Ensayo: La máquina de escribir
“Lo peor es cuando has terminado un capítulo y la máquina de escribir no aplaude”. Orson Welles
El paso de las tecnologías
En la actualidad, lo cotidiano es que el editor reciba textos de autores en la inmediatez de su casilla de mail, en formato pdf, de manera digital, para luego poder leer esos textos en su computadora, su tablet, su kindle o incluso para imprimir y leer en papel. Pero esto no siempre fue así. Sabemos que, a pesar de que ahora los escritores y las escritoras trabajan el texto desde su computadora, históricamente se ha asociado a la tarea del escritor a la máquina de escribir.
Desde la invención de la escritura hasta el siglo xx los textos eran manuscritos, es decir, escritos a mano sobre un soporte a partir del uso de pluma, lápiz, bolígrafo a cualquier otro elemento que posee tinta. Con la invención de la máquina de escribir, esta situación vuelve a cambiar. Existen varias teorías sobre cuándo y cómo aparece la primera máquina de escribir en el mundo, algunos historiadores proponen que la máquina de escribir tuvo numerosos inventores ya que cada uno aportó para llegar a la máquina que por fin tuvo éxito, a otros les interesa poner ese punto a partir de que el invento fue patentado. Quien logró que la máquina de escribir se comercialice fue Christopher Latham Sholes en 1868. Su invento incluyó el teclado QWERTY, que es utilizado en la actualidad en nuestros dispositivos móviles o computadoras.
La máquina de escribir es un objeto mecánico que logra imprimir los caracteres en el papel de manera automática. Si bien al principio fue difícil agilizar la escritura en dichas máquinas, con el tiempo fueron utilizándose masivamente y comercializándose hasta forma parte inminente de varios tipos de trabajos. Así se convirtieron en herramientas oportunas para trabajos de oficina como el periodismo, la literatura, o la contabilidad y en un elemento primordial en la cultura material del editor. El siglo xx, entonces, fue el momento en donde la literatura pasó por la tinta de la máquina de escribir. Ese siglo despidió para siempre la recepción de manuscritos en las imprentas o casas editoriales e inauguró la era del mecanuscrito. Los escritores y las escritoras que dejaban de lado el manuscrito para pasar a producir sus textos mediante la mecanografía eran considerados personas modernas que estaban atentas a las últimas tecnologías. Por otro lado, el aporte que hizo la máquina de escribir a la cultura material del editor fue sumamente importante. Ya que el manuscrito, o el mecanuscrito, es el elemento mediador entre el texto y el editor, que será quien haga la lectura de ese elemento para determinar la publicación o no del texto.
El sonido de la máquina
Así como, en su momento, el paso del manuscrito al mecanuscrito y del mecanuscrito al documento digital ha sufrido opiniones a favor o en contra, el sonido de la máquina de escribir también. Sin dudas el clac, clac, clac del tecleo de la máquina de escribir es un sonido inconfundible. Y si bien se ha comparado con el sonar de un piano, también se ha descrito como un sonido irritante.
Con el avance de la tecnología, algunos escritores y escritoras han sentido melancolía por el sonido característicos de las teclas. Un ejemplo es el escritor español Pérez-Reverte que dice:
Todo acaba, o cambia. Es natural. El sonido suave y monótono de las teclas de ordenador simboliza lo que es ahora el mundo de escritores y periodistas. Más cómodo, sin dudas. Escribes, corriges, imprimes. Ganas tiempo y eficacia. (...) Les aseguro que ningún teclado moderno transmitirá nunca la sensación perfecta del ruido de la máquina de escribir en sintonía con tu estado de ánimo, las ideas fluyendo violentas de la cabeza a los dedos, la pasión por contar una historia, real o imaginada, en el tableteo casi musical de un artefacto que vibra con mecánica perfecta. (...) Con aquellos timbrazos del carro al acabar cada línea y el sonido de los tipos metálicos al golpear cinta y papel, formando palabras, frases, historias del mundo que en otro tiempo pateamos y conocimos, escritas en treinta líneas y sesenta y cuatro espacios el folio.
Sin dudas, desde su experiencia como escritor pudo transformar a la máquina de escribir en un artefacto imprescindible dentro del proceso de escritura. No es así el caso de periodistas, a quienes se les pudo hacer difícil el ruido de una cantidad de máquinas juntas. Otro ejemplo es una prueba que hizo The time en Londres, donde pusieron, en los altavoces de la redacción, el sonido de la máquina de escribir para inspirar a los y las periodistas. Esta situación irritó a muchos periodistas que hasta llegaron a irse de la redacción. Así, el experimento, en lugar de motivarlos, lo único que logró fue generar un ambiente crispado y tenso.
Conclusión
Aunque muchas veces es difícil acoplarse al uso de las nuevas tecnologías, sin dudas aparecen para facilitar y hacer más práctica alguna tarea. Así mismo, no hay que ser nostálgico o inflexible, las tecnologías tienen un tiempo útil. En lo que refiere a este artículo, que repasa el paso de tres cambios en la escritura, hay que pensar en que cada uno de los modos vistos, escritura a mano, escritura en máquina de escribir y escritura en computadoras, se mantuvo vigente durante mucho tiempo y aunque parezca lo contrario, no han desaparecido. Si un escritor o una escritora prefiere escribir a mano, puede hacerlo, si otro quiere hacerlo en máquina de escribir (le costará un poco conseguir repuestos o tinta), puede hacerlo, aunque sí, es inminente, tendrá que tener una versión en digital porque es la manera en que los editores y las editoras reciben esos textos. Así que no olvidemos, aunque surjan nuevas tecnologías o formas de trabajo, la máquina de escribir será siempre parte de la cultura material de los editores y las editoras.










