Un mal movimiento y todo se vió completamente distorsionado. Su equilibrio despareció, provocando que su cuerpo instantáneamente fuera presa de la gravedad, la cual no dudó en hacer lo suyo. Segundos después, había caído sobre el muchacho, tal y como había intentado evitar antes. “Mierda.” Murmuró sin poder evitarlo ya que, a pesar de sus palabras anteriores y sus esfuerzos, evitar lo predecible había sido imposible. Se aferró a los hombros del hombre, intentando poder volver a aferrarse al suelo con sus pies y de esa forma, estabilizarse. “Ha sido solo un traspié, la lluvia no fue ayuda.” Resbalar con la tierra convertida en lodo fue su error, no la confianza en sí misma, la cual seguiría teniendo sin duda alguna. Una vez que pudo recobrar el control de su propio cuerpo, dejó caer sus brazos, esperando a que el instructor hiciera lo mismo. “Gracias.” Más allá del acto fallido, consideraba noble de su parte haberse ofrecido a ayudar a pesar de las malas premoniciones al respecto. “Y perdona por la caída, ¿te hice daño?” Preguntó entonces, observando su cuerpo en busca de corroborar su bienestar.
En cuanto notó que la fémina se encontraba en una posición firme sobre el suelo, consiguió apartarse lo suficiente como para dejar que renaciera esa distancia que creía esencial para sentirse cómodo. Su mano fue a parar instintivamente sobre su abdomen, sobre el cual podía percibir la ligera molestia que indicaba que algo había impactado contra él.--- No, estoy bien —le aseguró. — Tuve un accidente recientemente —añadió cuando se percató de que quizá estuviese dando señales de que no se encontraba perfectamente. Y no era mentira, la noche en la que había permanecido a oscuras sin duda alguna no había resultado libre de lesiones.— ¿Tú estás bien? —inquirió, entonces volteándose lo suficiente como para comenzar a caminar una vez más, deseando avanzar nuevamente por el camino que había pasado a un segundo plano ante la aparición de la guardia.













