Rodó los ojos, dejando escapar un pequeño suspiro casi de resignación. Tampoco tenía tantas ganas de beber, y a decir verdad esa pared era más cómoda de lo que parecía, así que simplemente posó su espalda en la misma, mirando a la muchacha. “ Eres encantadora. “ Comentó, con cierto desdén.
La castaña esbozó una sonrisa cargada de cinismo. Notó cierto sarcasmo en las palabras del chico pero eso extrañamente le causaba satisfacción. “Lo sé” musito, dedicándole una rápida mirada, obligándose a mantener aquella curvatura adornando sus carmesís. Se removió un poco al notar la proximidad de uno de los meseros, en un movimiento astuto logró tomar dos copas de champagne, tendiéndole una a su acompañante con despreocupación. “Estas de suerte”












