' ¿& qué había mas temprano? ' cuestiona, habiendose tomado el tiempo de saborear no solo la fresa en paladar, también la atención de mirada clara, conectada a la oscura propia sin titubear. no hay qué buscar en ese instante, que sucedía, el estremecer, cosquilleo, tacto bajo su piel suplía con suficiencia cuestiones sobre consecuencias o, motivos. sonrisa ladina aparece, menear que se puede confundir con un asentir de cabeza, grácil. se divierte, con el juego, marrones bajando al entrelazar de dígitos, los propios dejando la calidez del pulso cardíaco bajo estos, el frío de dedos ajenos con el mismo rezago de la fruta que propios labios llevan & debe humedecerlos para quitarlos, antes de ubicar la pausa precisa para decir, sin prisa ' si piensas cada vez en lo que esperan o no de tí, no es dificil ver porque te aburres tan seguido. ' palma ajeno se lleva a dorso propio, cerrandose para que inclinación sea suficiente para que el brillo solar le de a dorso ajeno & por lo menos, deje de estar tan fría. ' ¿porque no... solo haces lo que quieres? uno pensaría que es uno de sus privilegios. ' habla de la completa ignorancia, o la menos la de su hogar, la elegida, o designada al nacer, sin vergüenza. & ah, la actitud inalcanzable parece volver, & como si no la tuviera enredada en sus dedos ya, busca la mirada gélida, el juego alcanzando mirada oscura, ' por supuesto, nunca es suficiente dinero. ' parece menear cabeza, desaprobando parte de su actitud, sin total necesidad ante la corta distancia. ' no tomo nada que no se me haya ofrecido primero. o la mayoría del tiempo. ' ladea el rostro por un instante, esperando dar el peso necesario de veracidad en medio de actuacion. & justo allí, parecía ver la tentacion nuevamente, observando la escena bajo retina impertérrita, decide desviar mirada, entretenido por la provocación & tomando aire, recita ' a ver, dime qué te he robado. ' & en medio, tomar su propia par de fresas, cejas alzandose a la par que llevaba la fruta a probar, echando de una palanca entre dedos, la corona verde lejos de allí. lo último, le deja tomar su tiempo con la segunda fresa, observando la coronilla verde esta vez, echandola con mas cuidado al cesped, ' me han rescatado una vez, hedda. es lo mínimo que puedo hacer. ' si bien la entonación sugerente había mermado, no iba a permitir que aquello cayera en su propia vulnerabilidad, e inclinación por una nueva fresa, sin prisa le permite volver a volcarse en escena, exhalando. ' si necesitas que te rescate, tendré que cobrarte. & ya me deberás dos favores. '