Solo fui una idiota con la cual él podía jugar

tannertan36

No title available
Cosimo Galluzzi

Janaina Medeiros
will byers stan first human second
hello vonnie
noise dept.
Not today Justin
occasionally subtle
NASA

No title available
No title available
No title available
Jules of Nature

No title available
TVSTRANGERTHINGS
todays bird
Claire Keane
art blog(derogatory)
AnasAbdin
seen from United States
seen from Germany

seen from India
seen from United States

seen from United States
seen from United States
seen from United States

seen from United States

seen from New Zealand

seen from Canada
seen from United States

seen from Netherlands

seen from Slovakia

seen from United States
seen from United States

seen from Malaysia

seen from France
seen from United States
seen from United States
seen from Azerbaijan
@violetasmuertas
Solo fui una idiota con la cual él podía jugar
Podría escribir lo mucho que anhele que lo nuestro no tuviera final,
que las cosas fueran diferentes,
y que vos volvieras a elegirme.
Y aunque quisiera conocer tu versión de la historia
y escuchar cómo lo viviste,
ya no nos queda tiempo
ni oportunidad para eso.
-b
Siento que una parte de mí siempre va a seguir conectada a vos,
No se si se debe a que no tuvimos un final adecuado,
Aunque pocas historias lo tienes
O tal vez sí fuiste aquella magia
Que mi vida reconoció
Al momento que sincronizamos nuestros latidos.
Y un buen corazón jamás olvida aquello por lo que vivió feliz.
-b
No podía despedirme porque me convencí
de que lo nuestro fue especial y valioso.
Nada que se sienta de la manera
en la que sentí contigo puede llegar a ser falso,
o al menos así fue para mi.
Y espero que vos lo hayas sentido igual.
-b
Ni siquiera sé como despedirme apropiadamente,
y si soy sincera es porque nunca quise hacerlo.
Una parte de mí sigue esperando,
guardando una mínima esperanza
que todo vuelva a como fue antes,
pero siendo realistas eso no iba a pasar,
no ahora y tal vez nunca.
-b
Le pedí a todos los dientes de león,
a cada 11:11 y pestañas caídas
que volvieras a mí.
Pero la vida tiene una ironía muy retorcida
para hacerme entender
que incluso así,
sigues sin elegirme a mí.
-b
Aun quedan grabadas tus huellas en mi cuerpo.
El sonido de tu risa repitiendose en mis oídos
Cómo una frecuencia que ya no puedo sacar de mi mente.
Y el calor de tus manos, cada vez que tocaban las mías en invierno
Sigue quemando en las puntas de mis dedos.
Corazón... sé que estas cansado
De tanto sufrir.
Hoy te permito dejar de latir.
Por un rato o por toda la vida.
Sentimientos
A veces pienso que la depresión jamás se fue de mí, sino que quedo instalada en un lugar al que no puedo alcanzar.
Porque aún sigue ahí, cada noche, en mi almohada el deseo de dormirme y no volver a despertar.
Incluso dormirme fantaseando con la idea de volverlo realidad.
Sería tan fácil, vaciando el blister de mis pastillas para dormir y hacer que suceda.
Porque cada emoción se siente demasiado profunda y vuelve pesado a mi corazón,
casi como si llenará mis pulmones de agua amenazando con ahogarme en ellas.
Y ya no se siente bien ningún sentimiento.
Porque se siente como un peso qué mis huesos cargan a su propio ataúd.
Esperando que en aquel camino venga la muerte y me alivie un poco todo este dolor.
Dicen que el mar todo lo cura
¿Puedo pedirle entonces que sane las heridas que en mí dejaste?
¿Y tener la esperanza de que cuando recuerde tu risa ya no sea con dolor?
Le pediré al mar que lleve mis penas,
Que esconda entre sus corales mis sentimientos por ti.
Porque tratar de pensarte ahora duele,
Pero tal vez con un poco de su ayuda
Todos los recuerdos puedan volverse uno con la calma y la brisa
Me dejaste a mí decidir nuestro final.
Pero no me dejaste opciones
cuando elegiste a alguien más
¿Qué otra cosa podía hacer ya?
Si rogue y suplique
porque éste no fuera nuestro final.
Porque te quería,
más de lo que alguna vez quise a alguien.
Y tú, en cambio, no me elegiste
y decidiste dejarme a mí
con el peso de nuestra despedida.
¿Cómo podía aceptar una amistad cuando el peso de mis sentimientos no caben en ese lugar?
¿Cómo iba a aceptar seguir destruyendome al verte con alguien más a tu lado?
Si ese puesto yo quería ocuparlo
Y que al verme a mí sea yo a quien mires con amor.
Y de nuevo la niña va, corriendo en aquel pasillo.
Asustada está, tratando de esconder su brillo,
y con ella fantasmas la asechan, mirando su rojo caminar.
Aguardando el mínimo tropiezo,
para sepultarla en aquel maldito lugar.
De nuevo...
La niña avanza por su pasillo,
rojo al pasar.
Serena está, paso a paso hacia las sombras va,
sin compañía ni guardián,
su rojo latir aprende, por fin, a callar.
Empece a pensar que tal vez no haya tal amor,
Ni alguien que venga en calma a abrazar mis inseguridades
Cómo tampoco aquel que desordene mis pensamientos y alegre mi sentir.
Y que tal vez, la vida es solitaria con momentos de compañía
Que no hay destino que empareje mi camino con un otro
Ni hilo rojo esperando encontrar en el otro extremo a alguien más.
Entonces ¿qué hago yo...
Esperando que me amen?
¿Y cómo le digo a mi corazón que aquello que siempre quisimos tal vez no exista?
¿Por qué no pudimos ser dos adultos en la relación?
Si el cariño existía, y el amor estaba ahí.
¿Entonces por qué te alejaste
Como si fuera una desconocida?
Y me dejaste cargando, el amor del que tú huias.
E incluso con las flores ya machistas en un césped que ya no pisas.
Yo sigo en la casa, aquella que soñamos algún día compartir.
Sé lo que es sentirse perdida en tu propio cuerpo.
No encontrarte en el reflejo.
Y esperar que la muerte te traiga un poco de consuelo.
Necesito que hagas algo por mi.
Rompeme el corazón así puedo dejar de amarte.
Liberame de estos sentimientos que me mantienen atada a ti.
Porque no puedo seguir esperandote.
Porque cada vez que te vas, se siente como un infierno qué desata su fuego en mi corazón.
Quitame la flecha de cupido.
Y muéstrame que esto que tenemos, no puede llamarse amor.
Me gustaría pedirte algo por última vez.
Un favor que espero puedas concederme.
Quisiera que me dejes ir.
Que mates mi esperanza así podré soltarte,
Que borres mis dudas y a cambio darme certeza. Que yo sé que no volverás nunca.
Me gustaría que me hagas olvidar todas tus memorias...
Aquellas que fui recolectando día a día.
¿Puedo pedirte aquel favor?
Destruyeme de una vez por todas y hazme entender que no quieres nada conmigo.
Y mata la ilusión de que algún día esto pueda ser distinto.