Creí que leyendo nuestras conversaciones antiguas, te iba a extrañar aún más y mis lágrimas no dejarían de correr.
Pero me di cuenta de que nunca te importe tanto como decías, solo era tu necesidad de sentirte mejor. Me di cuenta que cuándo te contaba mis problemas tú solo respondías "Yo también pase por eso" o "eso no es tan grave". Cuando estuve al borde del suicidio tú solo me dijiste "deja de decir estupideces".
Me di cuenta de que yo si te ponía toda mi atención, y que cuando estabas mal yo trataba de verte mejor, siempre estaba ahí para ti, recordándote a cada momento que tú eras especial e ibas a grande, tanto que la gente que no creyó en ti se arrepentiría.
Me di cuenta de que a mí me decías que no todo se logra rápido, y que tal vez debería cambiar de idea porque tal vez no lo lograría.
Me di cuenta de que cuándo encontré felicidad en alguien más, tú me dijiste lo que sentías hacia mí.
No eres el malo de esta historia,porque nadie es perfecto y yo cometí mis errores. Te dije cosas hirientes y te comparé con una persona completamente distinta a ti, te rompí el corazón diciendo que yo no quería estar contigo.
Me di cuenta de que te lastimaba cada vez que salía con él, y cada vez que nos veías besar.
Creí que todo volvería a ser como antes, y volveríamos a ser amigos.
Pero ocurrió ese beso, ese beso en aquel sillón viejo que dió una vuelta de 360° a nuestras vidas.
Creía que íbamos a hacer una historia tan linda, que íbamos a ser la mejor pareja. Pero todo empeoró cuando llegaron tus celos sin motivo y lo que más me saco de onda fue que me dijiste "Solo te estaba probando a ver cuánto aguantabas".
Creía que si yo te aseguraba que te amaba tú no tendrías celos, pero nada cambio.
Me fui desilusionando con el tiempo, me empecé a sentir mal, porque todo el tiempo me preguntaba que era lo que yo hacía mal, me ahogaba en mis pensamientos sin saber que hacer o decir para que no te enojaras, no sabía si me ignorabas por gusto o porque en serio solo querías jugar en tu celular.
Así que te pedí un tiempo, porque creía que era mi culpa y que yo tenía que cambiar para ser mejor.
Lo del tiempo no me funcionó porque te seguía viendo y no podía dejar de besarte, así que decidí que seríamos amigos con derechos. Pero eso solo la cago porque tú pensaste que era porque yo ya tenía a alguien más, cuando en realidad era mi inseguridad la que estaba de por medio.
Y ahora, ni tú sonries como antes.
Pero mis sentimientos siguen avanzando, sigo creyendo que todas serán mejor que yo porque yo no pude amarte tanto para quitarte la inseguridad.