Maletas del Alma
Hoy, un cinco de octubre,
cargo mis maletas y mis sueños,
la ilusión de lo incansable
que arde, suave, en mi pecho.
Parto con la fe temblando,
con la mirada firme al horizonte,
llevando conmigo el deseo eterno
de dar a los míos lo que merecen.
Sé que el camino no será dócil,
que habrá tormentas, sombras, silencios,
pero mi resiliencia, mi fuego interno,
es más fuerte que todos mis miedos.
Dejo mi casa, mi risa, mis abrazos,
la voz de quienes amo me acompaña,
y aunque el alma sangra al despedirse,
sabe que este dolor también es esperanza.
Hoy mi corazón se rompe en mil,
pero cada fragmento late por un sueño;
porque quien anhela gloria debe sufrir,
y quien ama, lucha, aunque duela el regreso.
Camino con lágrimas y valor,
con la certeza de que un día cercano
mi pequeña familia verá brillar
la recompensa de este vuelo humano.













