"Si amas a una flor no la cortes, porque si la cortas muere y deja se ser lo que amas. Entonces si amas a la flor, déjala ser, amar no se trata de posesión si no de apreciación."
- Osho
cherry valley forever
Monterey Bay Aquarium
Peter Solarz

No title available

Andulka
noise dept.

if i look back, i am lost
Lint Roller? I Barely Know Her
Jules of Nature
Misplaced Lens Cap
Claire Keane

⁂

★
Stranger Things
official daine visual archive
sheepfilms

ellievsbear
🪼
d e v o n
wallacepolsom
seen from United States
seen from United Kingdom
seen from Russia
seen from Germany

seen from United States
seen from United Kingdom

seen from Malaysia

seen from Malaysia
seen from Spain
seen from United States
seen from United States

seen from United States

seen from Malaysia
seen from Australia
seen from Egypt

seen from United Kingdom

seen from United States

seen from Malaysia

seen from India
seen from Germany
@almuvm-blog
"Si amas a una flor no la cortes, porque si la cortas muere y deja se ser lo que amas. Entonces si amas a la flor, déjala ser, amar no se trata de posesión si no de apreciación."
- Osho
Un pequeño cuento para pensar...
Cuando yo era pequeño me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. Me llamaba especialmente la atención el elefante que, como más tarde supe, era también el animal preferido por otros niños.
Durante la función, la enorme bestia hacía gala de un peso, un tamaño y una fuerza descomunales... Pero después de su actuación y hasta poco antes de volver al escenario, el elefante siempre permanecía atado a una pequeña estaca clavada en el suelo con una cadena que aprisionaba una de sus patas.
Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en el suelo. Y, aunque la cadena era gruesa y poderosa, me parecía obvio que un animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su fuerza, podría liberarse con facilidad de la estaca y huir.
El misterio sigue pareciéndome evidente. ¿Qué lo sujeta entonces? ¿Por qué no huye? Cuando tenía cinco o seis años, yo todavía confiaba en la sabiduría de los mayores. Pregunté entonces a un maestro, un padre o un tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia: «Si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan?».
No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo, olvidé el misterio del elefante y la estaca, y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho esa pregunta alguna vez.
Hace algunos años, descubrí que, por suerte para mí, alguien había sido lo suficientemente sabio como para encontrar la respuesta: El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño.
Cerré los ojos e imaginé al indefenso elefante recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que, en aquel momento, el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y, a pesar de sus esfuerzos, no lo consiguió, porque aquella estaca era demasiado dura para él. Imaginé que se dormía agotado y que al día siguiente lo volvía a intentar, y al otro día, y al otro... Hasta que, un día, un día terrible para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.
Ese elefante enorme y poderoso que vemos en el circo no escapa porque, pobre, cree que no puede. Tiene grabado el recuerdo de la impotencia que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese recuerdo. Jamás, jamás intentó volver a poner a prueba su fuerza...
Todos somos un poco como el elefante del circo: vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad. Vivimos pensando que «no podemos» hacer montones de cosas, simplemente porque una vez, hace tiempo, cuando éramos pequeños, lo intentamos y no lo conseguimos. Hicimos entonces lo mismo que el elefante, y grabamos en nuestra memoria este mensaje: No puedo, no puedo y nunca podré.
Hemos crecido llevando ese mensaje que nos impusimos a nosotros mismos y por eso nunca más volvimos a intentar liberarnos de la estaca.
Cuando, a veces, sentimos los grilletes y hacemos sonar las cadenas, miramos de reojo la estaca y pensamos: No puedo y nunca podré.
- El elefante encadenado de Jorge Bucay
"Hay quienes se han convertido en esclavos de sus heridas y del dolor que han padecido, prisioneros de una cárcel que ellos mismos han construido y esa es, tal vez, la mayor de las injusticias, mucho peor de la que alguien les hizo padecer. Como bien lo decía un sobreviviente de los campos de exterminio y horror de los nazis, que había decidido perdonar, a otro sobreviviente que se aferraba a no hacerlo: Entonces sigues siendo su prisionero"
Anónimo.
"Los retos de la vida no están ahí para paralizarte, sino para ayudarte a descubrir quién eres. "
Bernice Johnson Reagon
El verdadero amor no es otra cosa que el deseo inevitable de ayudar al otro para que sea quién es.
Jorge Bucay
“Amurallar el propio sufrimiento es arriesgarte a que te devore desde el interior”
Frida Kahlo
"El único hombre que no se equivoca es el que nunca hace nada."
Johann Wolfgang Goethe
"Y una vez que la tormenta termine, no recordaras como lo lograste, como sobreviviste. Ni siquiera estarás seguro si la tormenta ha terminado realmente. Pero una cosa si es segura. Cuando salgas de esa tormenta, no serás la misma persona que entro en ella. De eso se trata esta tormenta."
Haruki Murakami
“Los cuentos no están hechos para dormir a los niños, sino para despertar a los adultos”
Francois Vallaeys