Entre cosa y cosa, un garabato random de jevis de instituto, que es una cosa que me sale así como sola, supongo que por los años que me pasé con ellos. Así que nada, cuatro manchas para rememorar aquella costumbre tan maja de regalar casettes tras días sufriendo con la doble pletina. Chavales de hoy en día que intercambiáis listas de reproducción, no sabéis nada de la vida ni de la importancia de partir las pestañas de las cintas o el milagro de poner celo en ese mismo hueco, pero no pasa nada, porque yo sigo sin escribir bien "cassette".







