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No quería ser tan básico de decir que desde que el nuevo había llegado al palacio su progreso personal había empezado a disminuir, pero sí podía decir que desde que este tal Sungjae apareció Andrómeda ya no le prestaba tanta atención como antes, y eso no le agradaba — por no decir que no le gustaba para nada. “Oye, Taemin. ¿De casualidad no has visto a la princesa?” Preguntó ganándose un carpetazo en la cabeza de parte del consejero, que le dijo que probablemente ella estaba en el estudio de baile y le guiñó el ojo antes de irse. ¿Qué era con él y los desviados? ¿Acaso era un imán? “Ay, Minho.” Suspiró y fue a su cuarto porque desde que había llegado a la conclusión de que estaba dispuesto a hacer lo que fuera para mantenerse relevante para Meda, se había impuesto a sí mismo el siempre estar listo para lo que pudiera suceder. En este caso en particular Mino necesitaba estar preparado por si él y la princesa llegaban a estar solos, y considerando que ella el día anterior le había prometido mostrarle una pieza en privado él asumía que iban a estarlo así que tomó lo que necesitaba y salió en dirección a donde la encontraría.
Dicho y hecho antes de llegar a destino ya estaba escuchando la música sonando a todo volumen y sonrió para sí mismo porque estaba convencido de que hoy sí o sí la iba a tener toda para él sin permitir interrupciones, y continuó caminando hasta llegar delante de la entrada al estudio, siendo capaz de verla mientras ella se movía al ritmo de la música — usando tan sólo un corpiño deportivo y un shortcito muy pequeño y muy pegado al cuerpo. Como era de esperarse, su amigo de la zona sur no tardó en reaccionar y antes de poder hacer algo ella ya lo había visto y se le estaba acercando sin dejar de bailar moviendo su cuerpo de una manera que hacía que Mino empezara a perder la cordura y el deseo de ser gentil. Nunca había imaginado que iba a terminar deseándola tanto como lo estaba haciendo en ese momento, pero ahora sólo podía pensar en las ganas desesperadas de tomarla y cogérsela ahí mismo en ese lugar y momento exacto. “Buenas tardes.” Dijo tratando de que no se le quebrara la voz por lo sexualmente frustrado que se sentía y fallando miserablemente en el intento, por supuesto, mientras ella lo tomaba de las manos y lo llevaba con ella al centro del salón, donde había una silla que tenía la impresión estaba ahí por y para él. Perfecto. “¿Es un show privado?” Preguntó relamiéndose los labios y ubicándose con las piernas de una manera que los jeans no estrangularan su cada vez más prominente erección. Como ella era un encanto, y una pequeña gran provocadora, empezó su coreografía desde cero y casi para el final Mino la tenía sentada en su regazo moviendo su cadera contra la suya, haciéndolo tener una pequeña probadita de cielo incluso si todavía estaban vestidos. “Good girl.” Susurró mientras le ponía dos dedos en la boca y después de que ella se los soltara tras haberlo provocado con su lengua, Mino fue llevando su mano a su abdomen y empezó a bajar hasta llegar al dobladillo de los pantaloncitos, por donde metió la mano y empezó a tocarla. “Éso es, así se hace, princesa. Déjame oír cuánto te gusta.” La alentó sosteniéndole el rostro con la mano libre para que lo mirara a la cara mientras gemía y le pedía más. “Shh, tranquila.” Dijo deslizando un dedo dentro de ella, mordiéndose el labio al ver la cara de placer que hizo. “Naughty little girl, look at yourself… And I barely touched you.” Rió listo para ponerse de pie y llevarla al escritorio que tenían ahí, cuando de repente la puerta se abrió y ahí estaba Taehyun, sonriendo como si se hubiera ganado la lotería.
¿Lo peor de todo? Él no parecía sorprendido en absoluto pero Meda sí, y antes de que alguno de los dos pudiera decir algo ella le preguntó si se iba a quedar mirando o se les iba a unir. Sin siquiera haber escuchado su respuesta, por mero instinto Mino se relamió los labios y observó a su ‘amigo’ acercándose con esa estúpida smirk en su cara que indicaba que estaba saliéndose con la suya. Para variar. “Sí, Taehyun… ¿Por qué no te unes a mí? Alguien necesita un castigo severo y quizás podrías ayudarme a disciplinarla.” Sugirió esperando el próximo movimiento del otro, que dijo que la disciplina era algo esencial y la tomó del brazo haciéndola ponerse de pie al mismo tiempo que le hacía un gesto a él para que se quitara los pantalones. No podía mentir… nunca había olvidado esa noche en Seúl porque de hecho nunca había estado borracho en primer lugar… sólo curioso, y su dongsaeng había sido la víctima perfecta en el momento y lugar perfecto. “¿Qué?” Preguntó, perdido en lo mucho que lo enloquecía la mirada emocionada de Andrómeda, quién estaba desabrochándole la camisa mientras Taehyun lo miraba a él y preguntaba con quién quería que empezara. “Empieza conmigo.” Enarcó una ceja de manera desafiante, y levantó la frente en alto cuando Taehyun se desabrochó el pantalón y le hizo un gesto a Andrómeda para que se sentara, diciéndole que sólo podía mirar y que si se atrevía a tocarse la iban a tener que castigar, pero ella soltó una risita y se sentó con evidentes ansias de ver qué iban a hacer. Fue entonces que Taehyun lo agarró de la cara y empezó a acercársele sonriendo de manera burlona porque debía tener claro que no estaba haciendo esto por él. Aún asi, en cuanto lo besó y luego le ordenó que se pusiera de rodillas, Mino por un instante se olvidó de la verdadera razón por la que lo estaba haciendo y se agachó sin dejar de mirarlo directo a los ojos para demostrar que no le tenía miedo. Ya había hecho esto antes, y recordaba bastante de todo lo que debía así que ni esperó otra orden y le bajó el pantalón con los boxers incluidos, inclinándose hacia adelante para tener mejor acceso a su amigo, mirándolo expectante. “Deberías sostenerte de algo.” Le dijo siendo él quién sonrió esta vez porque Nam Taehyun estaba muy equivocado si creía que él iba a ser el único victorioso.
Usando sus manos para ayudarse al principio, Mino puso sus labios alrededor del miembro y empezó a usar su lengua mientras tomaba cada vez un poco más hasta el punto de que llegó a tocarle la garganta — y los gemidos cada vez más altos de Meda eran música para sus oídos, alentándolo a seguir hasta que su querido amigo se separó de golpe y se agarró del escritorio para mantenerse de pie. “Te lo dije.” Sonrió orgulloso de sí mismo pasándose el pulgar por el labio inferior y le guiñó un ojo a Meda antes de acercarse a ella, con la mirada en el lugar donde una de sus manos no dejaba de moverse para así poder darse placer a sí misma, tentándolo a poder probar él. “¿Me permites?” Dijo pestañeando inocentemente y quitándole la mano de todas maneras antes de tomar la silla y traerla hacia adelante. Nuevamente, Taehyun intervino parándose detrás de ella y la tomó de las muñecas para sostenerla mientras sonreía y le decía a él que por qué no le mostraba lo que sabía hacer con esa boquita — y qué suerte que sabía hacer mucho más de lo que él pensaba. “Tranquila, baby girl.” Susurró poniendo sus manos en sus muslos y empezando a hacer masajes ascendentes, dándole besos ocasionalmente, hasta que llegó a sus partes y directamente pasó su lengua, muy despacio. Incluso en el fuerte agarre de Taehyun, ella logró sacudirse —sin soltarse en realidad— y dejó escapar un par de palabras sin sentido. “¿Cómo te gusta, princesa? ¿Así?” Preguntó, volviendo a pasar su lengua con un poco más de intensidad. “¿O así?” Insistió poniéndose más agresivo y ya atacando su clítoris con sus labios también, consiguiendo que ella soltara sus gemidos en forma de gritos de placer mientras Taehyun sonreía y le decía que lo estaba haciendo muy bien y que mientras más aguantara mejor iba a ser su recompensa cuando se la cogieran entre los dos, hasta que ya no pudieran más. Y Mino iba a detenerse para hacer una acotación, pero fue entonces que su amigo lo miró desde su posición susurrándole cosas a la princesa y le guiñó el ojo mientras le informaba a la chica que no tenía idea del dúo que había conseguido. “No lo hace.” Dijo finalmente, mordiéndose el labio porque de hecho él tampoco lo hacía pero… ¿qué importaba? Esto le estaba dando no sólo una chance de convertirse en alguien más relevante para Andrómeda, sino también una para tener lo que parecía iba a ser el mejor sexo de toda su maldita vida. Él, un don nadie que había conocido la buena vida por pura casualidad, ahora estaba cogiéndose a una princesa heredera. La vida no podía ponerse mejor, ¿o sí? “Princesa, aún no has visto nada de nada.” Sonrió y continuó con lo suyo, contento porque tenía toda la motivación del mundo: la suya propia, los gemidos de Andrómeda, y Taehyun que continuaba susurrando palabras de aliento para ambos mientras usaba su mano libre para acariciarle el cabello a él.
Andrómeda no podía creer lo que estaba ocurriendo ante sus ojos, pero como muchas cosas en su vida, lo dejó ser hasta que sus pensamientos dejaron de nublarse y tuvo una buena idea “Para... Mino... Para” susurró tomándole la muñeca a Taehyun “Dile que pare, tengo... tengo algo mejor para ustedes” le susurró visto y hecho que si Mino iba a hacerle caso a alguien iba a ser a Taehyun, el cual le dijo que parara y escuchara a la Princesa “Vístanse” dijo mientras ella hacía lo mismo, dejándolos desconcertados por su petición “Hagan lo que les digo” dijo enarcando una ceja, usando su tono más firme para demostrar que hablaba en serio. Cuando los tres estuvieron vestidos, ella le tomó la mano a los dos y caminó hacia una puerta, que abrió con una llave que siempre tenía con ella. Esta habitación había sido un regalo de cumpleaños que ella misma se había hecho para ella, las paredes estaban a prueba de sonido, por todo lo demás, parecía normal, excepto que si tocaban el interruptor que estaba al lado del de la luz, la verdadera naturaleza de la habitación salía a la luz. ‘La biblioteca’ se daba vuelta para mostrar una colección de juguetes que ella había seleccionado “Ya vuelvo, pónganse cómodos” murmuró yendo al baño, para quitarse la ropa y ponerse una ropa interior un tanto más apropiada. En cuanto volvió, pudo ver a Taehyun haciendo que Mino se hiciera cargo de él en la enorme cama que poseía, lo cual le dio una idea para más adelante. “¿Continuamos donde lo dejamos?” murmuró gateando en la cama hasta el final donde estaban los dos chicos, donde Taehyun le levantó las manos y se las esposó contra la cama y Mino le abrió las piernas tras quitarle la ropa interior y continuó con lo que el estaba haciendo en la sala de baile. “Oppa, ven aquí” dijo más cómo una petición que como una demanda y se relamió los labios haciéndole saber que era lo que quería. Obviamente el no tardó demasiado en introducir su pene en sus labios y ayudarla con sus manos para darle placer, mientras lo miraba directamente a sus ojos llenos de lujuria y el le seguía susurrando cosas a los dos, desde cumplidos hasta dirty talk que estaba haciendo que e volviera loca.
Unos minutos más tarde, ella había llegado a uno de los mejores orgasmos que había tenido en años y Taehyun la liberó de las esposas y le pidió a Mino que trajera el lubricante que estaba en el armario, haciendo que éste último tragara con dificultad, sin embargo Taehyun le dijo que no era para él, sino para ella... porque como bien le habían comunicado anteriormente, se la iban a coger los dos. Luego que Taehyun se hubiera cerciorado de tomar todas las precauciones para no lastimarla, hizo que Mino se colocara debajo de ella y la penetrara, y luego el hizo lo mismo, teniendo extra precaución porque no quería hacerle mal. Los gemidos de los tres estaban acompasados, y mientras todo esto pasaba, Taehyun le decía cosas al oído mientras ella trataba de concentrarse en el placer de todo esto y no en el pequeño dolor que estaba sintiendo porque después de todo, Taehyun la estaba cogiendo por atrás y podía llegar a ser doloroso por más placentero que fuera. Mientras tanto, ella no podía dejar de besar a Mino, el cual le decía cosas de una variedad muy amplia pero que la volvían loca. No sabía cuanto tiempo había estado con los dos chicos, pero la cuestión era que Taehyun llegó primero y unos minutos más tarde llegó Mino, dejandolos a los tres exhaustos en la enorme cama. “Quédense ahí” susurró, mientras sacaba de la mesita de luz un poco de loción y dos antifaces para negarle la visión. Tras ponerle los antifaces a ambos, comenzó a acariciarles la espalda a los dos con sus manos para aplicarles la loción “Empezaré con Mino” murmuró mientras se sentaba a ahorcajadas encima de la cintura de Mino para comenzar a hacerle masajes y relajarlo un poco mientras lo llenaba de besos “Te quiero ¿lo sabes?” le preguntó en un susurro, y el le respondió que el también la quería, buscando agarrarle la mano. Al terminar con Mino, pasó a hacerlo lo mismo con Taehyun y al terminar permitió que se quitaran los antifaces y se acostaran al lado de ellos. No iba a mentir, se sentía como una reina mientras estos dos chicos la abrazaban y cerraban los ojos para descansar un poco.
Cuando volvió a abrir los ojos, vio a Mino mirándola con una sonrisa diciéndole que qué bien que se despertaba, posteriormente la envolvió con sus brazos y trató de atraerla contra el, pero Taehyun, que aún seguía dormido no quería soltar su agarre, provocando que Mino se tuviera que acercar a ella para abrazarla como el quería “Mi amor, tengo una idea” dijo mientras le daba besos en el cuello haciendo que la respiración del chico se acelerara y le preguntaba cual era su idea mientras le tomaba el trasero con sus manos “Necesitamos a Taehyun, creo que es hora de que recibas algo de lo que le diste” murmuró y se dio vuelta, tocándolo en el hombro, haciendo que el chico abriera los ojos lentamente "Cariño, tuve una idea” susurró “Creo que mereces un castigo” le susurró al chico que aún seguía confundido y le preguntó de que hablaba. Meda, en un movimiento hábil, lo puso encima de ella y comenzó a besarlo, para luego ponerle el antifaz que había usado previamente, para luego subir una de sus rodillas, obligando a que Taehyun se pusiera de rodillas encima de ella. Y ahí fue cuando Mino se posicionó detrás de el, tomándolo con fuerza de su cintura “Mino te va a dar tu castigo, cariño” susurró y Taehyun rió. “No, no, no te pases de listo” le respondió tomándole la cara con un poco de fuerza “Luego hacen como quieran, no me importa, pero ahora vas a ser su putita. And you are gonna take that dick, I know you can take it, don’t you?” preguntó y Taehyun respondió que si, para luego soltar un leve gemido, porque Mino le estaba aplicando lubricante. Aunque quería parecer seguro, Taehyun preguntó cual era la ‘safeword’ y Mino rió diciendo que no había ‘safe word’, haciendo que ella se mordiera los labios “That’s my man” susurró, llevando sus dedos hacia sus partes, porque esto iba a ser genial.
Taehyun no paraba de gemir y Mino parecía que se estaba divirtiendo al ver a Taehyun tan dominado “You are doing great, my love” le susurró a Taehyun, que estaba apoyando la frente encima de ella mordiéndose el labio, porque Mino no estaba yendo despacio “It’s okay, he’s almost there” le susurró mientras le daba un beso en los labios. Taehyun que parecía que ya se estaba acostumbrando a todo, le preguntó a su hyung si podía cogersela a ella mientras el hacía lo suyo, y tras re ajustar su posición para que Taehyun pudiera hacer lo suyo le dio el visto bueno, haciendo que ella gimiera el nombre del chico entre profanidades, Mino parecía que adoraba ver la escena transcurrir ante sus ojos, mientras el continuaba dándole a Taehyun con todo lo que tenía, viéndose como un Dios del Olimpo en el proceso. Mino llegó al orgasmo primero que ellos dos y se retiró al baño seguro para asearse dejándolos a los dos solos. Andrómeda le retiró el antifaz a Taehyun y sostuvo su rostro entre sus manos “Lo hiciste bien cariño, déjame recompensarte” susurró haciendo que cambiaran de posiciones para que ella controlara el compás del sexo, un tanto para premiarlo otro tanto porque probablemente a Taehyun le estaba costando continuar por todo lo que había hecho Mino con el. Pero en cuanto ella empezó a cogérselo, se transformó nuevamente en el dominante que el era y comenzó a darle nalgadas y a decirle cosas sucias haciéndola llegar al orgasmo junto a el, mientras Mino observaba todo desde su lado de la cama, mordiéndose el labio. Los tres volvieron a acostarse, esta vez dentro de las sábanas de la cama porque esto había sido muy intenso. Andrómeda cerró los ojos, sintiéndo los brazos de los dos chicos envolviéndola, y la ocasional pierna encima de ella.”Son geniales, chicos” susurró mientras ambos le daban un besito en diferentes partes del cuerpo.
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Exceptuando el pequeño encontronazo que había tenido en la mañana al ver a la princesa metida en la cama con Jiwon y el hecho de que después casi ni la vio en toda la tarde, Taehyun había tenido un día bastante normal hasta que llegó la hora de la cena y Taemin los reunió a todos en el comedor para- hacer un anuncio que, básicamente, los dejó a todos boquiabiertos. Primero que nada, tenían un nuevo integrante en el harem. Perfecto, genial, como si necesitara más inútiles a los que querer pisotear. Segundo, por sí eso ya no era suficiente, el tipito tenía más rango que ellos. ¡Lo que le faltaba! “Bienvenido, Yook Sungjae.” Saludó haciendo una reverencia, tragándose su odio porque Andrómeda los estaba mirando y obviamente no podía dar una mala imagen frente a ella si quería mantenerse de su lado bueno. Maldita sea, ahora que estaba tan cerca de poder lograr lo que quería venía este inútil sacado de quién sabía dónde a arruinar todo. ¡Pero él no iba a permitírselo, de ninguna manera! “¿Qué hacías en tu tiempo libre, Sungjae? Cuéntanos un poco de ti. Si no es molestia, claro.” Dijo mirando a la princesa por aprobación, la cual ella dio antes de que el taradito empezara a hablar. ¿O debía decir presumir? Todo lo que Taehyun escuchó fue ‘yo fui a Yale, bla bla bla, tengo un degree en bla bla bla, me gusta jugar al ajedrez y juegos de estrategia, hablo nueve idiomas, bla bla bla, mi familia es billonaria…’ todas cosas de esa índole, llevándolo a la conclusión de que si este mamarracho tenía un degree, seguro era de pelotudo insoportable universal.
Por suerte la hora de retirarse de la mesa llegó más rápido de lo que esperaba y tras enviarse un par de mensajes con Yugyeom para ponerse al tanto de lo molestos que estaban, y luego con el verdadero rey snake a.k.a. Taehyung, Taehyun fue a cambiarse de ropa a algo más cómodo porque todavía tenía una especie de cita con Andrómeda de la que hacerse cargo y bueno… digamos que ahora sí ya no podía pasar ni un solo segundo más con el mismo rango insignificante que los demás. Era hora de jugar todas sus cartas y hacerse valer como el hombre ambicioso que era, el que se merecía todo lo que tenía para ganar si llegaba a tener éxito. Ahora era cuando empezaba la verdadera guerra, y Taehyun sabía que era a todo o nada. Qué suerte que él no solía perder.
Su mente estaba volando a un millón ¿Que iba a pasar ahora que Sungjae había vuelto y para quedarse? ¿Cómo afectaría todo esto su dinámica con los chicos? Eran demasiadas preguntas, que en realidad no quería responderse ahora porque estaba ocupada pensando en otras cosas, como en su cita con Taehyun. Luego de la cena Meda se retiró a su habitación, donde se quitó todo el maquillaje, se puso algo más cómodo y se puso a preparar todo lo que necesitaba para la llegada de Taehyun, a.k.a palomitas de maíz, gaseosa, y se tiró en la cama a esperar que el llegara, lo cual hizo en unos cortos minutos “Hola Cariño” dijo dándole un delicado beso en la mejilla, para luego ir a su cama y dejarlo sentarse ahí. Era una cosa bastante importante que lo invitara a su habitación, porque ese era su lugar privado por eso también quería que esta cita fuera especial “Preparé palomitas, gaseosas y en Netflix tenemos una amplia colección de películas estaba pensando en... Ingl... Inglourious Basterds ¡Si!” dijo emocionada mientras veía a Taehyun buscarla ahí, y en cuanto puso la película ella se recostó en su cama al lado de Taehyun, mientras su mano buscaba el calor de la de él.
Había algo en Taehyun, algo que le daba confianza y calidez, no sabía si era que era un encanto no solo con ella, sino con todos o que realmente a parte de Mino, era uno de sus favoritos (si tuviera que ponerles un título). Así que en cuanto tuvo la oportunidad, puso su cabeza en el hombro de él... y el la miró moviendo su cabeza un poco, haciendo que ella lo mirara también y en cuanto lo hizo ¡Bam! Un beso, pero no era un beso violento, sino más bien era romántico. El estaba sosteniendo su mejilla con su mano, como si se tratara de la cosa más frágil del universo, y sus labios se sentían como seda en contra de los suyos. Ella se separó por unos segundos para mirar a los ojos “Te quiero” le confesó como tantas veces ya se lo había dicho por mensajes, porque realmente había llegado a quererlo, a parte quería hacerle saber que el era especial para ella. Siendo el chico encantador que era como siempre, Taehyun comenzó a sonreír y comenzó a tener actitudes de un chico tímido, para luego decirle que el también la quería y la besó nuevamente “¿Quieres hacer algo más que besarme?” preguntó llevándole las manos dentro de su remera de Los Beatles y comenzando a besarlo con más intensidad. El le respondió que si acaso hacía falta que le respondiera y de un momento a otro, quedó debajo de él.
En cuanto el salió de dentro de ella, después de haber hecho su trabajo, ella lo abrazó y le dio un beso. No quería decir que eso había sido malo, pero después de haber estado con Seunghoon, no había lugar a comparación. Ella había dado todo de ella misma, para ser sincera. Andrómeda se paró de su cama y se puso la remera que Taehyun había estado usando y se volvió a meter entre las cobijas para abrazarse a él “¿Te quedas a dormir?” preguntó, y en cuanto el le dijo que si, le dio un beso en el hombro y lo abrazó “No terminamos la película” recordó con una sonrisa.
Mientras descansaba de la gloriosa actividad que había realizado con Seunghoon hacía algunos minutos atrás, cerró los ojos para dejar que su novio le aplicara crema humectante en las muñecas. Meda soltó un leve sonido cuando la crema fría tocó su piel y en ese instante supo que eso le iba a dejar una marca en sus muñecas, no que le molestada. “Mucho mejor, muchas gracias, Cariño” dijo cerrando los ojos en cuanto el le dió un beso en la frente y sonrió en cuanto el dijo que era un tipo suertudo. Ambos descansaron bastante, mientras bebían agua y terminaban sus snacks antes de querer regresar, un poco obligados porque no podían desaparecer todo el día si no querían tener repercusiones más tarde, así que en cuanto terminaron de ponerse un poco más presentables, Seunghoon levantó el ancla y zarparon hacia el puerto nuevamente. “Comparto tu opinión, deberíamos hacerlo más seguido” dijo con una sonrisa, dándole un beso en la mejilla mientras ambos se metían en la parte de atrás de la limo que los llevaría otra vez al Palacio. La última vez que había revisado la hora eran pasadas las dos de la tarde, ni siquiera sabía cómo se había pasado la hora tan rápido pero la cuestión es que lo había hecho, lo bueno de ser una Princesa es que ella podía hacer lo que se le antojara y no pedir disculpas por ello.
Andrómeda entró al Palacio con Seunghoon tomado del brazo, riéndose mientras hablaban de lo que podría llegar a ser su próxima cita “De acuerdo, pero por favor no hoy, porque estoy muerta… me dejaste muerta” dijo lo último susurrando mientras se acercaba y le daba un beso en los labios y sus manos se iban a sus mejillas… para ser interrumpidos por su madre, que acababa de entrar sin anunciarse “Mamá… que… ¿Qué estás haciendo aquí?” preguntó confundida, y su madre miró a Seunghoon que les hizo una reverencia a ambas y se fue, haciendo que ella cruzara los brazos y rodara los ojos “¿Qué quieres mamá?” le volvió a preguntar y su mamá le respondió que se fuera a arreglar, y que después de eso, la esperaba en la Biblioteca; Meda suspiró y le dijo que estaba bien. Así que tras bañarse, cambiarse con lo primero que encontró y ponerse brazaletes en sus muñecas para tapar las marcas que le había dejado las cuerdas de hoy y fue hacia la Biblioteca, donde encontró a su hermana, que también estaba por entrar “¿Que querrá mamá?” preguntó. Y en cuanto abrió la puerta lo vió ahí, parado como el Dios del Olimpo que era, al lado del ex novio de su hermana. Tez perfecta, alto, musculoso, rostro que parecía una obra de arte y una presencia que irradiaba angelitud, como ella solía referirse a todo lo que Yook Sungjae hacía. “Jae...” murmuró, no entiendo que hacía el aquí. Se habían separado por cuestiones del destino, y Andrómeda había renunciado a él porque pensar que tenían alguna oportunidad de estar juntos era ridículo, pero ahí estaba él, mirándola con los mismos ojos, con el mismo cariño como si el tiempo no hubiera pasado nunca, como si aún ella era aquella niña de 15 años de la que el se había enamorado. “Yo… ¿Xiex?” preguntó en maltés cuanto su mamá le dijo que les presentaba a sus nuevos ‘royal concubines’… según ella los había traído porque no le gustaban los números impares, así que ahora había seis. Andrómeda quería llorar, porque esto era un shock para ella, ahí lo tenía en frente a ella, y podían estar juntos al fin pero ¿Acaso era lo que el quería? ¿Que clase de broma cruel les estaba jugando el destino ahora? “Necesito ir a dormir, tuve una mañana y una media tarde muy movida” murmuró, y tras hacerle una reverencia a todos fue rápidamente a su habitación donde se recostó tras quitarse los vestidos y se tapó con sus mantitas para sentirse protegida, porque no sabía que hacer. Estaba demasiado confundida, aunque quizás era todo el cansancio del día, por lo que Andrómeda cerró los ojos, e intentó descansar.
“Hyung…” Suspiró, hablando muy bajito sabiendo que si volvía a llamar la atención de Jinwoo él iba a volver a darle la misma respuesta alentadora que tantas veces le había repetido, y Sungjae lo apreciaba pero no era lo que necesitaba oír… no que tuviera la más mínima idea de qué era lo que quería escuchar. No podía mentir: sabía que estaba cometiendo una locura grandísima pero en algún momento se había dejado convencer por su amigo de que en realidad por amor todo era posible — y si había algo que motivaba a Yook Sungjae eso era el amor y la adoración que tenía por la dueña de su corazón. “Buenos días.” Saludó al señor que les dio la bienvenida antes de que apareciera un chico de más o menos su edad llamado Taemin diciendo que él iba a ser el responsable de asistir tanto a las princesas como a los integrantes del harem en caso de ser necesario, así como también su consejero si llegaban a necesitarlo. “Muchas gracias.” Asintió haciendo una reverencia y miró a Jinwoo, que parecía encantado con todo y, sobre todas las cosas, que ya parecía uno más de ellos. Pero no era sorpresa para él, porque su amigo siempre había sido el más emocionado por hacer esto y así poder tener una buena oportunidad de recuperar a su ex novia. ¿Y él? Pues suponía que estaba ahí por la misma razón, con la diferencia de que no sabía mucho sobre qué podía esperar.
Siempre recordaba con mucha nostalgia de la buena cómo le había tomado un tiempo récord enamorarse perdidamente de ella, así como su corazón se rompió en pedazos cuando tuvieron que ponerle fin a su relación. Estaba de más decir que Sungjae nunca había dejado de amarla, obviamente. Soñaba con ella todo el tiempo, ya fuera teniendo esas horribles pesadillas donde se veía obligado a volver a enfrentarse al momento de la ruptura una y otra vez, o esos sueños tan hermosos de los que no quería despertar al punto de varias veces haber pasado horas con los ojos voluntariamente cerrados tras recobrar la consciencia, imaginando cómo podían continuar. Era lo único a lo que podía aferrarse, después de todo. Pero tal vez, y sólo tal vez, Jinwoo no se equivocaba — eso ya no tenía por qué volver a suceder. “Hyung, estoy muy nervioso.” Susurró jugando con sus manos e intentando no mirar hacia atrás cada vez que escuchaba el sonido de la puerta que tenían a sus espaldas abriéndose, porque tenía terror de que fuera ella y saliera corriendo espantada. “Intentaré mantener la calma.“ Rió con mucha incomodidad, lo cual sólo aumentó cuando Taemin entró y les dijo que la reina estaba en camino para poder conocerlos. Sólo unos minutos después, la reina Maia se hizo presente y conversó con ellos por un rato, demostrándoles que era una mujer estricta pero muy amable que adoraba a todos sus hijos y que sólo quería lo mejor para ellos.
Sungjae estaba a mitad de oración cuando una puerta se abrió y se hizo el silencio en toda la habitación. No sabía si de verdad o porque lo único para lo que él tenía ojos y oídos, y todo en realidad, era la chica parada a poca distancia de él mirándolo como si no pudiera creerlo. Su Meda, su reina, la chica de la cual le tomó tan sólo nueve días enamorarse, la única que podía hacer que su corazón latiera fuera de control con sólo una mirada en su dirección. La mujer que cuando se fue lo dejó sin nada. Pero no literalmente ni muchísimo menos de una mala manera, claro que no, sino en el sentido de que después de ella nada nunca más volvió a ser suficiente para él. Sungjae estaba convencido hasta el día de la fecha de que podrían haberle dado el mundo entero y aún así no le hubiera bastado porque todo lo que él quería y necesitaba era a ella. Ella, la mujer que amaba con locura no sólo por lo que era, sino también por lo que él era cuando estaba a su lado. ¿Y qué era él estando a su lado? La persona más feliz del universo, alguien que era genuinamente feliz, que tenía todo lo que necesitaba. “Meda.” Susurró dando un paso hacia adelante al verla salir de ahí huyendo, tal como lo había visto tantas veces en sus pesadillas. No podía estar pasando esto. Sungjae no podía dejar que… sí, al diablo. “¡Meda!” Exclamó esta vez, olvidándose de etiqueta y protocolo y todas esas cosas que no tenían ni la más mínima importancia en ese instante. “¡Meda, por favor!” Insistió mientras corría por los pasillos mirando desesperado hacia todos lados esperando tener la suerte de poder encontrarla o que ella decidiera darle una oportunidad de verla.
Meda quería pensar que esta era una broma, una broma de mal gusto de su madre, pero no lo era. El estaba ahí, y era obvio que estaba para quedarse, y en cuanto lo escuchó llamándola casi desesperado, Meda se puso la remera de su pijama que siempre guardaba debajo de su almohada y salió por su puerta para verle su espalda “Aquí estoy” dijo asomando la cabeza por la puerta, mientras el se acercaba, y en cuanto lo hizo, lo tomó de la muñeca y cerró la puerta detrás de el para volver a caminar hacia su cama y sentarse en ella “¿Qué haces aquí?” preguntó y el le respondió, muy conmovido pero con un tono serio que la extrañaba y no podía aguantarlo ni un segundo más “Yo... yo también te extrañé” murmuró, palmeando la cama para que el se sentara, y en cuanto lo hizo ella lo abrazó. Meda no tenía idea de como describir este sentimiento, pero lo que más se le asemejaba a era una pieza del rompecabezas encajando con otra. Se sentía correcto. “¿Sabes en lo que te estás metiendo?” preguntó mientras se volvía a meter en su cama, y Sungjae le respondía que honestamente no lo hacía, pero no le importaba demasiado “Callate y metete en la cama conmigo, quiero dormir” Sungjae se quitó los zapatos y se metió en la cama con ella, para luego abrazarla por detrás y darle un beso en la mejilla, susurrándole que quizás no iba a poder dormir “Si quieres mirar tele ahí está el control” dijo señalando a su lado y el le dijo que no era necesario, para luego acariciarle el cabello y comenzar a cantarle para que ella se durmiera, como solía hacerlo hacía tanto tiempo atrás.
“Buenas noches” murmuró en cuanto abrió los ojos y vio a Sungjae, observándola con los ojos abiertos y una sonrisa, mientras la atraía contra el y le daba besos en todo el rostro “¿Qué hora es?” preguntó y el tomó su celular y le dijo que eran las seis y media “Ah, genial, todavía tenemos una hora para la cena... ve a cambiarte, yo voy a ir a arreglarme” dijo desperezándose Sungjae simplemente sonrió y le preguntó qué se iba a poner ella “Sungjae, no vas a planear tu ropa en base a la mía, todavía no lo sé...” dijo entre risas mientras trataba de salir de la cama para ser atrapada entre los brazos de Sungjae otra vez “Vamos, Jae tenemos que hacer cosas” susurró, y el suspiró y le dijo que estaba bien, y tras darle un beso en la frente le dijo que la vería más tarde y se retiró a su habitación. Luego que su dama de compañía la ayudara a arreglarse, y a elegir un vestido , Andrómeda salió por la puerta de su habitación, caminando tranquilamente al comedor, donde encontró a los seis chicos, ya sentados en un ambiente algo tenso “Buenas noches ¿Taemin ya los introdujo?” preguntó, y todos respondieron que sí. En cuanto ella se sentó, y el servicio comenzó, pudo notar como los modales de Sungjae seguían impecables, siendo un ángel incluso con los del servicio, preguntando nombres y agradeciéndole por cada cosa que ellos hacían, haciéndola sonreír “Perdonen por perderme el almuerzo, estuve ocupada” murmuró “Fuimos a pasear en velero con Seunghoon” dijo con una sonrisa, soltándolo como si nada, para luego preocuparse porque no sabía como Sungjae lo iba a tomar, porque el todavía probablemente no se había hecho a la idea de compartirla “¿Cómo estuvo su día? Cuéntenme, quiero oírlo” dijo con una sonrisa.
Mientras descansaba de la gloriosa actividad que había realizado con Seunghoon hacía algunos minutos atrás, cerró los ojos para dejar que su novio le aplicara crema humectante en las muñecas. Meda soltó un leve sonido cuando la crema fría tocó su piel y en ese instante supo que eso le iba a dejar una marca en sus muñecas, no que le molestada. “Mucho mejor, muchas gracias, Cariño” dijo cerrando los ojos en cuanto el le dió un beso en la frente y sonrió en cuanto el dijo que era un tipo suertudo. Ambos descansaron bastante, mientras bebían agua y terminaban sus snacks antes de querer regresar, un poco obligados porque no podían desaparecer todo el día si no querían tener repercusiones más tarde, así que en cuanto terminaron de ponerse un poco más presentables, Seunghoon levantó el ancla y zarparon hacia el puerto nuevamente. “Comparto tu opinión, deberíamos hacerlo más seguido” dijo con una sonrisa, dándole un beso en la mejilla mientras ambos se metían en la parte de atrás de la limo que los llevaría otra vez al Palacio. La última vez que había revisado la hora eran pasadas las dos de la tarde, ni siquiera sabía cómo se había pasado la hora tan rápido pero la cuestión es que lo había hecho, lo bueno de ser una Princesa es que ella podía hacer lo que se le antojara y no pedir disculpas por ello.
Andrómeda entró al Palacio con Seunghoon tomado del brazo, riéndose mientras hablaban de lo que podría llegar a ser su próxima cita “De acuerdo, pero por favor no hoy, porque estoy muerta... me dejaste muerta” dijo lo último susurrando mientras se acercaba y le daba un beso en los labios y sus manos se iban a sus mejillas... para ser interrumpidos por su madre, que acababa de entrar sin anunciarse “Mamá... que... ¿Qué estás haciendo aquí?” preguntó confundida, y su madre miró a Seunghoon que les hizo una reverencia a ambas y se fue, haciendo que ella cruzara los brazos y rodara los ojos “¿Qué quieres mamá?” le volvió a preguntar y su mamá le respondió que se fuera a arreglar, y que después de eso, la esperaba en la Biblioteca; Meda suspiró y le dijo que estaba bien. Así que tras bañarse, cambiarse con lo primero que encontró y ponerse brazaletes en sus muñecas para tapar las marcas que le había dejado las cuerdas de hoy y fue hacia la Biblioteca, donde encontró a su hermana, que también estaba por entrar “¿Que querrá mamá?” preguntó. Y en cuanto abrió la puerta lo vió ahí, parado como el Dios del Olimpo que era, al lado del ex novio de su hermana. Tez perfecta, alto, musculoso, rostro que parecía una obra de arte y una presencia que irradiaba angelitud, como ella solía referirse a todo lo que Yook Sungjae hacía. “Jae...” murmuró, no entiendo que hacía el aquí. Se habían separado por cuestiones del destino, y Andrómeda había renunciado a él porque pensar que tenían alguna oportunidad de estar juntos era ridículo, pero ahí estaba él, mirándola con los mismos ojos, con el mismo cariño como si el tiempo no hubiera pasado nunca, como si aún ella era aquella niña de 15 años de la que el se había enamorado. “Yo... ¿Xiex?” preguntó en maltés cuanto su mamá le dijo que les presentaba a sus nuevos ‘royal concubines’... según ella los había traído porque no le gustaban los números impares, así que ahora había seis. Andrómeda quería llorar, porque esto era un shock para ella, ahí lo tenía en frente a ella, y podían estar juntos al fin pero ¿Acaso era lo que el quería? ¿Que clase de broma cruel les estaba jugando el destino ahora? “Necesito ir a dormir, tuve una mañana y una media tarde muy movida” murmuró, y tras hacerle una reverencia a todos fue rápidamente a su habitación donde se recostó tras quitarse los vestidos y se tapó con sus mantitas para sentirse protegida, porque no sabía que hacer. Estaba demasiado confundida, aunque quizás era todo el cansancio del día, por lo que Andrómeda cerró los ojos, e intentó descansar.
Hacía un mes que Bobby estaba viviendo en el palacio de la princesa Andrómeda de Malta, lo cual era en pocas palabras un sueño. Tenía que convivir y compartir la atención con otros cuatro chicos que eran bastante estúpidos en un par de sentidos, pero de verdad no tenía de qué quejarse. Incluso cuando él siempre decía que su vida en Corea era de lo mejor, ahora que estaba ahí viviendo como uno más de la realeza de la que podría haber sido parte si tan sólo su padre no hubiera avergonzado a la familia y conseguido que le quitaran todos sus títulos, su vida en su país natal definitivamente no se comparaba ni en lo más mínimo con la de lujos que gozaba en ese momento exacto. “Buenos días, preciosa.” Le sonrió a la chica, que acababa de entrar a su cuarto para pasar un rato con él y rápidamente se metió a la cama a su lado. “¿Cómo dormiste?” Preguntó mientras la abrazaba por detrás, contento de que quisiera pasar tiempo con él haciendo algo tan simple como estar haciendo nada.
Bobby sabía que todavía no había muchas probabilidades de que sucediera algo más así que lo dejó ser y continuaron hablando de cosas triviales hasta que la puerta se abrió de golpe y Taehyun se hizo presente, luciendo bastante shockeado al ver a la princesa abrazada a él. Como si fuera poco, el idiota susurró en coreano algo sobre la virtud, y Bobby no pudo contenerse y rodó los ojos ante la mirada atenta del rubiecito. “Vienes por tu cargador, ¿no?” Dijo como si nada, asintiendo al mismo tiempo que lo hizo su compañero. “Ah, lo dejé… Mira, justo está ahí a tu costado encima de la cómoda.” Señaló el lugar donde estaba el cargador de teléfono que le había prestado mientras se hacía el simpático frente a Meda. Después de que lo tomara un tanto bruscamente y saliera del cuarto con una reverencia, Bobby puso su rostro en el espacio entre el hombro y el cuello de su princesa y le dio un beso mientras le hacía cosquillas a la altura de las costillas, empezando así una guerra de cosquillitas que terminó cuando ella anunció que tenía que era hora de ser Princesa e ir a cumplir con sus obligaciones. Con mucho aegyo de por medio él le pidió que se quedara, pero ella sacudió la cabeza y dejó que le diera un beso en la frente antes de marcharse. Así que tirado en su cama y agarrándose la cara que aún le dolía de tanto reírse, Bobby no podía evitar pensar en lo muchísimo que le hubiese gustado tenerla sólo para él al menos por un día entero… o una semana si no era mucho pedir… aunque todo lo que ella quisiera estaba bien también.
Youngjae se había despertado extra temprano cuando aún se veían algunas estrellas y la luna porque quería sacar una hermosa foto del cielo para su colección. Al haber sido seleccionado para esta maravillosa oportunidad, Youngjae había abandonado muchísimas cosas en Corea, pero eso no quería decir que extrañaba demasiado, nunca había tenido la mejor relación con sus padres y sabía que no se podía ir de allí porque Youngjae no era un tipo con aspiraciones de grandeza, sino que el era un artista y su familia nunca había apoyado eso siendo el centro de muchas discusiones, por lo qué cuando vio el perfil de lo que estaban buscando, Youngjae envió su solicitud y se entrevistó, y en cuanto quedó, le dijo ‘au revoir, soquetes’ a su familia y se fue hacia Malta, donde había quedado enamorado no solo de la belleza de la princesa Cassiopeia, sino de la Isla que era un lugar hermoso, donde su creatividad podía fluir y nadie lo iba a juzgar “L-għodwa t-tajba” dijo entrando por la puerta de atrás del palacio de la princesa Cassiopedia, yendo hacia el cuarto oscuro que había en la habitación contigua a su cuarto donde comenzó a trabajar para revelar sus nuevas fotos, observando con cariño su foto favorita de la princesa Cassiopeia, en la que ella estaba con un vestido blanco con una noche estrellada de fondo, donde parecía un literal ángel caído del cielo.
“Buenos días a todos” dijo al llegar al comedor, donde estaban Jonghyun, Jinki, Yugyeom y Taehyung, siendo saludado solo por Jinki y Taehyung, ya que los otros dos estaban muy ocupados siendo unos pelotudos como para prestarle atención “¿Cómo estás, Taehyung?” le preguntó al chico, el cual era un pintor, solían trabajar muchas veces juntos, ya que a Taehyung le gustaba pintar las fotos que el tomaba. El chico le dijo que estaba bien, pero que se sentía un poco cansado, ya que no había dormido bien anoche “Ya es la tercera vez que te pasa ¿Por qué no le pides a tu Valet que le pida a alguna de las Señorita que trabajan en la cocina que te hagan un té?” preguntó y Taehyung dijo que no sería necesario, que ya se le pasaría “Eso espero, lo último que quisiera sería que te enfermes o algo” dijo con una sonrisa, para luego pararse porque la Princesa, radiante como siempre había entrado al comedor, con una sonrisa saludando a todos “Princesa te ves especialmente bella esta mañana, pero no tan bella como te verás mañana, seguramente” dijo con una sonrisa, para luego sentarse y contemplarla moverse tan agraciadamente. Era un sueño hecho realidad.
Seunghoon no era una persona complicada. Era amable, intentaba ser servicial todo el tiempo tanto con la princesa como con los demás si necesitaban de su ayuda, siempre cumplía con todo lo impuesto, era bueno en todo lo que hacía… y se necesitaba considerablemente muy poco para contentarlo. ¿Pero para hacerlo enojar? Tal vez todavía menos, en algunos casos. En este en particular todo había empezado cuando estaba por salir de su cuarto para ir a reparar unas cosas en su velero y no sólo vio a la princesa metiéndose al cuarto de Jiwon sino que un rato después presenció la salida dramática de Taehyun, quien no parecía haber visto algo bueno por la cara que tenía al irse en la dirección opuesta a la que había venido. Como si eso fuera poco, a él le bastó con acercarse sólo unos metros a la puerta para poder oír el claro sonido de que alguien estaba rebotando en la cama — mejor dicho revolcándose. Y quizás no era sensato estar tan enojado porque sabía que esto podía suceder, pero… ¿qué le importaba lo que fuera sensato o no?
Ignorando el dolor que le provocaría hacerlo sin la protección adecuada, Seunghoon fue directamente a la habitación donde tenía todo lo que usaba para sus actividades personales y sin siquiera pensarlo le tiró un puñetazo a su punching bag, molesto porque esto lo enfermaba. No eran ni siquiera celos, era algo mucho más que eso — algo tan intenso que no tenía ni nombre. Era verdad que esto era una competencia, así como lo había aprendido desde pequeño, pero eso no quería decir que tuviera que estar de acuerdo con ello. Al principio pensó que no iba a importarle y que estaba haciéndolo por los beneficios que esto le iba a traer a él y a su familia, incluyendo a Seungyoon, pero todo había cambiado después de haber conocido a la princesa Andrómeda. La primer semana creía que era que se divertía muchísimo con ella, más que nada cuando lo elogiaba por ser tan bueno en todo, así que le encantaba pasar tiempo a su lado. La semana siguiente ya había empezado a buscar buenas excusas para justificar cosas como que querer pelear con su propio hermano porque Andrómeda había preferido ir a ver las estrellas con Yoon en vez de invitarlo a él, y la semana anterior a la actual y la presente… “Maldita sea.” Bufó empujando la bolsa lejos y alejándose porque si seguía golpeando se iba a terminar lastimando y no podía aparecer así porque iba a tener que dar explicaciones que a nadie le interesaban, ni siquiera a la princesa.
Aunque bueno… eso era debatible porque como bien había dicho, Seunghoon era una persona que a veces podía contentarse con muy poco ya que bastó con sólo un par de mensajes de texto de su princesa siendo un encanto para olvidarse de lo furioso que estaba. “Hoonie, tienes una cita.” Se dijo a sí mismo y se metió a su enorme walk-in closet para elegir algo decente para la ocasión y luego salió a buscarla. “Princesa.” Le sonrió al verla, haciéndole una reverencia a modo de broma personal ya que ella les había dado el permiso a todos para ser informales. “¿Lista para la mañana más divertida de tu vida?” Guiñó mientras le ofrecía su brazo para poder irse — al fin solos ellos dos.
Últimamente, no había cosa que más le gustara a Meda que pasar tiempo con cualquiera de sus novios y ya que tenía la mañana libre porque el consejo del orfanato había cancelado la junta que tenían ¿Por qué no pasarla navegando en el mar junto a Hoon? Así que después de arreglarse y buscar algo de comer, volvió justo a tiempo para que Hoon la pasara a buscar en su habitación. No quería mentir, adoraba a Hoonie, porque era amable y bueno en todo, además de que siempre la hacía reír con sus antics, era una persona tan buena, definitivamente estaba más allá del bien y del mal. Al llegar al velero de Hoon, que el muy galantemente lo había llamado Andrómeda, lo ayudó a zarpar y en cuanto estuvieron en una de sus playas favoritas, la cual casi siempre estaba vacía, como esta vez, Andrómeda sacó la canasta de comida en frente de ellos y se sentó entre las piernas de Hoon, mientras se recostaba en su pecho y cerraba los ojos sintiendo el sol en su piel. Sus manos se fueron a las piernas de el y con la punta de sus dedos comenzó a acariciarlo, suavemente con una sonrisa, para luego tomar una uva y dársela en los labios a su novio “¿Te dije alguna vez que eres perfecto?” murmuró, recostándose otra vez en su pecho, mirándolo desde su lugar “Porque lo eres” dijo, esta vez llevándose ella una uva a los labios y disfrutando de la paz que estaba sintiendo.
Tras estar algo así de mierda hora comiendo frutas y hablando de la vida, Meda se empezó a quitar la ropa para quedarse en bikini y se paró en la proa, para saltar al agua “¡Hoon, metete, el agua está hermosa!” dijo con una sonrisa, para volver a sumergir, y cuando salió vio a Seunghoon quitándose la remera, revelando su cuerpo casi tallado por un ángel y se tiró al agua, para luego nadar hacia ella y tomándola de la cintura en cuanto salió. Meda simplemente no pudo resistirlo y le puso una mano en la mejilla para luego acercarse lentamente y besarlo de una manera más apasionada que la que esperaba, pero no se iba a quejar, y es más, esperaba que esto escalara pronto.
Andrómeda había pasado los últimos dos meses pasados revisando las reformas de su nuevo Palacio. No había estado habitado desde hacía 75 años porque desde hacía esa cantidad de tiempo que no había una familia real tan grande como ahora y quería que todo estuviera perfecto. Solo iba a necesitar que cinco de las 35 habitaciones que este “pequeño” palacio poseía estuvieran funcionando a la perfección para que sus nuevos “novios” vivieran aquí. “¿Donde está Cassiopeia?” le preguntó a su hermana menor, Bellatrix que aún no tenía la edad correspondiente para manejar su propio palacio ni mucho menos su propio harem. Era una tradición que se remontaba hacía 150 años, y la habían mantenido porque nadie estaba dispuesto a dejarla morir (porque era demasiado divertida como para olvidarla, claro), todas las princesas reales tendrían un harem en particular, y de ahí podían elegir a su próximo consorte cuando fuera el tiempo indicado, sin renunciar al harem, lo cual a su gusto era genial. “Cassiopeia, llegas tarde” le dijo y ella le respondió que faltaban cinco minutos “Sigue siendo tarde”.