POV: Cuando finalmente decides demostrar 100% de tu cariño.
Pues conversando por chat en horario del receso del trabajo y de la nada veo una etiqueta de un contacto que dice "Bye", entonces procedo a enviar un mensaje al medio dia; como buena amistad que somos lo molesto cuando no me contesta los mensajes,, pero esta vez algo se sentía raro.
"Querido alien, vuelvo a escribirte por centésima vez porque no me gusta que me estes ignorando por dos horas y se que haz leido mis mensajes."
"Hola, estas bien note que borraste tus cuentas. Solo necesito saber si te pasa algo, no contestas mis llamadas."
Al salir del trabajo, decidí darle una visita sorpresa. Presentía que algo no iba bien. Fui a su casa y luego a su oficina; lo intercepté en el camino y lo hice parecer un accidente. Se quedó paralizado al verme.
EL: Tu...¿ que haces aquí? /*cara de enojado*/
YO: Aquí cerca abrieron una nueva cafetería (si había, abrieron hace una semana), y hay una promoción por inauguración, ¿quieres ir? Yo invito. /*le mostré la promoción en Instagram con mi mejor sonrisa*/
EL: /*el cambiando su mueca*/ Andas caritativa hoy?
YO: /*mezclando sarcasmo con risa*/Me gusta alimentar a la gente pobre.
EL: /* contradiciendo con media sonrisa*/mmm y eso que gano mas que tu
yo: ¿Aceptas o no?
EL: /*Rascándose la nuca*/no tengo cosas que hacer
YO: (Se que mientes ) .vamos hay promociones con el café turco que te gustas
EL: no no puedo
EL: /Rascándose la nuca/ No, de verdad, tengo cosas que hacer...
YO: (Sé que mientes). Vamos, hay promociones con el café turco que tanto te gusta.
EL: Que no, que no puedo.
YO: /Cara desafiante y cambiando el tono a uno seco y autoritario/ Okey... no me dejas otra opción. ¡FIRMES!
EL: /El sonido de sus talones chocando es casi metálico. Sus hombros se pegan a las orejas y sus manos se clavan en sus muslos por puro reflejo pavloviano. Se queda petrificado, mirando al vacío sobre mi cabeza./ ¡...!
YO: /Guardando el celular con un movimiento fluido y acercándote a él con una sonrisa de victoria/ Mucho mejor. Así no te resistes.
EL: /Susurrando entre dientes/ Esto es juego sucio... ¡No puedes usar el código conmigo fuera de servicio!
YO: /Levantándolo como si fuera una pluma/ ¿Ah, no? Mira cómo puedo. ¡Rumbo a la cafeína, soldado!
EL: /Pataleando/ ¡Bájame! ¡La gente está mirando!
YO: No, iremos comer
Llegamos y pedimos un frappuccino de moca, alitas BBQ y un café hindú. Comió a regañadientes al principio, pero poco a poco lo vi mejor. Al salir, yo llevaba el mando de la conversación con mis historias chistosas, dándole su espacio para opinar sin presionarlo.
Al final del día, mientras caminábamos, él finalmente se soltó. Habló con soltura de un millón de cosas (temas que me guardo por privacidad) y lo escuché por horas hasta que se hizo de noche. Ahí supe que ya estaba bien. Me dejó en casa, me avisó al llegar a la suya y seguimos hablando por teléfono hasta que nos encontró la mañana.
NOTA: Esta historia es ficticia en un 50% pero: A veces la gente no necesita que le preguntes '¿qué tienes?', necesita que le grites '¡FIRMES!' y lo lleves a comer alitas