“Las relaciones humanas son realmente difíciles” AMYGDALA - Agust d.
Todos tenemos en la cabeza dos almendras. Están metidas en algún rincón del cerebro más o menos a la altura de las orejas. Tanto por la forma como por el tamaño, son iguales a estos frutos secos, por eso se las llama «amígdala», que significa «almendra» en griego.
Cuando estas amígdalas reciben un estímulo exterior, se enciende una lamparita roja. Dependiendo del tipo de estímulo, se despiertan sentimientos como el miedo, el enfado, el agrado o el asco. Sin embargo, las almendras de mi cerebro parecen tener un desperfecto, ya que no se enciende del todo esa lamparita roja. Por esta razón, nunca sé por qué los demás se ríen o lloran y apenas puedo percibir de manera vaga lo que es la tristeza, el amor o el miedo. P.25
Almendra fue mi primer acercamiento a la literatura coreana; para ser sincera, leerlo me provocó una mezcla de emociones y un deseo por conocer toda la historia de nuestro protagonista. Ésta historia maneja temas comunes como son la juventud, el amor, la amistad, la búsqueda y la muerte. Won-pyung Sohn tiene una manera tan sutil pero a la vez directa en su narrativa y al mismo tiempo es ágil y preciso.
La obra nos narra la historia de Yunjae, un adolescente incapaz de reconocer y sentir emociones. Desde que era un bebé su madre notó que su hijo sería diferente porque él no sonreía.
El primer suceso ocurrió cuando él presenció la muerte de un joven y, a partir de ahí los hechos desafortunados surgieron. Cuando Yunjae pedía ayuda para aquel joven sus expresiones eran secas, secas como una almendra. Lo que ocasionó que el señor de la tienda a la cual fue a pedir ayuda lo ignorara, después de todo solo era un niño de primaria sin importancia. A partir de ese día la gente empezó a etiquetarlo como “raro” por no sentir dolor ni empatía por lo sucedido.
Desde pequeño los médicos le diagnosticaron que, las amígdalas de su cerebro no se había desarrollado por completo; las amígdalas de Yunjae eran incapaces de procesar ni almacenar reacciones emocionales. Por ello su madre le hacía comer tres veces al día almendras con la creencia que las que tenía en la cabeza crecieran.
Su madre le dejaba letreritos por todos los rincones de la casa, con las reacciones que debía tener en diferentes momentos de su vida como por ejemplo : El otro sonríe → sonríe del mismo modo. Sin embargo para Yunjae seguía siendo difícil.
Yunjae creció sin emociones ni sentimientos, pero su madre y abuela estuvieron en ese proceso para guiarlo en un mundo donde lo veían como un monstruo.
Pero eso cambió cuando en Nochebuena, el mismo día de su cumpleaños número dieciséis, su madre y su abuela fueron víctimas de un hombre; la única que sobrevivió al ataque fue su madre pero su cerebro se sumergió en un sueño profundo. Yunjae presencio todos los hechos pero no sintió nada, ni dolor, ni llanto, ya que no tenía la capacidad para hacerlo.
A partir de ese momento Yunjae tuvo que enfrentarse al mundo sin sentir emociones, sin la ayuda de su madre y su abuela. Alegría, enfado, tristeza, placer, amor, odio y vergüenza fueron las emociones que su madre escribió en aquellos letreros alrededor de su casa. A partir de ese momento, Yunjae se encontraba solo y esas emociones, según él, ya no tenia caso aprenderlas de memoria.
La casa estaba silenciosa; para Yunjae su madre y abuela constituían todo su universo, pero debía de aprender que existen más personas en el mundo y, durante su historia van a pareciendo nuevas personas así como nuevas emociones pero ninguna de esas nuevas emociones estaban escritos en sus letreros pegados a la pared. Fue entonces cuando su vida empezó a cambiar. El primero en acercarse a él fue el doctor Shim, uno de sus vecinos del piso de arriba. Quién le ayudó y alentó para continuar con la librería de su madre, figurando así como su “figura paterna”, ayudándole con sus emociones y su escuela pues Yunjae se enfrentaría de nuevo con la burla de sus compañeros por ser un chico “raro y diferente”. Aunque el principio Yunjae se negara a su ayuda, tiempo después accedió. Después de todo su madre le había pedido al doctor Shim que se ocupase de él si algo le llegara a pasar.
Un día mientras visitaba a su mamá en el hospital, conoció a la persona que le presentó al monstruo. Su nombre era Yoon Kwonho, un reconocido profesor. Hace algunos años, él y su esposa perdieron a su único hijo.
Así se encontró con el otro monstruo. Su nombre era Goni, un joven de su misma edad con las emociones desbordadas y por otro lado, Yunjae sin ninguna emoción; como dos polos opuestos. Cuando los dos monstruos se conocieron, lo único que Goni quería era molestar a Yunjae, porque como a todos le parecía “raro”; lo golpeaba e insultaba pero no conseguía ni una reacción de Yunjae. El día que le dio una golpiza tampoco paso nada. La lamparita roja de Yunjae no conseguía encenderse por completo, al igual que la vez que la tetera roja le quemó la mano, su cara no mostraba ningún tipo de expresión.
A medida que Yunjae crecía empezaban a presentarse sus nuevas emociones, y su madre no estaba ahí para ayudarlo a entenderlas. Y él por si solo no tenia los recursos suficientes para entender de que ser trataba.
Cada personaje tiene un papel importante en la obra y que marca la vida de Yunjae y así pasó con Dora, una chica de su mismo colegio. Él lo interpretó como fiebre pues no tenia de referencia de otra cosa. A veces para una persona que no tiene alexitimia es muy difícil expresar y entender el amor.
Goni refrecuentaba la librería y mientras pasaban los días Yunjae y Goni se volvieron más cercanos.
Los dos monstruos convivían frecuentemente, en la librería y en la escuela. Poco a poco desarrollarían una amistad. Nadie pensaría que estos dos polos opuestos se llevarían bien sin embargo encontraban cierta fascinación el uno al otro. Goni era un chico problemático, había crecido sin la guía de sus padres. Sus emociones eran exageradas. Todo lo contrario a Yunjae que había crecido con la guía de su madre y abuela, pero con la ausencia de sus emociones. Goni quería ser como Yunjae, no sentir nada. Y así llegó Goni a la vida de Yunjae desarrollando una amistad diferente, aunque Goni lo tachaba de robot por no sentir nada. Yunjae comprendía a Goni y, Goni trataba de entender a Yunjae.
La historia se consuma cuando aparecen las primeras lágrimas de Yunjae. La autora nos muestra varias facetas en la vida del protagonista mismas que nos hacen identificarnos con él. La obra es toda una mezcla emociones. Y mientras más avanzamos queremos conocer a detalle al protagonista y sentimos empatía hacia él. Esta es la historia del niño que comía almendras y como paradoja final, después que las dejó de comer empezó a “sentir” pero de eso se trata crecer y de crear relaciones humanas.