Las lentas y suaves caricias de Valentino se sentían bien, especiales de algún modo. Tanto que le gustaba/asustaba al mismo tiempo—. Bueno, yo… yo también te extrañé —admitió con una pequeña sonrisa al tiempo que rodeaba con sus brazos el cuello del chico y jugaba levemente con su cabello. Había pensado en él, eso era verdad. Finalmente, le correspondió el beso con más intensidad ésta vez.
Cerró sus ojos, disfrutando por el tacto de sus dedos en su pelo y de las palabras que acaba de decir Beth, no respondió, solo esperaba que ambos tuvieran este momento. Siendo sinceros. Le regresó el beso con la misma intensidad. “¿Tienes planes esta noche? ” Dijo sobre sus labios, una sonrisa ladina apareció en su rotro. Quería conocerla aún más, él sabía que Beth estaba herida con la gente y estaba dispuesto a demostrarle que podía ser posible retomar la confianza en la gente, sobre todo en él. “Prepararé un plato siciliano y me agradaría que alguien me de una mano con la cocina. “











