En la Feria del Libro Infantil y Juvenil de Tijuana 2026
Aqua Utopia|海の底で記憶を紡ぐ
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🪼
noise dept.
I'd rather be in outer space 🛸
d e v o n
Show & Tell
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Cosimo Galluzzi
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cherry valley forever

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@antepresente
En la Feria del Libro Infantil y Juvenil de Tijuana 2026
«La adecuación al género es una presión que se ejerce sobre todas las chicas, no solo sobre las tomboy, y es aquí donde resulta difícil sostener la idea de que la feminidad de los hombres supone una amenaza mayor a la estabilidad social y familiar que la masculinidad femenina. La adolescencia de las mujeres representa la crisis de llegar a ser una chica adulta en una sociedad dominada por los hombres. Mientras que la adolescencia para los chicos representa un rito de paso... y una ascensión a cierta versión (aunque atenuada) del poder social, para las chicas la adolescencia es una lección de moderación, castigo y represión. Es en este contexto de la adolescencia de las mujeres donde los instintos de chicazo de millones de chicas son remodelados y convertidos en formas aceptables de feminidad».
Masculinidad femenina (2008) por Judith Halberstam
Die Union von Malerei und Skulptur (1768) por Louis-Jean-François Lagrenée
"La unión de la pintura y la escultura", somos Desi y yo.
Mancha de aceite. "Jan. 18, 1968: Eartha Kitt.", Óleo sobre papel. 2025
Tijuana. Enero 10, 2026. Fui a cazar libros sáficos en librería el Día. Pero se les había ido la luz, entonces me prestaron una lámpara de mano. Después me dijeron que me pondrían una lámpara en una mesita para poder revisar tranquilamente los libros que me pudieran servir.
Madrid, Septiembre 09, 2025
Ya es la segunda vez que estoy en Madrid y escucho como un chico para coquetear tiene que de meritar la escritura femenina.
La primera vez fue en Casa del libro de Gran Vía. Estaba en el pasillo de los libros en inglés buscando, bien a Kate Elizabeth Russell, Mark Z. Danielewski o a Agatha Christie. Es una librería muy concurrida, entonces mientras yo me tomaba mi tiempo para recorrer toda la pared, entraba y salía gente del pasillo. A mi izquierda, por el rabillo del ojo, identifiqué a dos chicos, en sus primeros veinte años. Una chica de cabello castaño, algo tímida, con un estilo un poco vintage y gafas, y él de piel pálida, también castaño, sin gafas, y supongo que tendría un estilo similar al de ella. Al final no le presté mucha atención porque pocas veces los chicos llaman mi atención (tal vez si soy una lesbiana enojada).
Me encanta escuchar conversaciones ajenas en librerías, porque hay algo en ellas que hace que todo lo que salga de nuestras bocas sea sumamente pretencioso. Yo la primera, claro. Puede que escuche conversaciones para limpiar mi propio cringe al pensarme hablando de forma aún más pretenciosa que cualquiera a mi alrededor. No lo sé. Pero me gusta. Y me alegro de haber escuchado.
Caminaban hacia mi dirección, hablando sobre libros, deteniéndose a ver títulos, tocando los lomos. Y el chico se puso a hablar de Jane Austen, evidentemente. Cómo no podía ser de otra forma, dijo que no comprendía por qué gustaba Jane Austen. Que a él no le gustaba. No estaba seguro por qué, pero que no le gustaba. Yo viré ligeramente (intentando ser discreta, seguramente no lo fui) y vi en los ojos de la chica un nerviosismo, en su lenguaje corporal un titubeo. Y se mantuvo en silencio, o eso quiero recordar, tal vez dijo algo como "jaja sí" o "¿ah sí?". Lo que sí recuerdo es que me dio la sensación de que a ella sí le gustaba Jane Austen, no puedo decir si las películas o los libros. Pero sí que recuerdo que su lenguaje corporal me denotó duda, tal vez no es que le gustara Jane Austen, pero tal vez es que la idea de la autora, del espacio femenino que representa.
O tal vez... pensaba lo que yo: "¿Seguimos haciendo esto? ¿Seguimos criticando a Jane Austen para hacernos parecer inteligentes y sofisticados? Porque eso fue lo que hizo, bajo el contexto de una cita, el chico marcaba una distancia entre la autora y él, casi como si eso lo volviera más inteligente porqué: ¿de qué podría hablar Jane Austen más que de chismes, de romance, de cosas simples y banales?.
La verdad, solté una risita burlona esperando que se avergonzara de sí mismo. Intenté volverme cómplice de la chica. Pero fue tan por lo bajo que solo lo disfrute yo. Solo fui cómplice de Jane Austen.
Hace unos días estaba en La Central en Callao. ¡Qué feliz me hace esa librería, es mi librería malvada favorita! Cuando descubrí su pared de libros en inglés, con la variedad de ediciones bellas que tiene, le vendí mi alma al diablo. No volví a visitar Casa del Libro. Pero no es en los libros en inglés donde me volvió a perseguir la falacia Ad hominem circunstancial con misoginia argumentativa (ChatGPT, 2025). Esta vez estaba en la pared de narrativa latinoamericana.
De nuevo escuchando conversaciones que no me incumben, que solamente busco sanar mi cringe propio. Era un chico alto con barba y a la chica jamás la vi, solo escuché su voz, hablaban de poesía, ella decía que le gustaba mucho leer a Alejandra Pizarnik, Idea Vilariño y [autoradenombrequenorecuerdo]. Lo que en realidad escuchaba con mucha atención y mucha curiosidad porque siempre he tenido la sensación de que hay mucha distancia entre España y la literatura latinoamericana. Tal vez son mis propios prejuicios, pero me causa mucho interés escuchar a un español hablar de ello, que su forma de leerlo es desde otro espacio, otras palabras, otras emociones y otro entendimiento poético.
Creo que la estética en general de ambos y la conversación que habían mantenido hasta ese momento era más bien de una pareja de modernitos, no digo seudointelectuales, pero de personas que les gusta hablar de estas cosas... sí seudointelectuales. Tal vez por eso los escuchaba, porque bebería de su cringe para sanar el mío. Hasta que él interrumpió mi línea de pensamiento abruptamente: «pff sí, a mi ex le gustaba mucho Pizarnik».
La chica se calló. Sentí su silencio y la tensión. Hasta mi cerebro se calló. Fui intrusa de la incomodidad. Me mantuve cerca siendo parte de los segundos más pesados de una primera cita. Me pregunté cuánto tiempo tardaría él en darse cuenta de su cagada. De que no solamente estaba diciendo que Pizarnik es una autora sin más porque no solamente a ella le gustaba, sino que trajo a su expareja a la conversación como una herramienta para aumentar su punto: "No solamente no me impresionas por leer a Pizarnik, sino que ya conozco a la autora de sobra porque mi expareja también lo leía. Puta básica" (El "puta básica" es una licencia estética que me tomo de españolización del diálogo).
Silencio duró mucho tiempo. Fue él quien lo rompió señalando otro libro de la pared. Y yo me reí burlonamente por lo bajo, por segunda vez. Con la misma intención que la primera. Me reí más fuerte de lo que esperaba, y se me encojió el estomago al asumir que me escucharían me mirarían y me darían un merecido gesto de disgusto.
Más adelante lo escuché teniendo esa conversación cringe que quería en realidad. Pero ya había perdido mi interés. Me dió mi segunda conversación con sesgo misógino. Nuevamente una pareja, nuevamente en una librería, nuevamente una autora bastante popular. Una escritora icono, que representa no solamente una obra, sino una idea o un discurso.
Al final no compré ningún libro. No tengo espacio en mi maleta de vuelta a México y si lo tengo lo estoy guardando para comprar en librerías independientes que me miman más.
«Por ejemplo, un beso no debe minimizarse, ni una tercera persona debería juzgar su valor. Me pregunto si esos hombres miden su placer en función de que produzca hijos o no, y si lo consideran más intenso cuando es así. Después de todo, es una cuestión de placer, y qué sentido tendría discutir si da más placer un helado o un partido de fútbol, o un cuarteto de Beethoven contra la Mona Lisa. Dejo eso para los filósofos. Pero la actitud de ellos era que yo debía sufrir de una locura parcial o ceguera (en el fondo, tienen una especia de resentimiento por el hecho de que una mujer atractiva sea presumiblemente inaccesible para los hombres)... Pero el punto más importante no lo mencioné y ninguno de ellos lo pensó, y es que la relación entre dos hombres o dos mujeres puede ser absoluta y perfecta, como nunca podría serlo entre hombre y mujer, y quizá alguna gente quiera simplemente eso, como otros prefieren esa relación más cambiante e incierta que se produce entre hombres y mujeres. Ayer se dijo, o se dejó entender, que el camino que he escogido me llevaría a hundirme en las profundidades del vicio y la degeneración humanas. Sí, me he hundido bastante desde que me apartaron de ti. Es verdad, si tuviera que seguir así y me siguieran espiando, atacando, y nunca pudiera poseer a una persona el tiempo suficiente para llegar a conocerla, eso sí sería degeneración. O vivir contra mi propia naturaleza, eso es degeneración por definición».
Carol (1952) por Patricia Highsmith Edición Anagrama, traducción Isabel Núñez y José Aguirre.
Louise Bourgeois, Maman, 1999
Noviembre 8, 2025: Mi primer libélula en colores complementarios.
Art by Masumi Nagase
‘Svanen’ by Hilma af Klint, c. 1914.
La próxima semana son las fiesta de Fuenlabrada y justamente en la calle del abogado Claudio Lobos van a soltar toros. Le preguntamos a Claudios y dijo que esas puertas las ponen por los toros, incluso bordena la plaza que está al final de su calle. Dice que es terrible, que un año él se quedó para ver las fiestas desde su ventana que da directo a la calle y que fue terrible. Son unas bestias con los toros y dijo que antes era peor. Que nunca más.
Septiembre 09, 2025, Fuenlabrada
Hoy termino mi tésis :)