Esta historia no es de mi autoridad, sino que simplemente me he basado y he modificado a mi gusto la idea original que vi en algún video de youtube jeje. Nota: lo escribí en un viaje al sur, mientras reflexionaba sobre la historia. Mi intención no es hacer literatura sino simplemente hacer más ameno mi viaje, gracias por leer. Los días pasan, podría decir que todos se ven exactamente iguales, todos excepto aquel día en que tocaron a mi puerta. Soy un hombre común que vive junto a su pareja en algún departamento de los miles que existen en la ciudad de Santiago, sin embargo, tocaron a la nuestra. Un hombre de estatura media y vestido de traje con una mirada inexpresiva apareció ante mis ojos al abrir la entrada de mi departamento, me entregó una caja con algo en su interior, dijo que pasaría a buscarla mañana al atardecer y que por favor la abriéramos . Ante las miradas extrañas de mi esposa junto con las mías decidí rechazar el paquete, no obstante, el hombre se marchó apresuradamente. Con la ansiedad de saber que había en su interior, la abrimos y descubrimos un botón rojo junto a una nota que decía lo siguente: “no quiero hacerte perder el tiempo y tampoco es una broma de mal gusto, si pulsas este botón pasarán dos cosas, la primera, una persona que no conoces morirá, la segunda, ganarás 40 millones de pesos. Mañana pasaré por él, recuerda que no es una broma, ganarás 40 millones a cambio de la vida de alguien que jamás has visto en tu vida, buenas noches”. Soltamos leves carcajadas ante lo curioso y extraño que nos acababa de suceder, pensamos que era una especie de broma o juego que nos habían hecho nuestros amigos, una broma algo macabra pero graciosa al fin y acabo, un susto y risas nos provocaron ¿a quien se le ocurría que la vida de una persona puede valer dinero? Pero algo había sucedido ese día en la tarde, de alguna manera cambiamos nuestra manera de ver el botón, mi esposa y yo quedamos tensos y lo contemplamos como si nunca hubiéramos pulsado uno. Ella dijo -¿y si es real? no es que lo vayamos a hacer pero sería mucho dinero por alguien que ni siquiera sabríamos si murió o no- me quedé en silencio ante sus palabras, pensaba que era una estupidez ¿pulsarlo y que muera alguien para recibir a cambio dinero? que insensato. Ella volvió a decir - no pulsemos y mañana le devolvemos esta bobería a la persona-. A la mañana siguiente seguimos tensos y nuestras miradas estaban atentas al botón, ambos sabíamos que era una idiotez pero ¿y si no? Le dije a mi esposa que no pasará nada, nadie regala tal suma de dinero y nadie morirá por pulsar este botón. Respondió -Entonces pulsalo y terminemos con esto-. Lo pulsé y esperamos a que llegara el hombre de traje con una mirada inexpresiva para darnos una explicación. Tocaron la puerta nuevamente, mismo hombre, mismo traje, entró a buscar la caja junto al botón y nos dijo: -muy bien lo han pulsado, aquí tienes tu dinero, por desgracia solo se permite pulsar el botón una vez por cliente- Le respondí que si alguien realmente había muerto. él dijo - exactamente, tal cual lo indicaba el mensaje y nuestro trato- mi esposa dijo: -¿y ahora qué?- El El hombre respondió: -se quedan con el dinero, el botón será activado otra vez y pasaré a dárselo a otro cliente bajo las mismas condiciones y no tienen de qué preocuparse, me aseguraré de dárselo a alguien que no conozcan-.
C.A.B.G.











