torneo de deportes, ay, que le suena ¡cierto, lo de hace unos pocos días! “ ay, ¿segundo en deportes y en muertes? ” resopló divertida, echándose el cabello hacia atrás con un ágil movimiento. “ cariño, estás destinado a ser olvidado por los libros de historia. tienes razón, deberías apuntar a morir primero, con estilo. o vivir para siempre, borracho. yo voto por lo segundo ” le guiña el ojo con gracia, no dispuesta a desprenderse de recién encontrada compañía. luego volvió a mirarlo con ojos abiertos como platos, como si recién se acordara de algo súper importante. “ gus es… un niño. o sea, hijo hijo. de los que comen cereal a las diez de la noche y creen que pueden negociar con un brócoli… probablemente. pero también puede que se crea un gato. o un pato, no sé ” rompe en risas. es un tanto evidente a estas alturas que alcohol corre por sus venas entre sin sentido que está soltando sumado a mejillas sonrosadas — de cualquier modo, asiente con ánimo ante su pregunta mientras le ve regresar con una botella. no le hacía asco a nada, la verdad. “ ¡me ofende que pienses que soy exigente! ” pausa. aunque se supone debería serlo, duh. “ es decir... sí, claro que lo soy. pero… ” alzó un dedo, necesitando muchísimo aclararlo. “ el vino sabe igual si el alma y corazón están en mood copa de cristal. yo siempre estoy en ese mood ” entonces, se mordió el labio inferior con dramatismo innecesario cuando él le pidió su nombre y comisuras se alzaron en sonrisa. “ ¿mi nombre? empieza con v, como vino, vacaciones o ‘ va a encantarte eventualmente’. y termina con que probablemente me lo preguntes otra vez en cinco minutos ” canturrea bromista, brillito juguetón en su mirada a la par que extiende su mano hacia el sujeto. una presentación, una exigencia de un vaso lleno — ambas eran igual de aplicables al caso. “ valerie, ¿el tuyo? odiaría tener que llamarte míster segundo lugar. ”