Oh, sÃ, sà—murmuró, acercándose a la chica, tomándola de un brazo para darle mejor soporte, colando uno propio por su cintura— ¿Ya has ido por algún medicamento? —preguntó, frunciendo el ceño al tiempo que con una mano se retiraba el auricular que aún yacÃa en su oÃdo—. ¿Te marean los barcos o no es por eso?Â
Lo usó de soporte para poder estabilizar bien sus pies.— No, no he ido —Respondió negando suavemente para no provocares un mareo más grave. — No, de repente me he comenzado a sentir mal— Explica suavemente cerrando los ojos — Lamento que justo te encuentre a ti para esto.













