Entre temer, huir o atreverse a dejarlo entrar
Ella da una o 3 vueltas y en la tercera se asegura de abrazar la almohada empapada en lagrimas y le da la vuelta para ponerla encima de su pecho. Inhala, exhala nuevamente en pensamiento de que participa en el acto mundial de dar y recibir. Cómo inflar un globo, sopla hasta que sus cachetes se hinchan de aire y los siente a estallar y al tratar de alejarlo pasa una bocanada de aire que se siente como un trago denso de vapor frío. Piensa en su momento más bonito, o quizás solo piensa en algo que la haga feliz sin mucho esfuerzo. Y piensa en aquel ser que ansia ver. Inhala una vez más, pero por la boca. Para entonces esta mejor en lo que se considera el límite de lo normal.
Todos las noches y mañanas hasta el simple acto de respirar para ella era sumamente abrumador. Lo extraño de esta historia es que cada vez que se encontraba en una situación del mundo, con el intenso olor a alcohol, el ruido constante y las carcajadas de personas amontonadas que en ella no pensaban para nada si no en lo que podían sacar de provecho en sus actos. Hacian que se olvidara de sus miedos, del preciso vivir que era vació.
Ella simplemente estaba conforme porque parecen ser divertidos. Y para ella no había momento más bonito puesto que los gritos de sus padres ya no eran lo único que escuchaba en la noche, en el día. No, no había cariño. No existía dulzura, ni suavidad menos gentileza. Siempre indirectamente y sin sentido vio lo que se llama amor como un sufrimiento exasperante. Que al sacrificarse, sin pensar en lo que ella quería de pronto podría brindarle experiencias inefables.
Y cada vez que la verdadera luz y gentileza tocaba a la puerta ella usaba la palabra utópico refiriéndose a los sueños que le proponía a través de los demás. Esta profundamente apenada. Antes de que estuviese aquí no tenía idea de verdaderamente cuánto le había extrañado durante todos estos años pasados. Pero ya no quiere dormirse llorando y tener que sabotear sus oportunidades de una salida diferente buscando estar rodeada de banalidades por recibir una palabra de amabilidad vacía.
A diario el afán de encontrar en el otro externo a ella un refugió se fue borrando. Tras cada noche que llegaba a casa o se encontraba en el callejón o el parqué cerca a casa agitada por el corazón roto por la amistad que solo veía en el mundo terrenal. Y se encontró leyendo Eclesiastés en uno de esos encuentros en los que la luz la buscaba consolar.
“Propuse en mi corazón agasajar mi carne con vino, y que anduviese mi corazón en sabiduría, con retención de la necedad, hasta ver cuál fuese el bien de los hijos de los hombres, en el cual se ocuparan debajo del cielo todos los días de su vida” “2:3.
“Volvió, por tanto, a desesperanzarse mi corazón acerca de todo el trabajo en que me afané, y en que había ocupado debajo del sol mi sabiduría” 2:20
Y se sintió escuchada en su dolor y no juzgada y señalada por sus acciones ante su necesidad. Encontró la comprensión y que sus últimos años de vida no habian sido algo que soló a ella le sucedía. Encontró entendimiento en las palabras de Salomón y antes de cerrar el libro por el asombró encontró..
“Aquello que fue, ya es; y lo que ha de ser, fue ya; y Dios restaura lo que pasó” 3:15
El temor de perder la sonrisa de los seres que con ella habían pasado tanto tiempo pero jamás le habían hablado de tal manera que penetrara su corazón y le causara comprensión. Ya no era una amenaza una vez se veía claro que lo que ella creía utopía podía tratarse de su vida. De nuevo se encontró en varios momentos en dialogó con esta luz y le dijo
“Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia” Romanos 8:10
“Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloría venidera que en nosotros ha de manifestarse” 8:18
“Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza;” 8:21
Y así tan claras sus palabras fueron escuchadas que ella decidió dejar de tener miedo por la defraudación de la carne porque la luz, el espíritu, Dios. Jamás lo haría. Se convirtió entonces en la esperanza que siempre tiene ahora. La fuerza para despertar cada día sin ansias de repetir cualquier acto pasado. Y aún faltan muchos capítulos y espera pasarlos con él, sea como sea. Porque cierto es que desde dejo de creer que todo lo que habría y merecía en su vida y futuro era lo que ella misma se condicionaba a tener el dolor pasó.
El diablo celoso de su abrupta desaparición en su juego, trampa, ilusión no deja de molestarla con ideas y episodios pasados en su cabeza. Sin embargo la seguridad de su infinito y misericordioso amor jamás la dejara caer de vuelta. “Dios está dentro de ella, ella no caerá” Salmo 46:5
El amor del amigo, la pareja, la familia y lo material se encuentra ahora acompañado de la luz y sin ella pasa para no causar herida alguna ni perturbación. La sonrisa y la carcajada son intencionadas y vienen del corazón. Su transparencia es aliviadora a la mascara que antes pesaba. Como nuevo árbol lleno de fruto al cual se le fue cortado toda rama seca. Su preocupación es seguir a su luz. Su Dios. El amor que llamaba imposible de existir y de merecerse. Qué en cada segundo la sorprende con sabores, olores, circunstancias, regalos, abrazo, consuelo, oportunidad. En el que abunda la gentileza. Que en ningún otro lugar se encontrara. Su paraíso terrenal, gracia y reino de los cielos para vivir desde hoy y todos los días hasta que estén juntos completamente.
Para él que todo lo logró en mi.






















