Cuando duermo mis pensamientos huyen, escapan como locos de mi cabeza, son pensamientos prófugos, se suben al tejado y miran toda la ciudad mientras duerme, van y buscan a aquellos que son objetos de mi obsesión, los ven dormir y a veces entran a sus cabezas.
Si llueve viajan a través de las gotas de lluvia y se posan sobre las hojas de los árboles, y mi mente se queda sola, en silencio por unas horas. Algunos huyen para encontrar solución y otros simplemente porque quieren escapar de mi cabeza donde de dar tantas vueltas están cansados.
Y al amanecer, cuando sale el sol, vuelven algunos, otros simplemente se van, como si nunca hubieran existido, sin decir adiós ni mirar atrás mientras yo despierto y tengo un nuevo día para crear nuevos pensamientos para llenar esas habitaciones que quedaron vacías.
Overthinker

















