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Sophia Lillis as Doric in Dungeons and Dragons: Honor Among Thieves
Su investigación no estaba saliendo como esperaba. Para empezar, la pista que había estado siguiendo ni siquiera tenía mucho sentido. Y ahora alguien había abierto la puerta. Puerta que estaba segura de haber cerrado, pero que claramente no había hecho. Y es que desde que se había prometido desenmascarar a El Profeta, nada parecía ir bien. Por el momento, no había logrado ninguna prueba sustancial. Y ahora podía ser descubierta en el lugar. Lugar donde claramente no debería estar. "¡Estoy... muy triste!" Con lo que parecían ser las últimas de sus neuronas funcionales de aquel día, la periodista comenzó a llorar para no ser descubierta. Por suerte, el llanto era totalmente creíble, pues lo cierto es que sentía genuinas ganas de hacerlo.
no lo admitiría en persona pero la adrenalina que le causaba estar huyendo de las personas era una sensación satisfactoria y seguía en esa fase de estar haciendo activismo a su manera pero hacía enojar a algunas personas, cuando abrió la puerta de lo que parecía un excelente escondite se encontró con alguien al punto de un ataque de histeria - oh mierda, no me digas que ya está ocupado este sitio - dijo cerrando la puerta. - mierda, ahora si me van a mandar a azkaban - resopló.
decidió visitar a andré para ver como iba su planta ya que él podía cuidarla mejor de lo que ella haría y para prueba estaba la mascota del rubio que vivía mejor que cualquier persona que conociera. en cuanto abrió la puerta la pelirroja le saludó con una sonrisa - vine a ver cómo está nuestro proyecto porque... - algo en el fondo sentado en el sofá llamó su atención, era algo verdaderamente feo - ¿qué es eso? - dijo con desagrado para darse la vuelta y retirarse un poco de la puerta. @chestofwonders
—Supongo que puedo conformarme —le dedicó una sonrisa tranquila. No esperaba que su primera le contará todo. Tampoco podía obligarla. Lo había entendido hacia tiempo. Lo único que podía hacer por Andrea era estar para ella—. De hecho, ahora tengo un montón de tiempo libre. Tu primo el responsable renunció a su trabajo —contó, sin verse más que satisfecho. No tenía nada que hacer en el Ministerio de Magia. Claro, ahora no tenía ocupación ni planes a futuro, quizá debería buscar algo... Pero si era sincero, no tenía ganas de ello. No aún—. ¿Soy el favorito? Discúlpame, pero hay logros que deben presumirse. Le escribiré una carta a Gideon ahora mismo —soltó, alcanzando un pedazo de papel que no tenía idea de para qué era—. Está bien, haré mis deberes yo solo —bromeó.
lo miró - renunciaste… ¿en serio? - arqueó una ceja, entre sorprendida y divertida. - pensé que eras tú el primo estable, ¿qué pasó con esa reputación? - se acomodó a su lado, dándole un empujoncito con el hombro. - pero bueno, supongo que alguien tiene que romper las expectativas familiares. ya era hora de que no fuera yo. - le siguió la broma, sacándole el papel de las manos antes de que empezara a escribir cualquier cosa absurda. - por favor, no le escribas a gideon. ya es suficientemente insoportable sin que le des más motivos para creerse especial. - guardó el papel fuera de su alcance con una sonrisa. - y sí, eres el favorito - concedió, ladeando la cabeza. - pero no abuses… se me puede olvidar. - lo miró de reojo, con afecto sincero. - y oye… me alegra que tengas tiempo libre. te hacía falta respirar un poco. aunque no planees nada todavía, está bien. puedo compartirte un poco del caos que tengo encima, si quieres. pero con advertencia previa. -
veía con sospecha el platillo expuesto frente a él. no es la primera cosa mal hecha que le ofrecían pero aún así no le causaba ningún tipo de deleite — pensé que al menos esto sería sencillo — picó el huevo con un tenedor — no es un ladrillo, no compares ni preciada guitarra. además son varias no sólo una y no pesan tanto — la más ligera que tenía es de cuatro kilos y no es la que usa — les paul. les paul, niña inculta y es la guitarra más versátil que encontrarás en estos tiempos.
lo miró con desprecio cuando miró su intento de platillo - pues no lo es, aunque parece - trató de masticar la cosa pero era casi incomible pues la textura era crocante y no creía que los huevos revueltos debían ser crujientes. - pesa como una tonelada, tienes razón un ladrillo es menos pesado - afirmó. - ¿pues para que tienes tantas? todas son iguales - a ella le parecía que fuera del color servían para exactamente lo mismo. - lesbiana paula, entendido - le sacó la lengua. - sé lo de guitarras lo mismo que sé de cocina y ya viste el resultado -.
"A mí no me controla nadie, a diferencia de ti" contestó con parsimonia, sin alterarse por la respuesta ajena. "Tampoco puedo ser hipócrita. No se me da fingir algo que no soy" sí, era bueno mintiendo, pero lo de Zephyr era muy diferente. Y entendía que no lo sacara a la luz, nunca había pretendido obligarla ni impulsarla a exponerse, no hablaba de eso, más bien criticaba su sometimiento y creencia en ideas tan repugnantes. "Quien sabe, tal vez simplemente nunca te conocí en verdad" probablemente siempre fue una mierda de persona y tardó mucho en percatarse (extraño, porque para lo desconfiado que era, ese tipo de cosas no solían pasar desapercibidas para él). "Da lo mismo, honestamente."
soltó un bufido - eso fue en el pasado, ahora no me controla nadie - no era del todo mentira porque ahora tenía algunas libertades que en el pasado no pero aún estaba atrapada. - ¿y quien te dice que estoy fingiendo? - había cosas que ciertamente no fingía. - conociste a alguien muy diferente, no es que yo te haya mentido en ese momento sólo que la gente cambia y madura adrian - respondió con algo de sinceridad porque cuando eran amigos ella fue sincera con él. - exacto, ya da lo mismo. tenemos que adaptarnos a la vida de adultos y ya -.
necesitaba paciencia con estas personas incultas. toda esa palabrería nada más era una ofensa para la música. — porque, tesoro, no es lo mismo. la magia a veces arruina las cosas y déjame explicarte que no siempre produce el sonido exacto y para mí eso es trampa— usar un amplificador mágico, ni en un millón de años porque eso sería infravalorar su talento como guitarrista. — ya dije, no confío en nadie para este tipo de cosas. podrían dañarlo— la única persona en la que confía jamás lo cargaría de todos modos. al fin algo que captó su interés —¿elfo doméstico dices? y, ¿cómo consigo uno?
le parecía curioso eso de la música y más usando métodos muggles ya que era algo que no comprendía del todo. - no puedes decir eso que la magia arruina las cosas - su tono era más de convencimiento porque para ella sí que le había arruinado su vida de algún modo. - en eso tienes razón, la gente es muy inútil en estos momentos - soltó con resignación. - tu deberías tener algunos en tu familia ¿no? eres de sangre pura por lo que debería haber alguno que sirva a tu familia - sabía que el apellido duke no era su verdadero apellido y que tenía una hermana guapísima. - no sé cómo pudieras conseguir uno la verdad, cambiando de tema ¿cómo está tu hermana? - preguntó con curiosidad.
No sabía cómo había terminado tomando junto con Zephyr Crouch ni cuántas copas llevaban o cómo empezó. Pero ya estaba aquí – Es difícil vivir, cuando vives en la inmundicia como una cucaracha esperando a que te pisen – con rencor dejó escapar – Es turno de que los "privilegiados" conozcan de frente lo que es vivir así – tomó otro trago más asintiendo, negando, asintiendo – En difícil no fijarse en los demás cuando uno está en la miseria – ladeó la cabeza mirando a la contraria. Ahora recordaba, medir su lealtad –Me pregunto, ¿alguna vez te sentiste miserable? – tal vez curiosidad preguntó por curiosidad o por la ingesta de alcohol, porque que ella supiera, Zephyr venía de buena familia pero el ser purista no siempre significa lujo, como Amycus y ella en su momento.
le dio un trago a su bebida asintiendo ante la mujer frente a ella - interesante analogía pero creo que es cierta - entre sus adentros muchas veces se sintió así - pero yo creo firmemente en que uno puede oponerse a su destino y no permitir que te pisen - en su caso pensaba que había sido lo suficiente inteligente para darle la vuelta a su situación. - ya era hora de que vieran cómo son las cosas - afirma con ella - no había reflexionado eso pero tienes razón en eso, uno tiende a fijarse en lo que no tiene y en las personas que sí - un sesgo de envidia se imprimió en su voz pensando en todas las veces que lamentó no tener una chica a su lado. - sí, alguna vez pero hace mucho tiempo cuando era una niña tonta - no había peligro en eso pero recordar su infancia y juventud en el colegio le supo a amargura.
"Eemm... perdona, pero estás en mi sitio." indicó con un tono un tanto seco, pero una sonrisa que intentaba ser amable acompañada de unos ojos fruncidos a modo de parecer simpática. "¿Te puedes mover?"
un tic salió en forma de un involuntario movimiento en su ceja, octavia avery. tenían un trato amistoso pero no era sincero al menos no de su parte y no esperaba lo contrario de parte de avery - oh querida, no sabía que este era tu sitio - sonrío - disculpa, pero quizás no te molestaría tomar este de aquí y así nos podemos poner al corriente con las últimas novedades - ahora era una crouch y ni de broma iba a rebajarse a ser menos.
la observa por unos segundos, como si no terminara de creerse que alguien más se estaba metiendo por pura justicia, y asume que tiene algo que ver con el evento, porque el guardia solo dio una mirada más a la identificación antes de dejarla pasar. "gracias." dice de forma genuina en la que retoma su andar. "¿estás trabajando aquí o algo así? no pude lograr que me escuchara al menos por quince minutos."
suspiró con cansancio, le fastidiaba cada que se portaban pedantes con las personas que venían al evento. - no es nada - sonrío con amabilidad. - no, para nada. vengo con mi esposo pero resulta que es un poquito conocido entonces tomaré la ventaja por esta vez. suelen sen unos brutos y nunca escuchan - le dio la razón.
Se rió de manera infantil al ver aquel sonrojo en el bello rostro de su amada esposa. Sin embargo, el corazón se le derritió más al ver la interacción de su hijo con Grace, la manera en la que Roger extendía los brazos hacia su mamá y cómo su mirada tenía ese brillo – ¿Ah si? ¿Sólo por mi valentía? – expresó de forma juguetona – Que no sé si llamarle así o imprudencia, pero bueno. Si te conquistó es más que suficiente para mí – para él no había nadie más valiente que Grace, porque tiene un corazón tan dulce pero aún así no permite que nadie la atemorice. Es algo que admira muchísimo de ella. Soltó un suspiro enamorado – Sí. Necesita vivir una infancia feliz, a pesar de los tiempos que estamos viviendo. Pero Roger es inocente, él no tiene que preocuparse por eso. Para eso nos tiene – sentenció, después se giró para ver a su esposa y abrazarla de la cintura – Y también quiero que tú seas feliz, que tengas todo – ahora estaban separados de los padres de Jacob y de la mamá de Grace, pero ellos estando a salvo en el mundo muggle no podían ser lastimados. Sabía que Grace extrañaba su empleo, pero al igual que ella creía que era temporal – Ya vendrán tiempos mejores. Verás que sí – asintió. Al final las cosas se acomadaban, sólo debían resistir y eso ya lo habían pasado desde su infancia – Bien. Entonces te diré todo mi repertorio. A ver, ¿Por dónde comenzar? – fingió pensar y soltó su cintura para tomar sus manos entre las suyas – Que me haces sentir vivo. Que todo mi mundo se mueve si giras conmigo. Que eres paisaje perfecto, mi mar preferido. Que no creo que sea suerte ni el destino. Eres el punto y final de todos mis caminos – expresó con voz suave desde el fondo de su corazón – ¿Puedo seguir? – con una sonrisa soñadora preguntó a Grace.
se ríe al tomar al pequeño entre sus brazos para mirarle - es una de tus tantas cualidades pero si quieres la verdad pura y dura fue por tu físico - dijo bromeando sabiendo lo atractivo que era el joven, estaba segura que su roger sería igual de guapo que su papá cuando tuviera la edad. tan guapo que incluso las veelas lo encontrarían atractivo. - pero admito que tu imprudencia también es una de tus mejores cualidades si me lo preguntas - sonrío suavemente acariciando la mejilla de su esposo con el dorso de la mano. asintió con suavidad - afortunadamente tiene unos padres que darían todo por él, como dices es inocente y no tiene ni porqué enterarse de que pasa a su alrededor - al menos no ahora, el pequeño no tenía edad realmente para enterarse de que estaba pasando. al sentirse rodeada por sus brazos acomodó su cabeza en su pecho y suspiró - ya lo tengo todo, es más de lo que siempre desee o que si quiera pude imaginarme aunque hay algo que extraño - y jacob sabía bien de que estaba hablando, extrañaba su trabajo en el mundo muggle en realidad pero era algo que por el momento no podía por los tiempos que vivían y realmente no quería dejar a su esposo e hijo solos. - tienes razón, las cosas van a mejorar a veces pasan milagros - río pensando que ella misma vivía un milagro. - oh jacob - se puso roja - realmente estaba bromeando - aunque mentiría si dijera que no le gustaban los halagos de su esposo. - basta, que me harás llorar - se acomodó más cerca de él aún cargando a su hijo en brazos. - todos mis caminos llevan a ti, eres mi amado guerrero. más de lo que yo siempre imaginé - escondió su cabeza en su pecho - realmente me sentiría perdida sin ti - río - me encantaría, de verdad pero si no voy a evadir un tema que tengo pendiente y no quiero eso... es acerca de zabrina - sabía la importancia de la hermana de su esposo.
Observó con molestia a la contraria, sin creer la impertinencia de meter a un niño a una atracción de ese tipo. O tal vez ella estaba muy amargada... Ambas eran correctas. "¿Qué tipo de madre eres? ¿Quién mete a un niño a un lugar así?" Y claro, ahora estaba llorando. Wow. Madre del año. "Míralo, le vas a causar un trauma" si no es que ya lo tenía.
un respingo dio por la respuesta de la chica pero no era nada que no escuchara antes la verdad. - ¿una madre preocupada que no quiere dejar encargado a su hijo con cualquiera? - respondió. - no le voy a causar ningún trauma, porqué estoy acá con él. a decir verdad lo que lo asustó fueron los gritos de las personas y no la utilería de cartón. y justo tus estruendosa voz es lo que lo está traumando - la gente solía ser muy dura con los infantes desde su punto de vista.
Encogió los hombros, no muy segura de cómo explicarlo. "Creo que has cambiado mucho y no sé como tratarte ahora" respondió de la forma más honesta que consiguió, alzando la vista hacia su interlocutora. "Aunque, claro, si lo pienso, todos lo hemos hecho..." Nadie era la misma persona que en el colegio. Alyssa misma era completamente distinta, incluso si la transformación de Andrea fue mucho más extrema. Relamió los labios, nuevamente enfocando la vista en las manos en su regazo. "Siento como si fueras alguien a quien no conozco realmente. Entonces no sé cómo debo ser contigo" se sentía perdida, francamente. Y al mismo tiempo creía que estaba lista para darle una segunda oportunidad a su amistad.
soltó aire - supongo que sí - admitió tras un silencio, bajando la mirada por un momento. No le gustaba reconocerlo, pero alyssa tenía razón. - he cambiado. y no estoy muy segura de si para bien o para mal. - levantó la vista, intentando sonreír, aunque se notaba un poco forzada.- pero no quiero que eso te aleje - dijo con un tono más bajo, casi en un susurro. - nunca fue mi intención convertirme en alguien que no pudieras reconocer. -hizo una pausa, buscando las palabras correctas. - quizás yo tampoco sé quién soy del todo -añadió con una media risa seca. - pero si quieres… podemos intentar averiguarlo juntas otra vez. - la miró con cierta vulnerabilidad, una que rara vez dejaba ver. - prometo no perderme tanto esta vez. -
Soltó una risita y se echó a su lado. —Ah, entonces tenemos secretos —no pensaba incitarla a contarle. Entendía que no era su asunto, pero sentía el instinto de protegerla—. ¿Y? ¿Aún así no hay tiempo para mí? —Añadió con un toque de dramatismo.
rodó los ojos - oh, claro que tengo secretos - respondió con una sonrisa pícara, mirándolo de reojo. - si te los contara todos, perdería mi encanto. - giró un poco hacia él, apoyando el codo sobre el suelo o el sofá, con gesto relajado. - pero no te preocupes, ninguno es tan grave como para que mamá te llame a ti antes que a mí. - soltó una risa suave ante su dramatismo. - ¿tiempo para ti? - repitió con fingida sorpresa. - vaya, pensaba que eras tú el que estaba demasiado ocupado siendo el prewett responsable. - le dio un leve empujón con el hombro. - además, si te veo mucho, terminas haciéndome sentir culpable por no tener mi vida tan en orden como la tuya. - luego bajó un poco la voz, mirándolo con cariño sincero. - pero supongo que puedo hacer una excepción… - sonrió- solo porque eres mi favorito. - y con un guiño, añadió con tono más liviano: - eso sí, no te emociones. no pienso ponerme a hacer deberes contigo. -
"𝐭𝐡𝐞 𝐨𝐧𝐥𝐲 𝐰𝐚𝐲 𝐭𝐡𝐚𝐭 𝐭𝐡𝐢𝐬 𝐫𝐞𝐥𝐚𝐭𝐢𝐨𝐧𝐬𝐡𝐢𝐩 𝐢𝐬 𝐠𝐨𝐢𝐧𝐠 𝐭𝐨 𝐞𝐧𝐝 𝐢𝐬 𝐢𝐟 𝐲𝐨𝐮 𝐞𝐧𝐝 𝐢𝐭."
"¿Es un reto?" Le preguntó con una ceja alta y una media sonrisa en labios. Pasó un mechón de cabello por detrás de la oreja contraria. "Te lo repito: Si ya no quieres que hagamos esto, dime" a él no le molestaría. No es como si existiera un vínculo más allá de lo sexual. Lo habían establecido bien desde el inicio, creía. Él nunca iba más allá, no le interesaba. "No tienes que esperar a que yo lo termine si tú lo quieres terminar" porque, francamente, él no lo iba a hacer. No tenía ningún conveniente con esta 'relación' (entre comillas, porque no era más que acostones y una amistad), por ello no veía porque la terminaría.
♡ para andrea con @viejafortuna
alzó las cejas - ¿reto? - repitió, riendo por lo bajo, mientras alzaba una ceja. - no todo lo que digo es un reto, mcdougall. a veces solo… me da por pensar demasiado. - se encogió de hombros, intentando sonar ligera, aunque su mirada se desviara un segundo hacia el suelo. - no te preocupes, no pienso terminarlo. - añadió, recuperando el tono burlón que solía usar con él. - es solo que… no sé, a veces me da miedo que esto deje de sentirse bien. o que deje de sentirse algo. -hizo una pausa breve, observándolo con una media sonrisa. - y tú, con lo tranquilo que eres, me haces sentir como si estuviera perdiendo el control a propósito. -se acercó apenas un poco, con ese gesto suyo tan propio de quien no teme jugar con fuego. - así que no, no es un reto.- susurró, mirándolo a los ojos. - es una advertencia. si esto se acaba, será porque yo me canse primero. - y luego, con una sonrisa más traviesa: - pero por ahora, no tengo planes de aburrirme. -
"Comprendo" asintió una sola vez. La desesperación abundaba en el lugar, Prewett no era la única. Ophelia misma también sentía un poquito de ansiedad por no ser capaz de ingresar. "Pero creo que esto sale de tus manos. No hay mucho que puedas hacer" objetó, tratando de consolarla a su manera. Sumergió sus manos en el interior de los bolsillos de su abrigo. "A veces lo mejor es ser paciente" y ella sabía mucho sobre ello, demasiado. "Aunque sea difícil. Hay que esperar noticias" por lo que había escuchado (y notado en su tiempo en Hogwarts), la pelirroja era propensa a actuar impulsivamente y crear caos. No creía que fuera el mejor momento para ello.
bufó - paciencia… - repitió, con una sonrisa ladeada, como si la palabra misma le picara en la lengua. - siempre he odiado esa palabra. suena tan… pasiva. - exhaló un suspiro cansado, balanceándose ligeramente sobre los talones mientras miraba a su alrededor. - pero supongo que tienes razón. no queda mucho más por hacer. - el aire frío pareció enfriar también su voz, que se volvió un poco más sincera, menos impulsiva. - solo me frustra no poder mover un dedo. es como estar atrapada viendo cómo todo se derrumba y no hacer nada.- frunció el ceño unos segundos, y luego, como si no quisiera sonar demasiado seria, se forzó a sonreír otra vez. - pero bueno, prometo no causar un desastre. por hoy. - le dirigió una mirada rápida a ophelia, más curiosa que desafiante. -¿tú cómo haces para quedarte tan tranquila? - preguntó con genuina intriga. -si yo tuviera tu paciencia, creo que dormiría mejor por las noches. -