rowan.
Una corriente de turbias aguas fluía por su mente con miles de posibilidades, mientras era el bermellón del suelo el protagonista de su visión. Quería cerrar los ojos y rezar porque no fuera de orígenes rusos la sangre que perfilaba una dirección a seguir, pero las opciones eran tan infinitas que cada una era demasiado probable como para descartar. No podía perder el tiempo deseando cambiar la realidad de las pruebas; solo intentar hacer con las pistas lo mejor posible, orarle a cualquiera de los dioses que no fuese muy tarde. Y se perfilaban en su mente escenarios para cada posible consecuencia, más alzó la mirada inquieta a quien había hablado, pensativa por un segundo—. Creo que es tan buen camino como dar vueltas sin rumbo fijo —creía también que ir a la deriva o seguir las gotas de rojo daban la misma cantidad de probabilidades, por lo que elegir cualquier camino resultaría en lo mismo. Volteó rostro también para observar al resto, ojos recayendo después en el inusual acompañante, el asentimiento proporcionado—. ¿No vas a esperar a Nicolas? —seca curiosidad la que tintaba la pregunta, aunque no espero respuesta: volvió a fijarse en el camino y empezó a caminar, siguiendo el diminuto rastro de sangre.
no encontró otra respuesta mas que un suave movimiento de cabeza, porque la noruega estaba en lo correcto, y al final su único propósito allí era acompañar al resto, no estaba en una posición para comentar las decisiones ajenas. lo cierto es que ni él mismo tenía idea de qué hacer, porque así como había implicado la fémina, por cualquier ruta tendrían el mismo porcentaje de posibilidades, tanto de hallarla como de no hacerlo. da un último vistazo antes de seguir los pasos opuestos, sin sentir la carga de que era una molestia, porque solía percibir cuando la fastidiaba con su presencia ( no como si ella intentase ocultarlo de todas maneras ) y ésta vez creía que no era así. de serlo, estaba seguro que se lo terminaría diciendo. ante la pregunta ajena encogió sus hombros, sin encontrarle una réplica de inmediato. “verlo mal me abruma, y quiero acompañarlo, pero para poder hacerlo debo tomar un respiro porque tampoco le quiero ser contraproducente.” y pudo haberse explayado más, sin embargo sabía que ese sería un detonante para que lo enviase al final de la fila nuevamente. no era su intención. “vamos a encontrarla, estoy seguro.” de eso sí lo estaba, casi por completo, pero prometer un final alentador sería ilógico, ambos lo sabían muy bien. “¿quieres que te deje sola?” cuestionó, no esperando una afirmativa de la contraria, sino una respuesta sincera. por más que disfrutase incordiarla, era consciente de que no era el momento o lugar.
















