nicsergeant:
mañana del treinta de octubre // después de ver la nota
La mirada de tintes otoñales observa los instrumentos que descansan en el interior de la tela en marrón, un descenso del pesado, deseos de mantenerse libre de ataduras a la hora de salir en búsqueda de la de nórdica procedencia. Es la preocupación la que martillea en el fondo de sus entrañas, despertada por la culpa, lengua que se mueve sin pensarlo en un antaño en que la amenaza sentenció su escapatoria. Tiemblan extremidades, impotencia recorriendo su intravenosa, nota que vuelve a repetirse en su cerebro y es el olvido parcial el que funciona como la mayor de sus trabas; no conoce precisiones, mas sí la posibilidad de reluce en cerámica nívea. Quijada que se presiona, botiquín que vuelve a encontrar lugar entre una botella de agua y sudadera. Pasos desconcentran su partida, mirada que vuelve a recorrer por última vez lo portado. “Si me llama Fiona o Hugo diles que bajo en un momento.” tonalidad ronca, acento de herencia paterno desplegándose tras cada una de sus palabras, no piensa en cómo pronuncia, ni siquiera en lo que dice; es su mente la que se encuentra en un exterior, donde quien ocupa lugar en el rubro de su interés se encuentra en peligro.
La desaparición de tres personas ‘preciadas’ para muchos mantiene en alerta a la mitad de los presentes. Almas errantes que buscan enmendar la situación; seres que albergan la esperanza de encontrar lo que tanto han buscado. No pueden estar muy lejos, escucha decir a varios estudiantes; mientras que otros, deciden quedarse en el hotel. ¿Cobardía?, ¿inseguridad? Muchas cosas han sucedido en los últimos meses, y cada ente sufre a su propia manera. De nada sirve separarse, cuando ‘él’ puede atacar en cualquier momento. Lo saben, han sido analizados, nada dentro del hotel les asegura que podrán seguir a salvo. Se encuentra con su antiguo colega, un compañero que en más de una ocasión le ha brindado consuelo. Valentina se limita a mirar, observar el brillo en las esferas contrarias. Ya no es el mismo de antes, lo sabe, ha cambiado desde que sabe que la vida de sus más cercanos corre peligro. Planea proteger a la mayoría de los presentes, pero poco a poco todo se le sale de las manos. “Yo les diré.” Añade, vocablos que se tiñen con un timbre sereno. Se preocupa por Nicolas, aunque no lo conozca en demasía, le cuesta verlo en ese estado. Una de sus amistades corre peligro, el tiempo es su enemigo. “Sólo…ten cuidado.” Agrega, le extiende una botella de agua, podrá ser inútil, pero allá afuera, cada objeto cuenta.















