Hace algo más de un año escribí una carta abierta a mis inseguridades y des de entonces han pasado mil cosas y mi vida ha cambiado bastante en algunos aspectos, y aquello que entonces me hundió ahora me parece extraño, como si no me hubiera pasado a mí. Pero no os engañaré, me sigue viniendo muy bien leer esa Carta abierta a mis inseguridades, porque siguen ahí, no se han ido.
Mi yo de hace un año se hallaba en un lugar extraño… Empezaba a perderse. Tener 21 años, ser mujer, ser soltera, plantea ciertos conflictos internos. Si soy sexualmente liberada ¿soy una guarra? ¿Qué significa ser guarra? ¿Dónde están los límites de mi liberación sexual? ¿Estoy despreciándome a mí misma con ello? ¿Me estoy faltando al respeto a mi y a mi cuerpo con mi actitud de liberada sexual, de abeja que va de flor en flor? ¿Cuál es la forma correcta, como mujer, de follar siendo soltera? Nadie juzgará como folles con tu pareja –o al menos no con la misma facilidad– pero os aseguro que la gente –y unx mismx– tiene mucho que decir sobre como tenemos relaciones en nuestra soltería. Sobre todo, sobre todo, si eres mujer.
Ese es el gran peligro de empezar a descubrir tu sexualidad a temprana edad: falta de madurez. Y con 22 no es que sea la persona más madura del mundo, pero claramente ya no soy esa adolescente, y gracias a experiencias y palos y traumas infantiles he aprendido algunas cosas sobre esto de ser mujer y soltera y joven (aún no sé como funciona siendo mujer madura, pero denme tiempo).
Veréis, lo que he aprendido es que el condón es tu mejor amigo. Sin gomita no debe haber jamás sexo. Porque no te estás haciendo ningún favor, créeme chica de 13/14/15/16/17/18/19/20 ETC. años que está leyendo esto y cree que no pasa nada por hacerlo así –la mentira más grande del mundo, además de la de “acepto los términos y condiciones”, es la de “yo controlo”, porque nadie jamás lo hace. Ni con tu propia pareja es la mejor decisión ponerte en esa situación de vulnerabilidad. Y no os digo esto por juzgar, porque soy la primera culpable, os digo esto porque he aprendido que el primer paso para que te valoren y respeten en este mundo, siendo mujer, es valorándote y respetándote a ti primero.
Si un tío ni si quiera se plantea la opción de ponerse un preservativo lo que te dice es que le importa más su satisfacción, su placer, que el que tu te sientas segura, cómoda, sin miedo a preñarte. Porque él no estará ahí contigo cuando la regla se retrase un día y empieces a emparanoiarte y sientas vergüenza y no sepas como contárselo a nadie porque tienes miedo a quedar como una guarra. El problema no es que seas una guarra –que no lo eres–, el problema es que vivimos en un mundo donde negarse, donde decir NO, te hace ser una mojigata, una endeble. Y nadie quiere ser eso, nosotras queremos ser mujeres fuertes e independientes que disfrutan de su sexualidad, ¿verdad? Pero, ¿qué goce nos llevamos si después de follar empezamos a dudar de todas las decisiones que hemos tomado durante ese rato y a sentirnos mal con nosotras mismas porque quizás no sabemos más de esa otra persona, o porque la manera en que nos trata nos hace sentir despreciadas en general?
Otra cosa que he aprendido es que una debe saber qué es lo que se come. Cuando vas al McDonalds, esperas una hamburguesa que aún estando buena no se parecerá demasiado a la foto del anuncio y es posible que luego te sientas un poco mal por haberte dado el atracón, pero también que te sientas de puta madre porque a veces hay que darse un gustazo. En cambio, cuando vas a un buen restaurante y te pides un buen plato de pasta, o un filet, o una ensalada de esas pijas, te dejas un riñón pero lo más seguro es que ni aún así te arrepientas. Lo mismo pasa con el sexo: hay personas que van a lo que van, y otras que buscan algo más.
Muchas veces caemos en el grave error de esperar que alguien con quien hemos tenido una noche loca, un BigMac, nos abra al día siguiente como si hubiera sido la experiencia más especial de su vida, pero hay que ser realistas: eso no pasará la gran mayoría de veces, y os llevaréis un palo y os sentiréis fatal, porque esperabais algo más de esto, y hay que juzgar al individuo al que nos tiramos en esta vida para no tener grandes expectativas que acaben por convertirse en un chasco, y esperar lo que se puede esperar de cada plato. Llamadlo relación calidad-precio, si queréis.
Todos, sin excepción, hemos caído en ese comportamiento o hemos querido llenar vacíos emocionales con sexo sin compromiso, pero eso jamás funciona. Y no pasa nada si te van los royos y noches locas, igual que tampoco pasa nada si solo eres de tener relaciones más bien serias. La cuestión es, aprende, poco a poco, a saber juzgar qué demonios te vas a meter en la boca –literal y figurativamente– antes de que te de una indigestión. Obviamente no siempre funcionará, pero es una de las cosas que mejor me ha ido a mi. Me ha evitado varios dolores de cabeza, créanme.
Aún así, a pesar de todos estos métodos de soltera, no hay forma correcta o que funcione a gusto de todxs para follar de forma libre y sin tapujos. Siempre, siempre, te juzgarán. Y el peor juez siempre serás tú. Y para eso no hay solución, solo mucho entrenamiento emocional y rodearse de personas que te hagan sentir bien. Y aún así será difícil no hacerlo. Pero a medida que creces –y, con suerte, maduras– vas dejando atrás ciertos comportamientos y mentalidades porque te das cuenta de que hay formas mejores, o simplemente quizás porque eso ya no te hace feliz, y eso es precisamente lo que me pasó a mi.
Pasé de liberada sexual a absolutamente enamorada y monógama. Y con mucho mejor sexo.
En este último año, he sufrido mi primera pérdida –de las que joden, de las permanentes–; he empezado a asustarme muchísimo sobre mi futuro, a dudar sobre mis elecciones, a sentirme infeliz y absolutamente perdida; me he enamorado, me he sentido querida y mimada de una forma que jamás había experimentado; he descubierto lo que es hacer el amor pero follando, para no perder la esencia y me he sentido tremendamente mal conmigo misma, pero también muy bien. En este último año mis inseguridades no me han dejado, sino que han cambiado; he perdido algo de felicidad por un lado pero la he ganado por otros; he sentido –y siento– miedo sobre mi futuro, y he dudado tremendamente. Este años he descubierto lo que es ser fangirl y amar un grupo de artistas y su arte, y eso me ha ayudado a recuperar un poco de la sonrisa que perdí a finales del año pasado.
Sea como sea, no ha sido un año perfecto, ni lo será, pero he llegado a conclusiones, he empezado debates internos y he recuperado algo de mi inspiración para escribir. Así que aquí os dejo este hilo de pensamientos, que espero que sirva de algo a alguien –al menos para mí así ha sido.
Hola, qué tal, cuánto tiempo Hace algo más de un año escribí una carta abierta a mis inseguridades y des de entonces han pasado mil cosas y mi vida ha cambiado bastante en algunos aspectos, y aquello que entonces me hundió ahora me parece extraño, como si no me hubiera pasado a mí.