Ayer viví uno de esos momentos mágico-surrealistas: subí al primer taxi manejado por un seguidor del Che Guevara.
Quién vive en Buenos Aires y sabe distinguir entre una asistencia social y una política pública, sabe que los tacheros (taxistas) no son muy adeptos a los gobiernos populares. De hecho, muchos son nostálgicos de los tiempos de dictadura. “Hay que matarlos a todos esos putos”, le escuché decir a uno antes de pedirle que me deje acá, aunque me faltaban 15 cuadras para llegar a destino.
Sin embargo, anoche sucedió algo -para mí- inédito. Alcé la mano para parar el vehículo y al subirme lo vi: el conductor lucía una boina con una estrella al frente y su pelo dibujaba mechones que salían de dicha boina. Muy, muy parecido a Ernesto.
¿Vi bien? Paso seguido, me doy cuenta que estaba tan apurada que no pude ver la placa del taxi antes para poder mandársela a mi compañero. Ya saben, en caso de que no llegara a casa; esas precauciones a las que las mujeres estamos acostumbradas. Así que, al darme cuenta de mi descuido, busqué en el interior del taxi señales de identificación o algo que me dijera más de aquel piloto.
Un banderín con la imagen del Che sobre colores de la bandera argentina colgaba del espejo retrovisor. También había sobre el tablero, una especie de folleto con la foto del Che y unas siglas que rezaban “PRT-ERP”.
No me pude contener así que le dije: “creo que es la primera vez que me subo a un taxi y que el taxista es seguidor del Che”. En realidad, quise decir “primera vez que me subo a un taxi y el tachero no es facho”. El compañero (sí, ya sabemos que es compañero) se río y me dijo: “sí ¿verdad? Todos los taxistas son fachos, creo que soy el único”. Tú lo dijiste, yo no.
Así fue como me contó -‘porque quizá era muy joven para saberlo’- sobre las organizaciones guerrilleras. “Éramos varias: el partido comunista, tres peronistas y nosotros que lo seguíamos al Che. Todos guerrilleros, pero con ideas distintas”. “No tan distintas”, le dije para contrariarlo un poco. “No tan distintas pero los del PC lo bancaban a Lenin y nosotros no. Los peronistas, ni te cuento”.
Hablamos de esta semana de movilizaciones y concluyó con una frase ‘clara como una lámpara y simple como un anillo’: “la gente quiere que no haya pobres pero están enamorados del capitalismo, no se dan cuenta que capitalismo sin pobreza es una utopía”.
- ¿Acá está bien?
- Sí, perfecto.
- Buenas noches, compañera
- Buenas noches. Aguante el Che.