Suicidio moralista, ¿cuántos ángeles merecen morir?
Misplaced Lens Cap
h
we're not kids anymore.
taylor price
2025 on Tumblr: Trends That Defined the Year
Not today Justin
Lint Roller? I Barely Know Her
will byers stan first human second
dirt enthusiast

Love Begins

@theartofmadeline
Aqua Utopia|海の底で記憶を紡ぐ

Origami Around

pixel skylines
Claire Keane

No title available
RMH
TVSTRANGERTHINGS

★
$LAYYYTER
seen from United States
seen from Spain

seen from Türkiye

seen from Malaysia
seen from United States
seen from Türkiye

seen from United States
seen from United States

seen from United States
seen from Türkiye

seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from United States

seen from United States

seen from United States
seen from United States

seen from United States
seen from Bangladesh
seen from Côte d’Ivoire
@abismodemisideas
Suicidio moralista, ¿cuántos ángeles merecen morir?
Todos hablan de cómo los lastimaron, de las decepciones y del daño que recibieron, pero muy pocos tienen el valor de reconocer el daño que también causaron. Es más fácil hacerse la víctima y culpar a los demás que aceptar los propios errores. Muchas personas juzgan, señalan y critican, olvidando que nadie es perfecto. Al final, todos hemos herido a alguien en algún momento; la diferencia está en quién tiene la madurez de aceptar sus fallas, aprender de ellas y dejar de actuar como si todos fueran los malos menos ellos.
Había un cielo abierto y de él caían girasoles como lluvia. Cada flor tocaba el río igual que una lágrima silenciosa, como si el cielo estuviera dejando ir algo hermoso.
Aprendí a soltar y a desprenderme de ciertas cosas el día que entendí que nada dura para siempre, que todo tiene un final, que la vida es demasiado corta y que no vale la pena gastar los pocos momentos que te quedan agobiando tu mente por cosas y personas que no lo merecen. Mejor disfruta.
La frase significa que es mejor saber la verdad aunque duela al principio, porque una mentira mantenida por mucho tiempo puede causar un daño mucho mayor cuando finalmente se descubre.
Me hago tatuajes cuando el corazón me duele porque necesito que el dolor cambie de idioma.
No quiero lastimarme. Quiero sentir algo que pueda controlar.
El cuerpo se vuelve lienzo, no enemigo. La piel recibe lo que el pecho no puede sostener.
El dolor no se va, pero deja de atacarme desde adentro y se convierte en marca, en historia, en señal de que sigo viva.
No me hago tatuajes para romperme, me los hago para no hacerlo.
Fer
Siento que a veces doy demasiada energía a algo que no sé si valdrá la pena.
Loquesemeocurraescribo
Si para encajar en la vida de alguien tienes que romperte, dejar de ser tú y mutilar tu esencia, entonces no estás encajando: te estás destruyendo.
Y lo más cruel es que, cuando ya no queda nada de ti, esa persona tampoco te quiso , porque nunca le interesaste de verdad, sólo le convenía la versión rota y manipulable de ti. La lección es clara: no te deformes para pertenecer a un lugar donde tu autenticidad no es bienvenida. La gente que vale la pena no necesita verte roto para aceptarte, y la que no, simplemente nunca fue tu sitio.
A veces me siento triste, insuficiente, inseguro… vacío. Ya ni siquiera sonrío como antes. Odio ser adulto, odio lo complicado que se ha vuelto vivir en estos tiempos. Odio la presión social, ese discurso falso de “sé tú mismo” que repiten personas que viven aparentando algo que no son.
Odio que siempre encuentren defectos en mi cuerpo, en mi voz, en mi forma de ser. Que quieran cambiarme, moldearme, hacerme encajar en un molde que no me pertenece. Odio sentir que nadie me quiere tal como soy.
Odio la forma en que se ama hoy en día: superficial, vacía, apresurada. Donde en la primera cita ya te piden sexo y el romance, la espera y la emoción parecen cosas del pasado. Odio sentir que para encontrar pareja tengo que dejar de ser yo, disfrazarme, fingir.
Odio que nadie quiera quedarse.
Y a veces, siento tanto odio… pero en el fondo, lo que tengo es cansancio. Cansancio de buscar, de intentar, de no ser suficiente en un mundo que exige tanto y da tan poco.
Aunque mi cuerpo sigue respirando, me siento completamente vacío, como si mi alma se hubiera marchado. Ya no existe la sonrisa de antes; la capacidad de asombro ha desaparecido por completo. Solo me queda una sensación constante de dolor y agotamiento mental. He perdido toda voluntad; lo único que anhelo es dormir y no despertar jamás."
"Me siento como un desierto árido y agrietado, desprovisto de amor y de vida. Nada avanza; solo percibo este lento y agónico morir interno.