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@aknofflock-blog
No le importaba mucho que todo aquello del cambio de padres fuera un juego, al escuchar las palabras del mayor pudo notar que para él había sido grato poder abrazarla y poder, por lo menos por un instante, imaginarla siendo su hija. Lo que también le había agradado a Rayna, quien no solía tener ese tipo de acciones con personas a las que apenas conoce pero que sin razón aparente, tuvo con Stephen y lo disfrutó. “Oh, no acaba de preguntar eso…” susurró Rayna, negando levemente con la cabeza, temiendo de cuál sería la respuesta que obtendría. “Puesto que usted, jovencito, es quien va a quedarse aquí cuando el día termine, supondré que el interés porque responda su pregunta es más bien personal, ¿o me equivoco? Y de ser así, entonces tendremos que tener una larga conversación en algún futuro próximo” respondió con toda la seriedad del mundo y pudo sentir el ligero dolor del codazo que su esposa le daba. “No te preocupes, ¿Andrew, verdad?” dudó, siendo Felicia quien se dirigía a Andrew ahora. Continuó. “Además, como dicen por ahí, besos y abrazos no sacan pedazos, ¿no?” mencionó entre risas. A simple vista, Felicia parecía tener todo el don maternal y toda la simpatía necesaria para ser madre, pero en realidad, de eso, poseía muy poco.
Por otro lado, Rayna guardó silencio mientras los demás reía y charlaban, agradeciendo que aquel comentario de su madre hubiera sido sólo dirigido a ella y no al resto, pues estaría más avergonzada de lo que se encontraba. “Hoy no tengo práctica, mamá, y apenas he comido, no necesito que me vigiles. Estaré bien…” susurró y bajó la mirada un momento, sintiendo sus mejillas arder, y en cuanto levantó la cabeza vio la expresión en el rostro de los gemelos que daba indicios de que ellos sí se habían dado cuenta de lo ocurrido segundos atrás. “Entonces… ¿vamos a conocer Jordan?” preguntó Collin, sin notar lo mal que estaba ahora su hija pues, como siempre, Felicia se había preocupado que él ni siquiera escuchara lo que decía.
El padre de los gemelos no llevaba ni más de media hora conociendo a la muchacha de castaños cabellos y ya había entrado en confianza con ella, por unos instantes en realidad había imaginado que era su hija y el regocijo que lo había inundado en aquel momento había sido enorme. A pesar de haber abrazado a la muchacha por unos pocos minutos, aquello bastó para Stephen, al menos había tenido la oportunidad de saber y sentir como era abrazar a una hija, no importaba que hubiera sido por tan sólo unos minutos. Cuando su hijo cuestionó al mayor, su progenitor cerró sus ojos y liberó un suspiro para posteriormente sus labios se unieran formando una perfecta línea recta. ¿En verdad era tan tonto cómo para preguntar aquello? Sus orbes se posaron rápidamente en Rayna al escuchar su murmuro y por primera vez en el día sintió miedo, miedo de que el mayor fuera a golpearle o hacer algo parecido, sin embargo, sólo recibió una dura respuesta por su parte, a lo que sólo atinó a asentir. “No, en realidad, sólo era un pregunta. Créame que no hay ningún motivo oculto, es más, yo protegeré a Rayna cuando usted regrese a casa.” propuso el joven en un intento de remendar la pregunta que había realizado. “En eso tiene razón señora, Sinnott.” comentó el progenitor de los gemelos, posando sus orbes en Andrew, así indicándole que no dijera nada más acerca del tema, ya que lo que menos quería en ese momento eran problemas con el padre de la muchacha.
Todos continuaron bromeando y riendo, así como habían hecho desde el momento en el que se habían encontrado a la castaña y a su padre, sin embargo, Andrew no pudo concentrarse en aquello ya que estaba pendiente de la conversación de la muchacha de orbes claros con su madre. Sabía que no era bueno escuchar conversaciones ajenas pero ésta vez simplemente no pudo evitarlo, no entendía la razón por la cuál su madre estaba siendo tan dura con ella, tan sólo iba a comer carbohidratos hoy, el día de mañana ya podría seguir con su dieta especial, no le veía problema. Sus pensamientos fueron interrumpidos por el señor Sinnott y se limitó a asentir mientras todos los demás gritaban un energético ¡sí! Todos comenzaron a caminar rumbo a la fraternidad y Andrew decidió iniciar una conversación. “¿Y de dónde son, señores Sinnott?
✿ ¿Cómo era Andrew de niño?
En general, era un niño muy activo, siempre lo veías corriendo por aquí y corriendo por allá. Nunca se quedaba quieto, sólo cuando le ponías su caricatura favorita y como no la transmitían a todas horas nos costaba trabajo mantenerlo quieto. Pero era un buen niño, ademas era muy tierno, cuando no te jalaba el cabello.
Stephen, padre.
I’m no h e r o, I’m not made of s t o n e.
La castaña sonreía enormemente al recibir el abrazo del padre de los gemelos, soltando una pequeña risa con sus palabras. “A mí también me gusta, papi” le dijo al mayor, abrazándolo todavía. “Además, Jason y Andrew parecen más que cómodos con su nuevo papá” agregó, sabiendo que esa ni se acercaba a la realidad de los jóvenes. Mientras que lo abrazaban, Collin no hacía más que refunfuñar deseando que lo soltaran luego y, por un instante, pudo imaginarse en esa situación con uno de los dos muchachos, teniéndolo como supuesto “hijo” por estar con su hija, lo cual le desagradó por completo. “Y mientras a ninguno de los dos les dé por ser ese “alguien”, nos seguiremos llevando bien” acotó, dándole una fuerte palmada a cada uno.
“Por favor, cariño, no asustes a estos guapos muchachitos. Ustedes no se preocupen; perro que ladra no muerde ” mencionó una voz femenina que apareció de pronto; Era Felicia, esposa de Collin y madre de Rayna, quien había alcanzado a escuchar parte de la conversación mientras se acercaba. “Un gusto, señores, soy Felicia Sinnott, no pensarían ir a comer sin mí, ¿verdad?” preguntó con una risilla al final. “Y no pensabas ir a llenarte de carbohidratos sin mi supervisión, ¿verdad, hijita querida?” le susurró a Rayna, en un tono que parecía ser dulce y preocupado, sin importarle lo incómoda que su hija se había puesto.
Los gemelos portaban una amplia sonrisa en sus labios, al igual que sus progenitores y al parecer el que más feliz se encontraba en aquel momento era el mayor de los Knofflock ya que a pesar de amar a sus dos hijos, siempre había deseado una niña, por lo que disfrutó el hecho de que pudiera sostener a la muchacha entre sus brazos. “Me alegra escuchar eso, hija.” mencionó liberando algunas risas gracias a cómo lo había llamado la castaña. Andrew y Jason aún estaban rodeando los brazos de Collin, honestamente ellos no tenían ningún problema con aquello, el que parecía disgustado era el mayor, lo cuál les causaba gracias ya que sabían que aquello se debía a los celos de padre. “¿Y qué ocurre si a uno de los dos se nos ocurre ser ese alguien?” cuestionó con curiosidad Andrew, enarcando una de sus cejas, realmente curioso a cuál sería la réplica del señor.
Una voz femenina hizo que todos giraran su cabeza para que pudieran observar a lo que creían que era la madre de Rayna, lo cuál fue confirmado segundos después. Todos los integrantes de la familia Knofflock le sonrieron con amabilidad a la señora. “Espero que esté en lo cierto señora, porque si alguna vez recibo un golpe por tratar de abrazar a su hija, la culparé a usted.” medio bromeó Andrew, riendo ligeramente junto a su gemelo. “Mucho gusto Felicia. Yo soy Daisy, él es mi esposo Stephen, y ese par de muchachos que se encuentran abrazando a su esposo son nuestros hijos, Andrew y Jason Knofflock.” su madre introdujó a toda la familia y segundos después añadió: “Claro que no, de hecho la estábamos esperando a usted.” los gemelos lograron escuchar lo que Felicia le decía a su hija, lo cuál provocó que sus labios formaran una fina línea, ya que a pesar que había empleado un tono dulce, su comentario había sido un poco rudo.
✿ ¿Me lo regalas? ¡Qué suerte tengo! Muchas gracias, Jason, ¡ya tengo a quién usar de modelo para mis diseños! Oh, se verá increíblemente guapo con los vestidos de alta costura.
¡No es nada, Rayna! ¿Mi hermano en vestido? Eso es algo que definitivamente ansío ver, cuando lo vistas mándame las fotos, por favor.
Jason, hermano.
✿ Jason, ¿cuánto sería por un día? ¿Y por una semana? ¿O por el mes completo? *whispers* Que mi padre no se entere de esto, por favor.
¿Sabes qué? Es tu día de suerte, te lo regalo, porque se ve que tú lo necesitas más que yo, sin embargo, tengo una condición, me lo tienes que prestar al menos una vez al mes. Y no te preocupes, que tu secreto está a salvo conmigo.
Jason, hermano.
✿ ¿Hay algo que te decepciona de el?
Me decepcioné bastante cuando me enteré de que era adicto al cigarro y que se había drogado un par de veces, afortunadamente, aquellas costumbres se fueron cuando se unió al equipo de americano.
Daisy, madre.
✿ Jason, ¿cuánto tengo que pagar para que me prestes a tu hermano? ¿O lo consigo gratis? *moon emoji*
Depende de por cuánto tiempo lo vayas a querer prestado, pero como eres tú, tal vez podría hacerte un descuento ya que le agradas mucho a mi hermano.
Jason, hermano.
En cuanto reconoció al castaño una amplia sonrisa se formó en los labios de la peliazul hasta que recordó que siempre le hacía preguntas relacionadas con Jared. Tuvo la urgencia de salir huyendo. Demasiado tarde, su padre ya lo estaba saludando.‘’Hola, mucho gusto, puedes llamarme Santiago’’ respondió bromeando, no tenía el cabello así, azul que no tenía ningún problema con él.
‘’Hola, Andrew de Jordan’’ lo saludó así aunque su gemelo le había dicho que no lo intentara. Apenas vio a Jason, se quedó sorprendida por el parecido idéntico entre ambos. ‘’¡Pero si es Hallie!’’ bromeó en un intento de desviar la atención a ellos. ‘’¿Cómo saben quien es quien? Quiero decir, son idénticos.’’ se dirigió el padre de Hazel a los padres de ambos muchachos.
Había visto al padre de Hazel anteriormente, ya que el fue el que respondió su mensaje acerca de Jared. “Pues mucho gusto, Santiago, yo soy Andrew, el que le informó acerca de Jared.” añadió riendo por lo bajo, ya que sabía que aquello molestaría de cierta forma a la peliazul. “Por cierto, ¿ya lo conoció? Porque si no lo ha hecho yo puedo presentárselo.” mencionó a manera de broma.
“Hola Hazel de Dalí.” saludó esta vez su gemelo, rodando los ojos ante la exclamación hecha por la muchacha. “Debí saber que contar aquella historia no iba traer buenos frutos.” comentó entre dientes. “Es fácil en realidad querida. Andrew peina su flequillo para el lado derecho y Jason para el lado izquierdo.” replicó su madre riendo ligeramente. “¿Y tú eres hija única?”
✿ ¿La peor travesura de su hijo?
A mí personalmente, me ha hecho varias pero la peor creo que ha sido cuando a ese pequeño demonio se le ocurrió llenar mi shampoo de miel y ese día tenía una importante reunión en el trabajo. Primero aquello causó que me retrasará y obtuviera un regaño por parte de mi jefe y segundo llegué oliendo a miel, lo que causó otro regaño por parte de mi jefe.
Stephen, padre.
✿ Jason, ¿qué es la cosa más divertida, y vergonzosa, que hayas visto hacer a Andrew?
Mi hermano me matará por decir esto pero es necesario. Cuando teníamos diez años, a Andrew le gustaba una chica de nuestra clase y a ella también él. Ninguno de los dos habían dado su primer beso y pensaban hacerlo el uno con el otro, así que un día que entré a nuestra habitación encontré a mi hermano besando a un peluche, o al menos intentar de besarlo. Les juro que hasta pude ver su lengua. ¡Oh, pobre señora Bubbles!
Jason, hermano.
“Son parecidos, entonces, ¿qué tal un cambio? Así probamos algo diferente por un tiempo” propuso la castaña entre delicadas risas mientras observaba las reacciones de su padre, quien no parecía nada contento con la presencia de los gemelos. Cuando logró zafarse del abrazo de su padre, se acercó al hombre mayor que acompañaba a la otra familia y le tomó del brazo con toda la confianza del mundo. “Hasta parezco su hija, ¿ven el parecido?” preguntó divertida, molestando también con eso a su padre, que de cualquier forma se lo tomaba con humor.
El cumplido que el muchacho hizo hacía su hija, además del reciente acto hecho por la misma, le habían resultado como una patada en el estómago. No obstante, era lo primero lo que más lo molestaba, lo otro no lo tomaba enserio. “Lo sé, joven. Mi hija es preciosa y extraordinariamente inteligente, cualquier chico estaría dichoso de tenerla a su lado” acotó, como si su pequeña fuera un imposible para él y su hermano. “Rayna también me iba a dar ese recorrido, así que está bien, vamos” dijo, viendo como su hija volvía a su lado.
Los dos castaños se encogieron de hombros simultáneamente mientras divertidas sonrisas surcaban el rostro de toda la familia Knofflock. “Está bien, si un cambio quieres, un cambio tendrás Ray.” asintió el muchacho y una vez que la muchacha se posicionó a un lado de su padre, los gemelos tomaron lugar a lado del contrario, uno en cada lado abrazando ambos brazos. Su madre rió y asintió. “Sí, igualitos que están” mencionó con clara ironía, mientras Stephen rodeaba ala muchacha con su brazo, como si en realidad se tratase de su hija. “¿Sabes? Siempre quise una hija, así que me gusta el cambio”
Sus labios formaron una fina línea, arrepintiéndose por lo que recién acababa de decir. “Eso también lo sé yo, señor. Rayna se merece a alguien que la cuide y la quiere, cualquiera sería afortunado de estar con ella.” coincidió con el padre de la muchacha. “¡Genial, vamos!” exclamó con entusiasmo Jason y segundos después su padre añadió: “Y tal vez después podremos ir a comer.”
✿+ Jason. ¿Ahora tu también me preguntarás sobre Jared? ¡Suficiente tengo con Andrew de Jordan! Pero pasando a mi pregunta, ¿quien de los dos era Hallie y quien era Annie? Es por la ciencia
Es que es esencial preguntar por tu relación con Jared. Y no, Andrew de Jordan no queda, Hazel de Dalí, así que deja de intentarlo. Y respecto a tu pregunta yo era Hallie y él era Annie.
Jason, hermano.
— Tu madre ya no debe de tardar en llegar. — anunció el mayor a la peliazul cuando la saludó después de no haberla visto en días. — Pero me dijo que si quieres, podemos empezar nosotros con el recorrido. — La prioridad de él no era precisamente conocer el campus, pues lo que más le interesaba -además de ver a su hija- era conocer a cierto joven cuyo cabello también era azul.
La peliazul asintió tras escuchar a su padre y después de sonreírle comenzó a caminar para que él la siguiera. —Entonces empecemos por mi fraternidad. —respondió, pidiendo por dentro que su madre no tardase demasiado pues sabía que su padre tarde o temprano la atacaría con demasiadas preguntas. —Te van a caer bien mis amigas, una de ellas también es mexicana. — pensó en platicarle más cosas sobre sus amigas pero al ver un rostro conocido saludó a la otra persona, haciendo que su padre también dirigiera la vista hacia esa persona.
Habían terminado el recorrido por su fraternidad hace poco, por lo cuál decidieron dirigirse a la siguiente, la cuál sería Dalí. “¿Es necesario que nos graben, Andrew?” inquirió su madre en un susurro para que la cámara que se encontraba a unos metros de ellos no pudiera escucharlos. “Mamá, es obvio que nos tienen que grabar, es decir, estamos en un reality, duh” replicó su hermano, riendo al igual que su padre y él.
Al salir de Jordan se encontró con Hazel, y estaba nada más y nada menos que con su padre, se apresuró a acercarse, con su familia siguiéndolo de cerca y una vez que estuvo ahí sonrió con amplitud. “¡Hola Hazel de Dalí! Y hola padre de Hazel, es un gusto.” mencionó, estirando sus manos para estrecharla con la del mayor.
Tras la respuesta de Andrew, comenzó a reír mientras sentía como su padre la aferraba con más fuerza a su cuerpo, como si quisiera protegerla del muchacho y su hermano que apenas habían llegado pero que ya veía como una amenaza. “¿Seguro, Andrew? La oferta sigue en pie y es muy buena. Incluye un pack de chistes malos y bromas de la edad media” continúo bromeando mientras el mayor a su lado reía y la zamarreaba, pero sin bajar la guardia. “Un gusto, señor y señora Knofflock, y…–” su padre la interrumpió justo en el momento en que extendía su mano para saludar a Jason.
“Y yo soy Collin Sinnott, padre de Rayna y alguna vez campeón de boxeo también. Sólo para que lo sepan” soltó apenas a su hija y le extendió el saludo a los gemelos, estrechando la mano de cada uno con más fuerza de la necesaria. Después, saludó con una sonrisa a los padres de los muchachos.
Andrew notó como su padre se apresuraba a rodear a Rayna aún más en sus brazos y no pudo evitar que una ligera risa, casi inaudible, escapara de sus labios. “Segurísimo.” asintió, riendo nuevamente. “El nuestro también incluye chistes malos, la única diferencia es que el nuestro dice bromas de la edad de piedra.” bromeó esta vez su hermano, provocando que su madre y hermano echaran a reír, sin embargo, su padre bufó y rodó los ojos. “El gusto es nuestro, preciosa” acotó la madre del muchacho, saludando a la chica, seguida de su padre.
“Mucho gusto señor Sinnott. si me permite decirlo debo admitir que tiene una hija preciosa.” mencionó Andrew con una ladina sonrisa en sus labios, posteriormente estrechando su mano con la del mayor, sintiendo la fuerza que él aplicaba. “Íbamos a recorrer Jordan, nuestra fraternidad, ¿gustan acompañarnos?”