bensensate:
Acababa de dejar a un lado aquella jarra en la que había bebido anteriormente un par de cervezas, distraído al observar a cierta distancia el lanzamiento de flechas a los numerosos blancos, apoyado en el mostrador improvisado de aquel puesto de bebidas y carne asada no le sorprendía, era todo lo que llegaba a ver por aquí.
Aún así, no le es difícil diferenciar un rostro conocido cuando lo ha estado extrañando, por más que no fuera a mencionarlo en voz alta; a la distancia Arabella se acerca a grandes zancadas “¡¿Dónde te has metido?!” Pregunta, un tono ligeramente más elevado de lo que debería pero había estado preocupado luego de todo lo acontecido en las últimas semanas, aunque, toda respuesta se ve pospuesta por el discurso de la pelinegra que deja en total confusión al enfermero.
Pronto todo queda ¿Claro? Bueno, no del todo, pero los labios ajenos se han hecho un lugar contra los suyos y es la misma confusión la que le obliga a alejar a la chica al tomarla de los hombros, rompiendo el beso. Sin embargo la observa… Un segundo… quizá dos… Y es él mismo inglés quien ahora toma el rostro ajeno para tomar los labios contrarios en un nuevo beso que imitó la suavidad del anterior.
Le fue imposible no sonreír cuando contempló la estupefacción pincelada en las facciones ajenas, mas no pudo regocijarse mucho tiempo ya que el moreno se abalanzó sobre ella nuevamente, siendo él quien incentivaba la unión. Suprimió las risas que querían brotar de su garganta, rodeándolo con sus brazos y enredando sus dedos en los oscuros rizos del muchacho. Profundizó el beso ladeando moderadamente su cabeza, perdiéndose en la calidez que desprendía y lo aterciopelado del contacto.
De a poco, presionó su cuerpo con el opuesto, repartiendo caricias por su nuca. Se distanció cuando necesitó aire, habiendo contenido el aliento por lo inesperado de la situación en su totalidad. Lo miró con dos ojitos brillantes, buscando tatuar aquella imagen en su memoria. “Estuve en varias partes y en ninguna a la vez,” contestó, revoleando los ojos para restarle importancia. En verdad los había extrañado a todos y le aliviaba no estar más en una posición de enemistad con Ben.
Jamás se había permitido sentir algo por alguien, por más efímero que fuese, temiendo lucir vulnerable o exponerlos como un blanco para llegar a ella. Pero ahora que el futuro estaba escrito a tinta permanente y todos habían elegido su bando, ¿por qué no disfrutar de los escasos placeres que le otorgaría la vida antes del final? Colocó su dedo pulgar en el labio inferior ajeno y lo separó levemente, con una intención tal vez más inocente de lo que aparentaba.











