¿Sabes?
He aprendido a bailar entre las sombras, no ha sido fácil perder el miedo, te soy honesta… Asfixia más la mente y sus ideas, que cualquier cosa que pueda suceder aquí afuera. El caos está adentro de nosotros y en la forma tan catastrófica en cómo percibimos las cosas. Pero nada es eterno, ni siquiera el miedo a ser consumido por la negrura de la noche.
Hay vida detrás del miedo…
Hay luz detrás del desasosiego…
Hay alma detrás del dolor…
Hay esperanza detrás del desconsuelo…
Nada es eterno…
Grábatelo en la mente…
Nada es eterno…
Lo que duele pasa...
Los momentos felices también se van…
Nada es eterno…
Abraza a tu miedo,
a tu desasosiego,
a tu dolor y a tu desconsuelo…
Abrázalos fuerte y atrévete a desnudarlos…
Ahí reside la libertad,
ahí, en el centro, reside Dios,
ahí permanece la sonrisa
y el latido suave del corazón…
Nada es eterno…
Grábatelo…
Cuando atravieses por algo doloroso,
repítelo: nada es eterno…
Ni la enfermedad,
Ni el dolor físico,
Ellos sólo son maestros y son pasajeros…
Se puede bailar entre la penumbra
y a través de ella nos podemos encontrar con el mundo donde volveremos a tomarnos de la mano de aquel ser amado que se ha marchado… De aquel padre, de aquel abuelo, hermano, amigo… hijo…
Porque también nosotros somos efímeros…
Es sólo que en el camino
unos deciden adelantarse para ser guías
de aquellos que no podrían cerrar sus ojos
sin antes volver a ver la sonrisa y el gesto de bienvenida de aquellos que ya no están…
Tú también aprende a bailar, entonces, entre las sombras.
Acepta tu lección y después moldéala de tal forma que seas capaz de celebrar la vida.
—PalomaZerimar.

















