Te he vuelto a encontrar despues de casi un año, ya me había convencido de no volverte a ver, en mi corazón ya se encontraba tatuada la cita de Marquez, “entonces lloré por ella y por mí, y recé de todo corazón para no encontrarme con ella nunca más en mis días”
Y no, has aparecido de repente en mi caminata cotidiana, y nada que te he visto y me he derrumbado en un huracan de sentimientos encontrados, no me ha quedado que obedecer a mi corazón y abrazarte de nuevo, no sabes cuanto lo ahnelaba mi piel.
Me hace tan feliz verte caminar y ver el brillo de tus ojos, pero vamos que me he vuelto un cardiaco y no soporto estas batallas internas entre la razón y la locura, yo se que aun hay algo en mí, quedan rastros de aquel romance de niños, y juro que quiero caminar hacia el mañana con las cicatrices que nuestra historia nos dejo, no ha sido fácil pero el no verte me ha ayudado suficiente y asi todo estaba bien, pero ahora estoy condenado a encontrarte casualmente y eso me mata, porque no sabes el deseo que tengo todas las mañanas al caminar de verte, y tengo que luchar contra mis piernas y ojos, quiero evitar encontrarte porque ello me resulta más fácil que la tortura de verte y no poder hablarte con palabras de amor, casi por instinto mi alma te busca. Pero a pesar de todo eso te busco, y me detesto por ser tan débil.
La idea de huir me corroe y a la vez la de repocharte me invade, me hace feliz verte pero estoy mejor sin saber de ti.
Me he vuelto el tonto más grande del mundo, porque siempre hablo de más y termino diciendo cosas que no quiero decir, en mi afan de decirte cuanto te quiero y te extraño terminio siendo un patán pidiendote que te vayas, y al contrario quiero que te quedes a mi lado y no te vayas, quiero encontrarte más seguido.
Estas palabras solo demuestran como tu llegada ha volteado mi mundo, y es que mi corazón sigue como cada una de aquellas despedidas, dispuesto a todo con tal de verte volver y tú tan segura de no volver.
Esta locura no se la deseo ni a mi peor enemigo.
Sabines tenía razón, “... esto es muy parecido de estar saliendo de un manicomnio para entrar a un panteón” con la ligera diferencia, de que tu repentina aparición me revive como lunatico y despues tus despedidas me vuelven a enterrar...
No lo leeras, así como no has leído ninguna de mis viejas cartas, pero que importa , en el fondo se que todo esto tú lo sabes.
“...Arrepentirme de lo vivido, sería llenar de tachones mi autobiografía”