¿Ni siquiera él lo tenía claro o estaba volviendo a jugar con él y su paciencia? Aquellas expresiones de mofa no hacían otra cosa que aumentar la ansiedad que lo carcomía sutilmente por el espinazo de su cuerpo y subía por él hasta golpetear con palpitaciones cada seno de la cabeza. Los intereses del más pequeño otra vez se le hacían esquivos, implantando un vacilamiento poderoso ante la misión en solitario de encontrarles una última –y definitiva–respuesta. De ser Saihara una pieza importante en el tablero como aquel afirmaba, ¿cómo podía hablarle de muerte y descarte con tanta alevosía, mientras sonríe y lo llama con cariño? No puede creer que Ouma sea así de retorcido; con un corazón gélido que no siente ni padece ni un poco del significado de la empatía.
⊰☆⊱ ──“…” ──sin palabras que decir, consintió al jalón que tiró de su mano, permitiendo que aquel embustero lo guiara por el espacio según capricho. Sin embargo, esta falta de resistencia no sería un indicativo de rendición alguna, pues solo hubo de hacerse con un tiempo con el cual procesar debidamente lo qué allí ocurría en realidad. Puede preguntarse toda una vida qué es lo que el líder desea al molestarlo cada día, mas eso no va a echar ninguna luz. Lo que necesita no es una respuesta de Ouma, sino cambiar las preguntas: no es un “qué” sino un “por qué”. ¿Cuáles son los motivos reales que originan esa conducta? Tratándolo como un mafioso, la teoría de una organización secreta se convertiría en la más aceptable, pero no lo piensa correcto. Es el temor a sentir el rechazo del detective lo que mueve a Ouma a accionarse de cualquier forma que le garantice su atención antes que la de otros sujetos.
Listo para expresarse, abrió en “O” la boca y, mirándolo grave, procedió a señalar las contras de tal argumento. ──“ Perderme como pieza te dejaría en desventaja, ¿no? Dudo que tus planes continúen con una tasa tan grande de éxito sin mí en ellos” ──de ser el más valioso, tenía sentido, más cuando aquel mentiroso en persona admitía que sin su presencia los juicios serían aburridos. ── “Ouma-kun no puede matarme si me necesita y… no puede matarme si me quiere”.
ㅤSi bien mantenía una sonrisa y una mirada penetrante mientras esperaba alguna resistencia o palabras por parte del detective, al nombrarlas por fin, su sonrisa se borró y es cuando se detuvo a pensar… La deducción del chico no era incorrecta, si se hablaba de lo que el morado buscaba ocultar, pero había algo que había demostrado, que había querido hacer pensar a los demás y es que todos, ante sus ojos no eran más que simples piezas.
ㅤNi el más amable grandulon, ni la más positiva pianista habían ablandado lo suficiente su corazón para salvarse de estas mentiras, de la probabilidad de ser ocupados y desechados, era cierto que no buscaba provocar un daño de ese tipo al detective por los sentimientos que habían de por medio, pero eso nadie lo había comprobado, nadie podría decir con certeza que no mancharía sus manos con la sangre de su amado o algún otro estudiante.
ㅤㅤ「♚」⨟ ─¿Saihara-chan no ha considerado que algo como que “querer” puede estar dentro de mis mentiras.~? De ser así y no siento nada por Saihara-chan entonces correrías peligro de verdad.~ o es que incluso si existe algo como ese sentimiento podría matarte de igual manera.~ quien sabe.~
ㅤHabía llegado tan lejos, todo con tal de tener la atención de este, de no ser ignorado por aquel; había sido obvio, y tal parecía ser que sus intenciones fueron descubiertas, e incluso más, era incapaz de matarlo, más bien era incapaz de matar directamente con sus propias manos. Navaja deslizó por el cuello del chico, delatando así el inexistente filo y sonrió más tarde, alejando esta arma.
ㅤㅤ「♚」⨟ ─Saihara-chan ha acertado.~ Un líder supremo no es tan tonto como para asesinar a alguien así.~ ¡He mentido de nuevo! Nishishi.~ Me conformo con estar en ese aterrado corazón.~
ㅤJunto con estas palabras, su dedo índice se posó sobre el pecho de aquel.
ㅤㅤ「♚」⨟ ─Si Saihara-chan realmente está interesado en saber más de mi, no se alejará y… Olvidar es de cobardes~ ¿No? ¡Si Saihara-chan olvidara todo y simplemente se alejara moriría de tristeza!
ㅤAunque no lo dijo, aquello era lo que “quería”, la razón por la que estaba haciendo eso, pero como siempre hacia dudar de lo real que tenían sus palabras con llanto fingido y estruendoso, dejando caer aquella navaja y llevando ambas manos a su rostro, sin importar que una de ellas estuviese enlazada a una de aquel.
ㅤㅤ「♚」⨟ ─¡A-Aunque seguro que Saihara-chan e-estaría feliz de que ocurriera! Moh…
Lo embargó la vergüenza con aquella respuesta que vino a demoler su argumento con la dureza de una bola de hierro contra el paredón. Por supuesto que su razonamiento le dictaba a diario que cualquier palabra de amor no era otra cosa que una mentira para engañarlo, pero creyó que de expresarlo a voz alta podría corroborar si aquello era la verdad o solo un malentendido.
⊰☆⊱ ──“…” ──Ouma-kun es un chico. Un chico gustando de otros chicos, esa idea no lo sorprendía con lo diverso del mundo, mas al verse en la peligrosa proximidad a ser uno del rebaño le latió la tristeza. No por la condición, sino por la identidad de quién más se acercaba (y temía) era su querido. Una vez Ouma le había dicho que sería una desgracia que el detective cayera en sus encantos pues acabaría sufriendo por un afecto no correspondido. De ser eso lo sincero, seguir con el tema no tenía caso y por ende ya no debería de manifestarlo en público, ¿no? Quería decirlo justo en ese mismo instante pero el líder no lo dejó como si en cuestión de segundos adivinara los pensamientos ajenos.
⊰☆⊱ ──“¡!” ──una navaja falsa. No tiene filo, ha temido por nada. Nunca fue la decisión del líder el destruir su vida cuando lo hallaba útil. Al menos no ha errado al creerse de valor para aquel, mas no fuera en la calidad que hubiera preferido. Ouma-kun lo mantendría respirando mientras lo necesite. Es solo eso, así que aunque duela luchará por no volver a exponerse de no estar convencido. Una pena que el líder no esté nunca de acuerdo y se crea con la autoridad para tomarlo por el rostro y declamar en su cara afirmaciones como esas. ¿Qué tiene que hacer? ¿cual es la respuesta más indicada, la más moderada?
Ya lo ha dicho: quiere conocerlo.
Se lo ha repetido: desea estar a su lado.
¿Por qué no es eso ‘suficiente’ para que él entienda la importancia que tiene? Preferiría callar pero si lo hace las consecuencias podrían ser nefastas y teme profundamente lo que pueda acaecer si hiere ese corazón. No sabe si importa, no existe ninguna seguridad al respecto de lo qué el líder siente, pero no puede llamarse al silencio.
Los dedos de la mano libre van a tantear con cuidado ese rostro redondeado y a acercarlo al propio hasta casi rozarle los labios. ── “…Que cosas terribles dices. ¿Cómo podría ser feliz con eso…?” ── de ninguna manera se alegraría nunca por una pérdida. ── “No quiero que nadie muera…no quiero olvidarme de nadie ni darle la espalda. Yo no podría ser feliz nunca con que no estuvieras aquí conmigo, tonto”.