-- marina
“ sí, Marina Morais ” la explicación de la situación resultó más beneficiosa de lo que creía, cuidadosa, incluso proveniente de alguien que se había preocupado de que su propio equipaje llegase a sí sano y salvo. quizá podía culpar a su naturaleza desconfiada, pero no resultaba algo que pudiera ver a diario. “ gracias por la consideración, no todo el mundo hubiera aceptado ” las palabras fueron entonadas en un análisis de semblante ajeno, adulto, quizá de diez años más que ella, supuso que se trataba de un profesor o de un universitario retardado. tomó su maleta con algo de dificultad, en definitiva el frío no ayudaba en demasía. “ ¿pasas? este frío es terrible ”
❝ Entonces, Marina, te aseguro que tu equipaje llegó íntegro conmigo. ❞ repitió su nombre más que nada para grabárselo, esa siempre había sido su técnica para recordar las cosas. Ante su agradecimiento, una pequeña sonrisa se dibujó en sus labios, meneando apenas su cabeza. ❝ No tienes que agradecer, después de todo es mi deber que todos los estudiantes, y por ende sus pertenencias, lleguen en perfecto estado. ❞ respondió, ya que si bien los profesores no tenían ninguna tarea en específico designada, Olivier era tan detallista que se esforzaba porque todo saliese al pie de la letra. ❝ Y aquí entre nos, no le tenía mucha confianza al señor del teleférico. ❞ comentó con una divertida mueca en un tono moderado, como si fuese algo que tenía prohibido decir. De reojo observó al hombre trabajando, era de edad media pero con la mitad de la dentadura, mejillas enrojecidas por el crudo frío de las alturas y el notable relieve de una navaja suiza escondida en su bolsillo. En realidad haber encendido ese cigarrillo no fue la mejor de las ideas, ya que el frío empezaba a calarle los huesos por más abrigo que tuviese para protegerse. Ante las palabras de la menor, le dio una profunda calada mientras asentía, deshaciéndose del cigarro en un cesto a su lado antes de adelantarse para tomar la maleta de la fémina, la cual era bastante pesada. ❝ Yo la llevo, no te preocupes. ❞ habló con seguridad, mas nunca perdiendo su típica cortesía, ❝ Los jóvenes y su necesidad de traer todo su closet por si las dudas. ❞ bufó el francés, haciéndolo parecer un anciano cuando con la mayoría de sus alumnos apenas tenía unos pocos años de diferencia, luego riendo por lo bajo mientras ingresaba al cálido lobby del hotel.













