Hay momentos que se recuerdan tan pacíficamente, no exactamente definidos sino mas bien una sensación que trae recuerdos, te lleva a pensar en “el no saber lo que significaba equivocarse”, no por no haberte equivocado, sino porque jamás algo te había hecho sentir culpable, vivías creyendo que caminabas en el paraíso, un paraíso a pesar de su aparente bella inmensidad, vacío.
De ese día puedo narrar mi mirada al cielo deseando ser yo, preguntándome ¿Que se sentiría vivir para ti?, tomar una decisión para ti, caminar con la frente en alto, enorgullecerte de hacer lo que haces pero sobre todo estar convencido. Pues no era mi caso.
He hecho mil cosas que por algún motivo de conocimiento se pueden llamar buenas o aprovechables, y a la vez pueden llamarse malas por dejar caer al mismo amor propio. Perdona si te hablo de un hombre que me levantó y me devolvió la gracia de ser su niña, perdona si te incomodo con ese nombre que escucharas por mil partes y te fastidiará, pero es mi historia y quiero vivirla, su nombre es JESÚS, no es para que te conviertas esa no es mi labor, sólo exalto por agradecimiento al que fue el primer amor de mi vida y no lo sabía. Como puede ser tu caso pasé por un sin fin de filosofías lógicas y poco moralistas, que buscaban la felicidad propia e ignoré ese nombre por que me pareció poco... y me tragué mis palabras cuando ese nombre se hizo carne por mí, literalmente en mi vida se hizo carne, no puedo explicarte como, no sé explicar un momento especifico, quizás el que ya lo vivió leerá esto y sabrá de que hablo, mi papá siempre dice que si a un niño en África que jamás probó el chocolate tratas de explicarle a que sabe no sabrías mas que decirle la ironía de "sabe como a chocolate" y él seguirá sin entender, la mejor manera de explicarlo es probándolo, y pues este es el caso. Él me hizo consciente de la tierra que pisaba, Él que no me juzga aunque me equivoque, y además me levanta, pero sobre todo que donde me encuentre ya sea tirada o de pie, me abrazará, y eso tan sencillo me da la fuerza de seguir, por EL que me amó primero, y segundo por mí por que estar con Él se volvió un sueño. Dicho esto, comprenderás mas fácilmente que ya no quería vivir para mí, sino para ÉL, extrañamente esto me hacía mas feliz y me daba un porque, el "como" aún si era complicado siempre era acertado, había resuelto una de mis frustraciones. Realmente no tuve que volver a tomar decisiones, admito que a veces me preocupo y lo intento pero realmente es una perdida de tiempo, por que desconozco tantas cosas y algo sale frustrado cuando lo hago yo con mis fuerzas, y en ese traqueteo ÉL presenta lo que quiere que se haga y la verdad a esa mirada es imposible decirle no, y aunque no quiera digo SI, ese SI siempre me ha puesto en situaciones que fluyen solas, yo solo tengo que disfrutarlas, segunda frustración resuelta.
Hablando de esto, ¿han leído la parábola del hijo prodigo?, búsquenla y colóquense en la figura de ese hijo, ese que quiso vivir a su manera y nada salió bien al punto de sentirse indigno a sus propios ojos, así como nos sentimos después de una mala decisión o de una vida con un conjunto grande de estas, pero fue humilde reconoció que necesitaba ayuda y pensó en un Padre, del que no conocía si iba a reaccionar bien o mal, o si estaba vivo, pero era su ultima opción para sobrevivir en ese mundo que él había arruinado con sus manos, su padre lo recibe mas que bien lo reviste y le recuerda que es su hijo a pesar de todo lo que la gente vio que hizo, es su hijo, somos hijos de EL REY, AMOROSO, MISERICORDIOSO, PODEROSO, ¿a quien más queremos agradar?, es más fácil ir por uno solo, por decirlo así, tercer problema resuelto me levantó para ÉL y me dio dignidad. Y ahora estoy orgullosa de ser quien soy y actuar como tal, no digo que hoy soy perfecta, que hoy no me equivoco, es cuando menos perfecta me siento y cuando mas equivocada me veo, y eso me da la certeza de que estoy recorriendo un camino REAL, un camino donde puedo ser yo misma, donde puedo amar, donde puedo enloquecer, donde me puedo levantar o no, ya no tengo que ver al cielo para tomarme un respiro, ahora veo a los lados para entregar cada un de mis alientos consciente-mente, ahora me importa como me ven no por mi, sino por que amo a ese hombre que siguió mis pasos, me dignificó, me amó, me dio un porqué, amar significa conocer, va de la mano con respetar, es por eso que mis acciones deben gritar RESPETO, y es permitir que sea solamente ÉL el que se vea en mí. DOCILIDAD SEÑOR. Y estoy convencida que fija en su mirada no me hundiré nunca.
Veo esta foto, y me remonta a cuando no tenía todo esto, que infelices globitos, ellos se llevaron mis deseos, pero llegaron a las manos correctas.