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@abadesa-soares
Pues… No estoy seguro qué estoy mirando, pero te diré lo que veo desde mi punto de vista. —comenzó, soltando un suspiro.— Veo una chica que estaba buscando algo en su bolso, la chica acaba de botar al piso muchas de sus pertenencias, lo cual me hace cuestionarme si está loca, o acaba de perder la droga que tenía. ¿Es eso suficiente explicación para ti?
—Arqueando sus cejas, bufó con exasperación, dejando escapar en éste todo el estrés que había adquirido en los últimos segundos, casi en tiempo récord. En seguida, la deducción del chico la hizo reír, causando que se relajara un poco más— Sí, vale, me has atrapado, he perdido mis drogas. ¿Acaso las tienes tú? Tienes pinta de que sí —bromeó, haciéndolo bastante notorio, virando los ojos en conjunto—.
Frunció el ceño al oír el comentario. Se acercó y tomó algo que se le había caído —tranquila, cariño, se te cayó esto— se lo acercó para que lo tomara.
¿Disculpa? —repitió, frunciendo el ceño ligeramente ante el acento con que el chico había hablado, decidiendo ignorarlo para tomar lo que él le tendía—. Oh, genial, ahora estoy tirando todo, ¡lo que me faltaba! —exclamó, dejando caer su bolso con exasperación, mirando después al sujeto—. ¿No has visto un celular blanco por aquí, cariño?
—¿Buscas dicho aparato pequeño, de color blanco y con un fondo de pantalla espectacular? —sus cejas se arquearon con gracia, mostrando en su mano el teléfono de la joven que, sin siquiera pedirlo, había cogido para tomarse la libertad de cambiar el fondo de pantalla a una foto suya, en la cuál salía tan sólo ella—. Quiero decir, ya sabía que me amabas, pero tampoco pensaba que me llevabas hasta en el teléfono —bromeó, haciéndose la tonta.
—Detuvo todo apenas escuchó la voz de su mejor amiga, pensando rápidamente en que tal vez ella podría tenerlo, algo que confirmó tan sólo segundos después. Retirándose un mechón de su cabello que había quedado atravesado en su rostro, entrecerró los ojos, aparentando molestia— ¿Sabes el susto que me has metido, enana? —exclamó, no consiguiendo permanecer más con aquél semblante pues una ligera risa se escapó de sus labios al observar con más detenimiento el fondo de pantalla—. Te juro que te mato, ¿cómo te atreves a quitar al hermoso de Chris Evans para ponerte a ti?
No había recibido ningún anuncio de nadie ni noticias sobre qué diablos tenía que hacer o cual sería el siguiente paso, así que no hizo más que colocarse sus audífonos y recorrer el gran lugar mientras Pearl Jam sonaba de fondo. Claro que su caminata se vio interrumpida por una graciosa y algo neurótica escena. De pie, sonriendo un poco, se cruza de brazos y baja uno de sus audífonos para responder a la pregunta de la tipa que se veía bien irritada. -Uh, no sé si lo notaste, pero hay una pantalla brillando en el bolsillo de afuera. Tengo una leve impresión de que podría ser lo que estás buscando.
¿Uh? —cuestionó por inercia, alzando la cabeza para observar a la chica, la misma que la veía con una sonrisa que no le agradó a primera vista. Después de razonar todo de una manera más detallada, bajó de nuevo la mirada hacia tal bolsillo, viendo como, efectivamente, la pantalla de su valioso celular brillaba. Sonriendo ampliamente, lo tomó en manos y dejó escapar un suspiro, en el que se deshacía de toda la tensión acumulada en su cuerpo—. ¡Gracias... eu acho! —murmuró lo último, no muy segura de si debía agradecer o no—.
El lugar había estado quieto y en silencio desde hacía un par de minutos, hasta que todo cambió repentinamente cuando alguien se quejaba y movía cosas con desesperación. Nova fue a revisar qué ocurría y vio que cayeron un par de cosas de la chica. Decidió acercarse para ayudarla a levantarlas cuando ésta habló —lo siento, es que oí ruidos, parece que buscas algo— comentó dejando las cosas en la mesa.
—Con toda su desesperación, apenas se percató de otra presencia cerca suyo, hasta que tal persona estuvo recogiendo las cosas que ella misma había tirado sin querer—. Oh, gracias... —agradeció por recoger sus pertenencias, brindándole una sonrisa—. Sí, mi celular, lo tenía hace unos momentos y ahora no está. ¿No lo has visto? Es blanco con muchos brillos en la caratula.
Ladeó un poco la cabeza al escuchar el no tan amable comentario de la morena. Frunció los labios y sacó de uno de los bolsillo de su pantalón el teléfono que había encontrado en uno de los sillones de la habitación. Planeaba dejarlo ahí y divertirse mientras observaba como la chica buscaba desesdepada, poniendo toda la habitación patas arriba; pero al reconocerla, y ver de que se trataba de Abadesa Soares, decidió tomar el aparato y entregárselo él mismo. —Yo venía a entregarte ésto.— replicó, mostrando el celular que llevaba en su mano. —Ahora tendrás que pedírmelo amablemente.— Agregó con una pequeña sonrisa en sus labios.
Bastaron dos simples palabras para reconocer la voz masculina que le hablaba, consiguiendo que dirigiera toda su atención al chico, no sólo por escuchar que tenía en manos a su celular, sino por el simple hecho de que era Finn Miller. Sabía que él no tenía el mejor humor, así que tratar de razonar sería un caso perdido y en realidad necesitaba su teléfono móvil. Suspirando, dejó los hombros caer con pesadez, soltando también su bolso en el suelo. —Finn, ¿podrías ser buena persona y dármelo? —habló, añadiendo una suave risa al termino, acercándose al muchacho para abrazarlo. Se habían visto un par de veces, pero todo fuese por recuperar su celular—. Vamos, hago lo que quieras —murmuró en su oído, alejándose después de aquello para mirarle con su típica sonrisa con la que lograba conseguir todo lo que quería—.
—A você, parece que hubieses perdido tus drum sticks —dijo, mirándola levemente preocupada —. ¿Qué pasó?
¿Qué? ¡No! —negó rápidamente, abriendo los ojos con pánico. Si perder su celular la ponía de aquella forma, perder sus drum sticks sería la muerte—. ¡Mi celular, Ariel! ¡Meu telefone! —exclamó con histeria, regresando a su ardua tarea de buscar en su bolso—.
Observó como la muchacha frente a ella rebuscaba incansablemente algo dentro de su bolso. Eso pasaba cuando las personas no miraban a su alrededor y solo se enfocaban en una cosa.- Miro como estas perdiendo el tiempo- chasqueó la lengua- Si lo que buscas es ese teléfono de ahí- lo señaló con un dedo- Estuvo en el mismo lugar por los últimos 2 minutos.
—Mirando aún con las cejas arqueadas a la rubia frente a ella, frunció los labios en confusión, siguiendo posteriormente la seña que le hacía con el dedo para toparse con su celular sobre el mueble a su costado. ¿Cómo había dio a parar allá? Sin saber la respuesta, lo tomó como lo más preciado que tenía, ignorando brevemente a la chica—. Bien, supongo que gracias —dijo sin saber que más decir, agachándose para recoger todo lo que había tirado momentos previos—.
—No, no, no, no... Mierda —murmuraba sin cesar, rebuscando desesperadamente en su bolso, provocando que varias de sus pertenencias cayeran directo al suelo, pero eso no le interesaba en el momento. Había perdido su celular, su preciado e inseparable celular. De tanta angustia, no se había percatado de otra presencia en la estancia, hasta que escuchó un sonido proveniente de la misma. Alzando la cabeza y enfocando su visión rápidamente sobre la persona susodicha, arqueó las cejas—. ¿Qué tanto miras?
Abadesa Soares Moodboard; 1 / ?
vѧlεskѧ