A mi no me da envidia que mis amigas estén mas buenas que yo, aveces hasta se me antojan
M’D

@theartofmadeline

Product Placement
styofa doing anything
Lint Roller? I Barely Know Her

Kaledo Art
TVSTRANGERTHINGS
Monterey Bay Aquarium
Cosmic Funnies

Kiana Khansmith
almost home
KIROKAZE
Game of Thrones Daily
Misplaced Lens Cap
Show & Tell
Alisa U Zemlji Chuda
he wasn't even looking at me and he found me

⁂

★

Discoholic 🪩
PUT YOUR BEARD IN MY MOUTH

seen from United Kingdom

seen from Malaysia

seen from Malaysia

seen from United Kingdom
seen from Germany

seen from Malaysia
seen from Netherlands
seen from United States
seen from United States
seen from United States

seen from Malaysia

seen from Singapore
seen from United States

seen from Malaysia
seen from United States
seen from Malaysia
seen from United Kingdom

seen from Netherlands

seen from United Kingdom
seen from Italy
@wander-lust-13
A mi no me da envidia que mis amigas estén mas buenas que yo, aveces hasta se me antojan
M’D
Por Michelle Santana, hecho en Sacred Tattoo, Manhattan. http://ttoo.co/p/32595
Por Cagri Durmaz, hecho en Basic Ink, Estambul. http://ttoo.co/p/30939
Desde el momento en que te vi sabía que cambiarías mi mundo. Llámame loca si así lo quieres pero en ese instante en que nuestras miradas se cruzaron supe que después de ti nada volvería a ser igual.
Me sentía tan atraída a ti. Tu porte de chico rudo, descomplicado, tan natural y arrogante, yendo por la vida haciendo lo que se le pega la gana, sin dar explicaciones a nadie. Sí, el chico que no importa si se mete en problemas, que sólo le importa disfrutar de la vida como si fuera el último día de su vida. La frialdad de tu mirada que competía con la calidez de tus caricias; había cosas que no tenían explicación alguna. En ocasiones mostrando tu lado tierno y dulce mientras estabas a solas conmigo, y tan duro y distante en presencia de los demás.
Me encontraba en un vaivén de emociones, sin saber que esperar al segundo siguiente, pero atada a tu presencia como si fueras una necesidad. Y aunque mi mente sabía que no eras el indicado, mi corazón me gritaba que tú eras mi favorito.
Me arriesgué más de lo normal en una relación que no tenía ni pies ni cabeza; me involucré contigo mucho más de lo que lo había hecho con alguien más; te di todo de mí, dejé en tus manos todo lo que era, sabiendo que podías destruirme en cualquier momento. Pero necesitaba correr ese riesgo. Necesitaba la adrenalina de sentirme viva, de amar de una manera inexplicable, y entonces te entregué todo lo que yo era. Y así como lo presentía, me hiciste pedazos. Destruiste esa versión de mí que había vivido tan apagada, tan sin sentido.
Y después de ti, me quedé tan mal, con un dolor que ensordecía mis días, mi corazón y mi alma. Te habías convertido en mi mundo, en mi único, en mi favorito. Pero con el tiempo entendí que fuiste un aprendizaje en mi vida. Una estación de paso, aunque la más importante. La persona que me enseñó a amar sin medidas, sin miedos, sin reservas, sin prejuicios. Entendí que podía amar a mi favorito, aunque no fuera el indicado.
Mujeres como yo, no deben estar con hombres como tú
He tomado la decisión de dejarte, aunque en realidad tú fuiste quien se fue primero y yo de idiota me aferré con la esperanza de que regresarías a mi lado cuando en realidad ya caminabas lejos…
Siempre puse la excusa de que era por amor todo lo que tú hacías; más bien, yo te permití tantas cosas que cuando me di cuenta, se te había hecho costumbre. Por ejemplo: el llegar tarde siempre a nuestras citas o el cancelar en último momento, la falta de interés en esta relación, tu obsesión por el trabajo.
A veces pienso que te dejé de gustar, que hay alguien más, pero ahora qué más da eso… A tu lado perdí mi dignidad una y otra vez, me olvidé de la valiosa mujer que soy. ¿En qué momento dejé de respetarme a mí misma y permitirte que me pisotearas? ¿A qué hora pasé de la novia a un juguete entre tus manos?
Tú pusiste las condiciones y las acepté, como si lo que tuviéramos fuese un contrato que cuando te pareciese lo pudieses romper; nos veíamos cuando tú podías y ahí estaba yo de idiota con la esperanza de que llamaras. Me sentí más bien una dama de compañía, porque siempre las citas eran de prisa.
Estaba cegada por el amor que decía tenerte, pero a decir verdad, era un miedo el cual no me dejará avanzar si no te dejo ir, tengo que cerrar un circulo contigo. Necesito rencontrarme con la mujer fuerte y guerrera que soy, la que ni por un momento hubiese dejado a un lado su dignidad por un hombre que no vale la pena.
Te dejo porque me cansé de este desgaste de amarte y darte lo mejor de mí sin que fuese recíproco.
#demasiado #tarde
Es tan corto el amor y tan largo el olvido…
De todas maneras, GRACIAS. Gracias porque me he dado cuenta de que nadie se enamora por elección, sino por casualidad. Nadie se queda enamorado por casualidad, sino porque trabaja por ello. Y nadie se desenamora por casualidad, sino por elección.
También te agradezco que me hicieses entender que mi dignidad está por encima de cualquier ruego y que vale la pena decir adiós cuando sobran los motivos.
Ni siquiera sabía que podía permitirme dar un giro de 180º a mi vida y librarme de ti. Ahora que conseguí aceptarlo y no enfadarme con el amor, tengo que pelear por superarlo, por entender que el amor también puede ser miserable y que podían empujarme contra el suelo.
Te agradezco que un día decidieras que no merecía la pena seguir mitigando mi dolor. Te agradezco que me dejaras las noches en vela llorando y esperando una respuesta. Te agradezco que hubiera vacíos tan repletos de angustia que me hiciesen pensar que no vale la pena tener algo por lo que no se pelea.
Solo está derrotado aquel que deja de sentir y de soñar…Y yo ahora estoy en plena efervescencia. Aunque aún temo mis propias emociones, conservo la capacidad de mitigar mi dolor, de llorar y de dedicarme tiempo a mí misma.
NUNCA QUISE MARCHARME, PERO TAMPOCO ME DISTE MOTIVOS PARA QUEDARME
A veces ocurren estas cosas, de repente decides dejar de negar la evidencia de que algo va mal e intentas irte, aunque no sabes hacerlo y te sientes ridículo al correr en otra dirección.Vas en contra de la marea. No te quieres conformar. Y es que te has percatado de que tu corazón, ese que bombea sangre a todo tu cuerpo, está riñendo con tu mente y con tu cerebro.Me obligaste a aprender a nunca más volver. Yo no quería irme, pero no tenía motivos para quedarme. Bueno sí, tenía uno: lo bonita que podía haber sido nuestra historia.
Te tenía a ti pero ya solo podía conjugarte en pasado.
No te imaginas lo pronto que se hace demasiado tarde.
Sin embargo, sí que tenía cientos de motivos para marcharme. Y es que pudiendo evitarme momentos de sufrimiento, de llanto y de espera, no lo hiciste. Entonces recordé que las noches que pasaba mirando nuestro reloj eran mi fuerza para despedirme.
Cuando decidí marcharme y no volver me sentí como en aquella historia en la que el príncipe espera a la princesa durante 365 días y la última noche se va. Hay momentos en los que te das cuenta de que el amor se construye evitando sufrimientos innecesarios.
Quizás nuestra relación se enfermó, o quizás ya nació enferma. Lo que sé es que creer en el amor eterno es creer en un mito que nos despedaza el corazón. La eternidad solo existe en los momentos que nos demuestran que todo merece la pena.
Se trata de cambiar de pensamiento, de no creer ciegamente en los cuentos de hadas, en tomar conciencia de que valemos mucho más que las migajas de un amor que nos destruye. No hay nada incuestionable ni nada inquebrantable, no hay nada que sea tan inmenso que vaya más allá de nosotros mismos.
Tenemos la manía de encerrarnos en círculos viciosos, de no salirnos de los patrones establecidos, de crear un mundo paralelo en el que podemos ir con los ojos vendados.
DESPUÉS DE LA TRISTEZA, EL ENOJO Y LA ANSIEDAD… HOY ESTOY MEJOR
Después de la tristeza, el enojo y la ansiedad, hoy me encuentro en un mejor lugar. Muchas cosas han sucedido después de aquel Viernes por la noche. Sin duda alguna tenía razón cuando hablaba de la importancia de darle tiempo al maldito tiempo. Ha sido un proceso difícil, lleno de dudas, incertidumbre, dolor y miedo. No sé si esté lista para volver a confiar, pero puedo decir con certeza que hoy me encuentro en el camino que lleva directo a la libertad. No es fácil perdonar cuando no han habido esfuerzos por redimir el daño, pero es posible.
Me enseñaste que soy capaz de poner mi ego a un lado. Que soy capaz de amar incondicionalmente y que, aunque duele, puedo ser la persona que deseo ser. También me enseñaste la importancia de poner límites. Me enseñaste que no debo ignorar las señales de alerta ya que la intuición jamás se equivoca. Me enseñaste que el amor, por más grande y puro que sea, no es un remedio a las terribles cadenas de la vergüenza que a veces aprisionan a la pareja.
Contigo descubrí que a veces nos ponemos en un pedestal sin notarlo. Así es, tenías razón. Gracias por abrirme los ojos. Hoy entiendo que una pareja es entre iguales y yo inconscientemente te elegí sabiendo que te llevaba ventaja. Siempre le he huido a las personas que sé que pueden cuestionarme. Yo sabía que mi carga era muy pesada y que jamás podrías ayudarme a cargarla. Perdóname. Yo sé que jamás te pedí que cargaras con mi bagaje, pero sé que cuando amas haces todo lo posible por ayudar a tu pareja. Hoy entiendo tu frustración al ver que por más que querías no contabas con los recursos para hacerlo. Recuerdo momentos específicos en los que tu frustración era tan grande que el sentimiento de impotencia se apoderaba totalmente de ti.
No justifico las decisiones que tomaste, pero te perdono. No necesitas pretender que no existo, que lo que vivimos nunca sucedió. Tanto lo bueno como lo malo nos ha traído a donde estamos. Yo también he tomado decisiones equivocadas por culpa del dolor y la vergüenza. No te voy a mentir. Me desmoroné. Me perdí a mí misma. Lloré, grité, pataleé. Pero gracias a este proceso he comenzado a reconstruirme sobre los escombros.
Gracias por estos años. Gracias por intentar. Gracias por formar parte de mi historia. El capítulo por fin ha concluido. Hoy miro con entusiasmo a esta página en blanco. La primera del próximo capítulo. No sé cómo terminará, pero sé cómo comienza: sin ti.
Por si alguien…
yo tambien quiero