomar asiento en el sofá de cuero que inmediatamente se adhirió a ella como una segunda piel. Vislumbró movimiento en los labios ajenos, pero no captó ningún sonido proveniente de los mismos. Inmediatamente se percató de que una de las tantas cuestiones para la que había sido preparada se encontraba a la espera de una respuesta. Zea pestañeó y se tomó el tiempo necesario para saborear esas palabras que cosquilleaban en la punta de su lengua. La muchachita siempre había deseado realizar actividades que influyeran en la vida de terceros, hacer cosas que marcaran un gran cambio gracias a ella. Y, sentada en donde se encontraba, se sentía con las manos tocando al cielo. “Seguridad, fuerza, protección, lealtad” — recitó cada una de las palabras que habían dado vueltas dentro de su cabeza por tanto tiempo. Respuesta de novato, claro estaba. Para aquellas alturas Zea no era consciente de lo que era un sacrificio personal, no se había enfrentando a ninguna pérdida mayor a una mascota que haya pasado a mejor vida por la edad.
UN AÑO ATRÁS:
La luz tenue iluminando la habitación ocasionó que los gruesos párpados de Fernsby formaran un escudo protector sobre sus ojos, esperando el tiempo necesario para responder a aquella innecesaria cuestión que se le antojó la más absurda de todas. El contrario carraspeando la garganta ocasionó que Zea regresara a la cruel realidad, acomodándose sobre su asiento y aferrándose a los brazos del sofá con una necesidad bastante peculiar. Aspiró una gran bocanada de aire y permitió que su mirada viajara al lente de la cámara, recordando solo así que dicho acontecimiento estaba siendo guardado para la prosperidad. Debía tener el control de la situación si deseaba recuperar su puesto anterior. “¿Sabes?” — comenzó, la voz sintiéndose tan desconocida tanto para ella como para el contrario. “Muchos dirían cualquier cosa que suene bien y que les otorgue una buena imagen, pero ninguno de ellos ha pasado por tantas experiencias como las que he experimentado yo a lo largo de mis seis años de servicio. No solo es cuestión de decir que estás dispuesto a brindar seguridad y protección; deber estar dispuesto a hacerlo. Hay sacrificios personales y pérdidas para las que nadie está nunca preparado” — una pausa y las manecillas del reloj sonando desde algún rincón. “Experiencia es lo que estoy dispuesta a aportar” —.
► Cuéntenos un poco sobre su vida:
SEIS AÑOS ATRÁS:
Lo había repasado una y otra vez unos meses antes de cumplir dieciocho años. Todas las noches antes de dormir repetía mentalmente cada uno de los acontecimientos más relevantes ocurridos a lo largo de su vida. En total existían cinco puntos que le gustaría dejar en claro, así que para empezar elevó el índice de la diestra. “Mi madre era una cantante de regadera. Lo digo de esa forma porque nunca en su vida pensó en hacerlo algo oficial o llevarlo más allá de un simple pasatiempo. Cuando cumplió la mayoría de edad comenzó a trabajar en un bar que una familia de apellido importante había fundado meses atrás, así que el lugar no era muy concurrido que digamos. Cantaba todos los viernes por la noche y siempre (no lo digo por exagerar) asistía este sujeto extraño que parecía tener intenciones de comerla con la mirada. Claramente no fue amor a primera vista ni mucho menos, pero comenzaron a seguir una rutina que inevitablemente los llevó a conocerse más a fondo” — un suspiro apenas perceptible escapó de entre sus labios, Zea permitiéndose un efímero instante para pensar en lo maravillosa que era la vida, en las sorpresas que la misma otorgaba de vez en cuando. “Tengo dos hermanas: la mayor se llama Zena y la menor responde por el nombre de Zonia. Eso me deja a mi como la del medio” — explicó, encogiendo los hombros con la clara intención de restarle importancia a sus propias palabras. “El transcurso de nuestras vidas ha sido tan normal, casi llegando a lo aburrido. Mi padre es bombero y en muy pocas ocasiones tiene tanta acción como a la que a mí me gustaría tener. Es decir, las cosas en Paloma son sumamente tranquilas, muy diferente a como era muchísimos años atrás, antes de las guerras” — divagó, perdiéndose totalmente en la conversación. “Siempre he tenido deseos de trabajar en el palacio, de proteger a las personas y de dar una parte de mí misma para hacer una diferencia, por más mínima que ésta sea” —.
UN AÑO ATRÁS:
Una sonrisa carente de toda gracia se apoderó de sus labios, su expresión cansina extendiéndose a lo largo de sus facciones. Había tardado seis meses en recuperarse tanto física como mentalmente hablando, y otro medio año había sido usado para volver a estar en forma y para informarse de todo lo ocurrido a lo largo de su ausencia. Cualquier cosa que tuviera la intención de decir se le antojaba poco importante, por lo que comenzó diciendo un: “Soy Zea Fernsby, nací en Paloma hace veinticinco años y durante seis de ellos trabajé en palacio” — era lo que se repetía una y otra vez para volverse a aferrar a esos mínimos detalles que todavía le daban sentido a su vida. No lloraba, no sufría, pues consciente era de que otras personas la pasaban peor que ella, pero el dolor estaba presente, el vacío en su interior se hacía mucho más grande con el pasar de los meses. “Sufrí un accidente en uno de los ataques desarrollados el año pasado que me dejó en malas condiciones como para seguir desempeñando mi trabajo como era debido” — no había sido un accidente y bien lo sabía. Le habían disparado en una zona que le arrebató cualquier posibilidad de decidir con voz propia. “Luego de mi larga recuperación he decidido regresar con la intención de ocupar una vez más un lugar en las filas de la guardia real” — se lo habían prometido mil veces: si lograba volver a tener el control de sí misma, si lograba acallar esos pensamientos, entonces regresaría. Y así lo hizo, en parte.
► ¿Cómo describiría su personalidad? :
SEIS AÑOS ATRÁS:
Tenía bien presente que nunca, bajo ninguna circunstancia, el ser humano debía describirse con ningún rasgo negativo, pese a que los tuviera. Zea optó por añadir unas cuantas características que pudieran ayudarles a tratar con ella como era debido. “Soy muy decidida. Cuando me fijo una meta, no existe nada que me haga detenerme” — admitió, mordisqueando el interior de su labio inferior y obligando a que el mar salvaje de pensamientos se detuviera en un punto lo suficientemente bueno como para que los hilos coherentes estuvieran al alcance de su mano en caso de que necesitara tomarlos. “Independiente” — recalcó, alzando las cejas con cierta gracia. “Y muy realista” — asintió con firmeza, esperando obtener el efecto deseado.
UN AÑO ATRÁS:
Sus dedos bailando sobre el brazo del sofá ocasionó que la mirada ansiosa del entrevistador se enfocara en ella por más tiempo del esperado, Zea pestañeando un par de veces y tomando una gran bocanada de aire. Sabía que aquella cuestión era más una trampa que nada, pues realmente no se tomaba en cuenta. Acarició su mentón con delicadeza y un: “Depende de la situación” — escapó de entre sus labios cual resumen de su forma de ser. No hacía falta añadir más, porque debían conformarse con que cumpliera con los requisitos exigidos para ingresar. Compleja, sí, el término que quizá se le acercaba lo suficiente.
► Datos extra:
Soy creyente del destino, karma y todas las cosas relacionadas con lo ya mencionado. Sin embargo, considero que si tarda demasiado en actuar o en mostrarse, es señal de que debemos actuar por cuenta propia.
No me gustan los lugares demasiado encerrados, así que siempre voy a preferir las áreas abiertas y cualquier zona en la que pueda respirar aire fresco.
Me es muy fácil adaptarme a los varios cambios a los que podemos enfrentarnos, por lo que nunca se me presenta ningún tipo de problema cuando algo de esto se cruza en mi vida.
Que las cosas se hagan en el momento y de la forma en que deben ser hechas me deja una satisfacción inexplicable.
Tengo problemas para conciliar el sueño y existen ocasiones en las que no logro dormir absolutamente nada. Hago turnos dobles por ese motivo.
Usuario: Reptar.
freyea:
La soltería de una vieja amistad llegaba, tristemente, a su fin. Y como lo que interpretaba como un mal augurio las cosas iban de mal en peor en la noche destinada a despedir su soltería en un bar local bastante concurrido, consiguiendo que un clima incómodo se acomodara entre los presentes y que la doncella optase por huir rumbo a la barra a la primer oportunidad. Con ideas de posibles soluciones y métodos para remontar la situación dando vueltas en su cabeza fue que se acercó a alguien que se hallaba cerca de su destino, decidiéndose por hablarle:— Vaya, jamás había visto a alguien con tanto potencial como stripper —zalamera, inició una conversación que, sabía, estaba destinada al fracaso.— ¿Nunca has pensado en aprovecharlo?
Sus cejas se alzaron mientras las palabras salidas de entre los labios femeninos tomaban la forma suficiente como para que una risa vibrara a lo largo de su garganta hasta encontrarse con el exterior acompañada de un ahogado sonido. “¿Tú crees?” --- se observó a sí misma, atreviéndose a exagerar un poco. “No eres la primera que me lo dice” --- admitió, ofreciéndole una sonrisa. “¿Dices que podría irme mejor de lo que me va siendo guardia?” --- cuestionó, ladeando el rostro cual si se encontrase contemplando aquella posibilidad. “¿Cuánto pagarías?” --- alzó las cejas, conteniendo la sonrisa traicionera que amenazaba con arruinar su faceta seria.
v-elkan:
&. @zernsby
“Don’t look at me like that.”
Llevaba algunos largos segundos observando a la guardia sin decir una palabra, y con el único propósito de descubrir si era posible que el peso de su mirada recayese sobre ella o si, por el contrario, le era sencillo ignorar que la estaba mirando. Estaba de más decir que se encontraba por completo desocupado y por demás aburrido.— ¿Así cómo? No te estoy mirando de ninguna forma, sólo te estoy mirando —dibujó una sonrisa entretenida en su rostro.— Aunque ya sé, seguramente tienes la consciencia lo suficientemente sucia como para imaginar que te estoy juzgando o criticando mentalmente por la resaca que te traes encima o por los actos pecaminosos de los que fui testigo ayer, ¿me equivoco?
“Con insistencia, como si buscases llamar mi atención. Tu mirada es pesada, por si te lo estabas preguntando” --- se había percatado de la mirada del contrario desde hacía varios segundos, pero hasta ese momento decidió decir algo al respecto. “Totalmente equivocado” --- lo señaló con cierta gracia. “En primer lugar mi conciencia está impecable” --- asintió con la cabeza, colocando un brazo en forma de jarra. “Y en segundo, me siento orgullosa de decir que estoy tan fresca como una lechuga” --- mintió, obligándose a esbozar una sonrisa. “Por un momento temí que te hubieses enamorado profundamente de mí. No me gusta ir por la vida rompiendo miles de corazones” --- exageró, sin realmente encontrarse hablando en serio.
cptnmarston:
Testigo de una trampa creada por el destino; las bolsas que traía en sus manos aterrizaron bruscamente sobre el grisáceo cemento. Varios transeúntes se percataron del mismo asunto, algunos tuvieron reacciones similares, otros continuaron con su vida en un pestañeo. Se aproximó cauteloso hacia el lugar de los hechos, la inocencia de un cachorro comenzaba a apagarse en los ojos oscuros, antes de un alarido que generó miles de escalofríos. Con cuidado, tomó al can accidentado, el autor se dio a la fuga apenas el semáforo lo permitió. El guardia alzó la mirada en señal de auxilio, y apenas soslayó a una figura cercana con su mirada, pronunció:— Uhm, ¿sabe el número de algún veterinario? ¿O la dirección? ¿Puede ayudarme o se quedará ahí sin hacer nada? —lluvia de preguntas, su semblante serio con tintes de preocupación.
La guardia permaneció inmóvil por una mínima fracción de segundo, el chirriar de los neumáticos contra el concreto ocasionando que saliera de aquel estado de ensimismamiento para acercarse a la escena que había sido abandonada por el principal culpable. Algunas personas echaban vistazos preocupados pero ninguno se atrevía a hacer algo para realmente ayudar, salvo por una figura masculina que pronto reconoció como uno de sus tantos compañeros. La mujer que se encontraba cerca de ella (esa que había sido interrogada por Leon) negó con la cabeza y optó por continuar con su vida, al igual que el resto que había sido testigo de aquel desafortunado accidente. Zea pronto hizo acto de presencia y alzó la mano para llamar la atención del otro involucrado. “Hay uno por aquí cerca” --- y como no había tiempo que perder, se puso en marcha. “Date prisa” ---.
lindseymogran:
raven reyes in every episode - 3.01 Wanheda Part 1
kaydab:
Valentin observó al menor y con una media sonrisa respondió: “Me gusta el ruiseñor, hombrecitos, el soldadito de plomo, la gallina roja, el jardín secreto, el extraño caso del semáforo Serafín…” pausó, observando a todos sus interlocutores parcialmente avergonzado. “Bueno, y muchos más” decidió concluir, humedeciendo sus labios. Kaylee simplemente soltó un par de risas. “Probablemente lee más que todo el palacio junto” bromeó, chasqueando su lengua al tiempo que asentía ante la pregunta de la guardia. “Sí, ahí está perfecta, señorita Zea” dijo el pequeño artista, situándose para comenzar a trazar líneas. Kaylee, a su vez, permitió que Jasper se sentase sobre sus piernas, una mera protección contra la fría madera de la banca elegida. “¿Así que te gustan mucho los animales, Jasper? ¿Ya fuiste a ver los establos? También hay ardillas por ahí, pero en invierno no salen mucho” le explicó la doncella, mientras su asignado trazaba líneas en su cuaderno, similares a la figura de Zea.
Zea asintió sorprendida, Jasper agrandando los ojos debido a que no se había esperado una respuesta como aquella. “¿De veras? ¿Y cuál es tu favorito?” pareció realmente interesado mientras se alejaba con la doncella para ubicarse en la otra banca. Zea mientras tanto decidió permanecer inmóvil en aquella postura a la espera de que el artista terminase de trazarla, observando de reojo a la doncella y al más pequeño. “Todavía no, pero Zea me ha prometido llevarme en cualquier momento. Últimamente hemos tenido muchísimas aventuras todos juntos y el tiempo simplemente se nos va. Es muy triste saber que queda muy poquito tiempo para volver a la casa hogar” admitió, realizando una mueca fugaz. “¿Te gustan los caballos? ¿Has montado uno? De lejos son hermosos y muy grandes, por eso me dan un poquito de miedo. Zea y Sev dicen que soy muy valiente, así que debo comportarme como tal” aseguró, asintiendo con la cabeza un par de veces a la par que enfocaba su atención en dirección a la guardia. “¿Tú tienes hermanitos?” Jasper preguntó.
edenthdow:
Soltó un suspiro lleno de culpa, se lo merecía y tenía que aguantarse todos los regaños por parte de la guardia, porque había hecho sin ningún permiso y entendía completamente que toda la responsabilidad recaía en Zea si algo por los azares del destino le llegaba a pasar. “No lo volveré a hacer, ¿vale? Cada vez que me quiera mover de los departamentos o hacer algo, antes lo consultaré contigo” Se comprometió, mientras se ponía de pie con la tranquilidad necesaria como para mantener a aquel pequeño ángel en su profundo sueño. Segundos después, la recostó en su coche, el cual empezó a mecer en aquel mismo segundo. “Creo que cualquier color se te vería bien, la verdad, tu color de tez siempre me gustó, es muy combinable” Dijo, alzando ambas comisuras de manera sobria y tenue, mientras seguía con el corto movimiento del coche, el cual al cabo de un minuto cesó, permitiendo que la fémina se pudiera sentar en uno de aquellos lujosos y espaciosos sillones nuevamente. “Es cierto, sí, me paree que el verde te quedaría bien” Informó, manteniendo aquella sonrisa dedicada a ambos de sus acompañantes. “¿Y tú quieres algo, Jasper? ¿Un cinturón o algo?” Preguntó, llevando sus olivas hacia el menor. No le importaba gastar el dinero que ella misma había ganado, porque seguramente esos regalos iban a ser su mejor inversión en meses, algo que hacía de corazón y sin sentirse para nada obligada.
Un suspiro apenas perceptible escapó de entre los labios de la guardia una vez aquellas palabras llegaron hasta sus oídos. “Sé que puede ser difícil tener una niñera molesta” --- esbozó una amplia sonrisa que permaneció decorando sus facciones más tiempo de lo esperado. “Pero es mi trabajo y estoy segura de que en algún momento de tu vida me lo terminarás agradeciendo” --- asintió con la cabeza, pues se sentía de buen humor debido a la presencia de Jasper y a la de todos los niños que habían llegado al palacio. “¿Tú crees? Bueno, por lo general nunca presto atención a esos detalles que parecen un tanto mínimos en comparación a mis preocupaciones diarias, pero creo que sin quererlo he aprendido un poco gracias a mi hermana menor. Es más o menos de tu edad y estoy segura de que si la conocieras te llevarías muy bien con ella” --- le aseguró, entornando los ojos durante una fracción de segundo. Zea se permitió observar cada una de las acciones realizadas por su acompañante, enfocándose más tarde en la figura más joven que permanecía ajena a todo lo ocurrido a su alrededor. Los orbes de la mujer pronto se desviaron en dirección al rostro de Jasper, el cual se iluminó completamente ante la cuestión realizada. “¿Podría tener otro caramelo verde, por favor?” pestañeó, esbozando una sonrisa ladina demostrando que se encontraba hablando completamente en serio. La guardia simplemente se encargó de reír.
babies singing “add it up” by violent femmes
sev-leszek:
Jasper sonrió feliz y orgulloso del cumplido que recibía por parte de Zea, y hasta su pecho se infló por esas palabras, su postura se tornándose tan recta como la de un soldado. —Gracias, a veces me lo dicen. Yo intento que los otros niños lo sean también, pero no muchos quieren hacer lo que a mí me gusta —le explicó después, aferrado bien fuerte a su mano mientras comenzaba a caminar con ella, sólo volteando un momento para saber si Seven había comenzado a seguirlos, y claro que lo hacía. —¡Sí, muchísimo! Me sirve para conocer animales y saber cómo actuar si los veo. También para conocer algunas plantas porque me han dicho que pueden ser venenosas, ¿sabías? Mi película favorita es Indiana Jones —soltó de repente y sin venir a cuento, aunque las aventuras de aquel personaje eran unas que quería vivir él también. Tal vez por ello lo relacionó. “Exacto. Además es una prueba de gran valor, Jasper. Mayormente todos se ponen a llorar en ese lugar, pero sabemos que tú lo podrás superar y no te afectará en nada. También cuento con que consigas dulces para mí” explicó con sus cejas en alto, tomando la mano del niño cuando éste se la extendió. Pronto descubrió que deseaba ser alzado, por lo que estiró su brazo de forma vertical y dejó que los pies del niño abandonaran el suelo. “Lo es, y muy educado. Tuve que convencerlo de que llamar a alguien salvaje no era un insulto” recordó con una clara sonrisa y en voz baja, su mirada encontrando el rostro de su compañera.
“Ah, pero es que eso se debe a que no hay dos como tú. Pueden existir varias personas que compartan ciertos gustos contigo, sin embargo, nunca será algo completo, ¿me entiendes?” --- aunque no estaba segura de si ella lo había dicho. “¿Me vas a mostrar tus conocimientos algún día? Tal vez mañana, o al día siguiente. Lo único que sé es que no puedes dejarme con tantas dudas, eh” --- lo observó desde su altura, dedicándole una amplia sonrisa que ya le había ocasionado dolor de mejillas. “¡Me encantaría! ¿Podemos tener otra aventura los tres? Pero que sea al aire libre, ¿sí? Así puedo mostrarles a ambos cómo cuidarse si llegan a perder en el bosque” los observó a ambos, interesado en conocer sus reacciones. “Me parece una maravillosa idea” --- Zea aseguró, asintiendo con la cabeza y aferrando las flores entre sus dedos. Alzó al pequeño al mismo tiempo que Seven, esperando otorgarle un efecto completo en cuanto a la acción se refería. Un pliegue se formó entre las cejas de Jasper, mostrando un poco de preocupación al respecto. “No debes preocuparte de nada. Te prometo que Seven y yo te vamos a acompañar” --- añadió, esperando que sus palabras resultaran suficientes para tranquilizarlo. “¡Dulces verdes para todos!” la señal que la guardia necesitaba. “Pude haberme ofendido” --- mintió, adoptando un aire dramático y entretenido. “¿Ya casi llegamos?” deseó saber Jasper, tal vez entusiasmado por enfrentarse a aquella nueva aventura.
mxdlyns:
—¿Disculpa?— inquirió un poco ofendida. Si iban a hablar de vidas difíciles ella podría mantener una conversación por largas horas. Su infancia no podía compararse con la de la pequeña, pero eso no significaba que haya sufrido la primera década de su vida, viendo como sus padres trabajaban hasta las altas horas de la noche para traer un plato de comida —Te comento que yo no tuve todo servido en una bandeja de plata tampoco. Habré tenido a mis padres más o menos cerca pero, sorpresa, eso no significa que haya vivido un cuento de hadas— se mordió la lengua para no insultarla y comenzar una discusión peor. Estuvo tentada en irse, mas la menor pareció haber tomado confianza rápidamente y soltó un “Naoki” que apenas se escuchó. Soltó a la menor, dejándola que sea libre de ir con la guardia si quería. El problema vendría más tarde, cuando comience a buscar a la morena con desesperación y gritando su nombre.
Fue consciente del tono empleado por su contraria, pero decidió ignorarla. “Realmente no me interesa” --- movió la mano frente a su rostro, esperando que resultara suficiente para dejarlo claro. “Eres lo suficiente mayor como para saber que la vida no es justa y que todos han sufrido a su manera. Pero no puedes compararte con ella; ya no. Algún día comprenderá que las cosas no son sencillas y que todo ocurre por una razón, pero ese momento no es hoy y tampoco mañana” --- añadió en voz baja, deseando proteger a la ahora conocida Naoki. Ella tampoco la había pasado muy bien a lo largo de su vida, pese a haber crecido en una casta “alta”. Eso no tenía absolutamente nada que ver con las caídas a las que se había enfrentado, pues de lo contrario la estuviera pasando de maravilla. Resopló. No sabía si llevar a la consigo era una buena opción, pero en ese instante no encontraba otra solución. “¿Quién es tu compañero?” --- la observó, incorporándose a la par que tomaba a la más pequeña de la mano.
edenthdow:
Se encogió de hombros, presionando gentilmente sus labios. “Novak, me asignaron a Novak pero supongo que está de vacaciones o algo por el estilo… ya sabes, son los sobrinos de la reina no se les puede decir nada aunque estén en donde el diablo perdió sus botas” Informó, ladeando su rostro mientras una pequeña sonrisa se hacía presente. El hecho de que su compañero no estuviera allí no era algo que le molestaba, porque de hecho ni había notado su presencia en el correr del día y según ella eso quería decir que estaba haciendo medianamente bien su trabajo como niñera, madre o lo que fuera que estuviera haciendo. “Sí, regresé sola” Hizo una pausa para tomar una bocanada de aire, sabía que ante aquella afirmación una montaña de advertencias y regaños vendría consigo, pero bueno, al menos prefería ser sincera. “Pero no había nadie en las calles, literalmente, solamente me crucé con un par de personas en el camino y unos constructores. Pero pasé desapercibida, o eso creo, al menos los flashes no me persiguieron hasta aquí” Y eso era un logro, teniendo en cuenta de que si recibía flashes a diario, ahora que era una seleccionada las cosas eran el doble o triple de difíciles. “Aunque intentaré reponer mi error con un perdón en forma de una bolsa Marc Jacobs, ¿qué te parece? Vi una en una tienda del centro, ¿en qué color la querrías?” Preguntó, con una voz suave y baja para no despertar a la infanta, pero en la que se podía oír un poco de entusiasmo también.
La guardia resopló pero no dijo nada al respecto, pues quizá a la seleccionada le ocurría lo mismo que a ella y prefería pasar tiempo a solas con su asignada. Igualmente parecía que se encontraba haciendo las cosas bien, tal cual era el caso suyo en relación a Jasper. “Sé que probablemente suena repetitivo que te lo diga, pero debes ser cuidadosa, Meadow” --- pausó. “Parece que las cosas últimamente están más tranquilas que de costumbre, pero eso no es una buena señal. Tienes mi número en tus contactos, así que no dudes en usarlo” --- trabajo era trabajo y realmente lo apreciaba. Jasper, por mientras, se mantuvo en silencio mientras saboreaba aquella paleta color verde que había logrado captar la mayor parte de su atención, pues el resto se repartía entre ambas seleccionadas que se encontraban intercambiando aquella conversación. Estuvo a punto de mostrarse en desacuerdo en relación al pago ofrecido, pero inmediatamente recordó a su hermana menor (pues la seleccionada contaba con unos cuantos detalles similares a la ya mencionada) y decidió seguirle la corriente. “No lo sé” --- comentó, fingiendo pensar con detenimiento. “Tú eres la experta en todo ese asunto, ¿por qué no me dices cuál sería el color más conveniente, o el que más me favorecería?” --- pestañeó un par de veces, cruzando los brazos sobre su pecho con la intención de esperar una respuesta. “El verde es muy bonito, Zea. Además, apuesto a que todos los colores que uses te quedan bien” Jasper intervino con entusiasmo, quizá demasiado influenciado por el color del caramelo que parecía disfrutar por completo. La guardia rió y observó en dirección a la otra fémina. “¿Es eso cierto, Meadow?” --- formuló, ambos prestando atención.
kaydab:
“Entonces puedo entenderte perfectamente, cuando era pequeña me encantaba subir a los árboles” explicaba, pues realmente la doncella siempre había sido inquieta, imposible era dejarla en un sólo lugar para que estuviese tranquila. “Yo prefiero leer y dibujar” habló el más grande de ambos niños, la doncella le dedicó una sonrisa bastante tranquila. “Si yo supiera dibujar tan bien como tú, también me gustaría dibujar” y eso lo dijo presionando la nariz del menor. Al salir, la más joven frunció su ceño, estudiando a Jasper con una mirada rápida. “Puede que estés en lo cierto… Ah, pero ya sé” desenrolló la bufanda que ella tenía adornando su cuello (negra, para su suerte) y una carcajada fue soltada apenas escuchó a la guardia. “¿Ah, sí? Entonces voy a regalarle esto a mi admirador porque no quiero que pesque un resfriado” Y dicho eso, envolvió la garganta del menor con la prenda, y enseguida colocó el abrigo sobre Valentin. “Zea podría ponerse bajo la banca que está en ese árbol, nosotros con Jasper nos sentaremos en esta” indicaba, mientras el artista asentía un par de veces y se ubicaba en el suelo. “Valentin, ahí no, vas a quedar mojado…” aunque parecía inútil discutir al respecto.
“¿De verdad?” cuestionó Jasper, agrandando los ojos para dejar en claro que se sentía medianamente identificado. Su atención pasó hacia Valentin, la sonrisa adornando gran parte de su rostro. “¿Qué lees? Yo una vez tuve la oportunidad de echarle un vistazo a un libro con todas las serpientes existentes. También uno en donde venía la mayor parte de insectos que jamás haya visto, ¿puedes creerlo? Fue genial” asintió con la cabeza, Zea permitiendo que una risa baja escapara de entre sus labios. Más tarde observó atenta las acciones llevabas a cabo por la doncella, asintiendo con la cabeza para demostrar que se sentía satisfecha al respecto. “¿Bajo esa banca?” --- Zea señaló a la más cercana, echando un vistazo fugaz en dirección a Jasper. “¿Vas a estar bien?” --- deseó saber, pese a que la distancia que los separaría sería escasa. “¡Sí,sí!” respondió. “Aquí te espero mientras eres una modelo” aseguró, la guardia moviéndose en la dirección señalada. Se sentó y se colocó en una pose bastante ridícula. “¿Así está bien?” --- preguntó en general, fingiendo una expresión seria que hacía que las cosas fueran incluso peor de lo que había esperado. Jasper soltó unas cuantas risas, detalle que ocasionó que Zea abandonara inmediatamente aquel fingido papel que no había podido desempeñar a la perfección.
kaydab:
Las risas de la dueña de orbes oliváceas no tardaron en ser emitidas. “Por supuesto que sí” abrió sus ojos, demostrando también una sonrisa divertida en sus facciones, esta vez dirigiéndose al pequeño Jasper. “Sabe dibujar todo eso, ya dije que es un gran artista. Y estoy segurísima de que tú también puedes dibujarlos sin problema, ¿me equivoco?” cuestionó, y sin esperar una respuesta, le obsequió una caricia casta sobre el cabello del recién mencionado. Enseguida, su atención se dirigió al infante bajo su cuidado. “¿Dónde le parece más conveniente?” preguntó como quien se refiere a un personaje importante, metiéndose en el papel. “¡El jardín está bien!” exclamó Valentin, quien de manera infantil se emocionó con justa razón; no tardó en correr hacia el lugar indicado, Kaylee caminando detrás. “Jasper y yo seremos los jueces, pero deben abrigarse si van al jardín porque está heladísimo…” le era inevitable preocuparse por esos detalles que los niños detestaban, mas ella ya se había desviado para recoger un par de abrigos y regresar al punto de encuentro.
Jasper con cierta ilusión permitió que sus ojos se agrandaran más de la cuenta mientras se acercaba al otro niño que probablemente le sacaba un par de centímetros en cuanto a la altura se refería. “Yo prefiero escalar árboles y jugar fuera. El verde es mi color favorito, aunque también lo es el rojo” habló Jasper, alzando el mentón en dirección a la doncella para poder observarla mejor. Zea prestó atención al más pequeño, buscando escuchar una pronta respuesta a la cuestión formulada por su contraria. Mentiría si dijera que no se encontraba entretenida con la escena en general. “No sé si Jasper sea capaz de moverse si le ponemos otro abrigo encima. Dice que no hace tanto frío y que la ropa que lleva pesa más que él, pero yo prefiero prevenir que lamentar” --- asintió con la cabeza, esbozando una sonrisa fugaz que desapareció tan pronto comenzó a caminar en dirección al jardín. Cuando sintió un ligero jalón en su brazo derecho, la guardia bajó la mirada en busca del culpable que resultó ser su asignado. “Ella es tan bonita como tú, Zea” intentó decirlo en tono confidencial, aunque segura estuvo de que sus acompañantes pudieron escucharlo a la perfección. Soltó una risa, echando un vistazo a la doncella. “Tienes un admirador por aquí” ---.
samia-kutner:
Oscuridad, todo era oscuro a su alrededor. Para el menor que tenía a cargo parecía ser muy fácil el hacer caer a la morena en cada una de sus jugarretas y por circunstancias, que prefería no contar, ahora yacía en el interior de un armario. Pasos del otro lado se escucharon y una sombra por los pequeños recovecos —. ¿Dylan? — llamó, creyente de que el pequeño se encontraba burlándose y regocijándose de su propia broma —. Si me sacas de aquí ahora podemos llegar a un valioso trato, mira que aún no te he contado los secretos mágicos del palacio — y con cinco años, la magia podría ser un tema atractivo para que el menor cediera.
“¡Zea, Zea!” llamó el pequeño Jasper cuando cierto detalle llamó su atención. Una vez la fémina se acercó, el niño colocó las dos manitas cerca de su propia boca con la intención de darle a conocer un gran secreto. “Hay un fantasma en el armario que asegura hay magia en el palacio” la guardia pestañeando con confusión, decidiéndose más tarde por quitarle el seguro a la puerta que le permitiría ver dentro del pequeño espacio. Con las cejas en lo alto cruzó los brazos sobre su pecho. “Es una seleccionada, no un fantasma” --- le aseguró. “¿Qué es una seleccionada?” confundido las miró a ambas.