No sé cómo empezar, creo que debería pedir disculpas, no lo sé, pero por algo se empieza, así que antes de nada: Lo siento.
Quiero que sepas que mi intención era la de siempre, pasarme de vez en cuando, soltar lo que fuese que necesitase gritar e irme, a fin de cuentas, siempre he sido un microrrelato. Pero me dijeron que hay meses que duelen, y eso me cagó. Y ya no sé si fue por miedo a ese mes o por miedo al dolor en general o puede que por miedo a volverlo todo más real, pero dejé de escribir, porque eso es lo que pasa, darle una voz a tu mente implica darle una voz a tus miedos, a tus inseguridades, a tus ralladuras, a tus problemas; darle forma a tus pensamientos significa poner tus problemas letras y palabras que, quieras o no, solo los hacen más reales, y yo solo soy una puta niña pequeña cagada de miedo a la que el mundo obligó a crecer demasiado pronto, a la que el mundo lanzó problemas y conflictos a la cara cuando aún no era el momento, ser obligado a madurar, a enfrentarte a un mundo, con sus problemas y conflictos, sin tener ni puta idea de como hacerlo, sin tener ni puta idea de nada, solo activa el miedo, y el miedo tiene memoria, y te dice que lo evites, que hagas como siempre, te resume la vida en: ‘‘cuando tengas miedo, tápate con las sábanas; cuando tengas miedo, corre; cuando tengas miedo, huye’’. A fin de cuentas, siempre había funcionado, pero ahora ha dejado de hacerlo, antes te escondías bajo las sábanas y la luz del día siguiente quemaba lo que había debajo de tu cama, ahora lo dejas todo atrás y te lanzas a lo desconocido, pero hay un secreto: no importa cuanto corras ni cuanto te alejes, nunca podrás escapar realmente, todos tus demonios terminan alcanzándote y, cuando lo hacen, te queman más que la primera vez.
Hace poco escuché una cita ‘‘Porque con el miedo y la tristeza también se lucha, y no veáis como se lucha’’ y algo pareció hacer click en mi cabeza, así que, bueno, aquí estoy ahora. Tómalo como un regreso, como una carta para/conmigo misma, como una declaración de intenciones o como coño te dé la gana, pero me he cansado de correr y ahora solo quiero liarme a hostias con lo que venga.
PD: No sé si volveré mañana, dentro de una semana, un año o si no volveré nunca, tan solo sé que necesitaba volver justo ahora.