La Trilogía Fundacional Distópica
No tengo duda alguna de que los visionarios existen. Y existen porque son estudiosos de los temas que los apasionan y analizan cada aspecto, son muy curiosos para resolver sus dudas y crear su hipótesis, la cual, dependiendo del criterio de el lector, puede hacernos participes de la narrativa y así ver en nuestra propia mente la misma imagen que esos visionarios vislumbraron o podemos negar la idea de ese distópico futuro que pronosticaban, ¡pero vaya!, es imposible negar que se ha ido realizando paso a paso por medio de las acciones de la clase política mundial.
A lo que voy es que, meditando acerca de la gran revolución tecnológica (cámaras, micrófonos, apps, programas de reconocimiento, IA, etc.), la visible intención de acabar con el desarrollo intelectual con cosas como TikTok (sólo por mencionar alguna) incrementando el déficit de atención, viendo como las redes sociales no son más que redes de manipulación, tuve la certeza de que había algo que podría definirse como una “Trilogía Fundacional Distópica”.
La Trilogía Fundacional Distópica sería conformada por tres de los libros más visionarios que pudieran haberse escrito en épocas cuando los sucesos actuales sólo podrían concebirse como ficción: “Un mundo feliz” (1932) de Aldous Huxley, “1984” (1949) escrito por George Orwell y “Farenheit 451” (1953) de Ray Bradbury.
Es difícil para los que conocemos estas obras, no llegar al punto de aceptar esa definición, ya que es ahora que vemos que no sólo era literatura de ficción y como ya antes lo mencionaba, eran unos visionarios que abrieron sus mentes a la percepción de la realidad, y decidieron tomar la píldora roja, mientras que la mayoría se decidió por la píldora azul -Los términos "píldora roja" y "píldora azul" se refieren a la elección entre la voluntad de aprender una verdad potencialmente inquietante y que cambia la vida tomando la píldora roja o permaneciendo en la ignorancia satisfecha con la píldora azul. Los términos hacen referencia a una escena de la película “Matrix” de 1999-.
Junto a esos tres libros puedo recomendar, además, la película “Cuando el Destino Nos Alcance” y luego, después de haber cruzado esa puerta a la depresión, ver “Forrest Gump” para dar un giro e ir en esa otra dirección que puede darnos esperanza, a pesar de las dificultades y obstáculos, de vivir una vida que lo valga…
“Midnight is where the day begins…” -coro de “Lemon” de U2-