bailey.
La sonrisa se borra de inmediato, siendo reemplazada por una pequeña mueca antes de presionar sus labios en una línea. “No se llamaba Mr. Shushu, tú anciano inculturizado y asesino de ositos de felpa — Su nombre era Mr. Fufu y no le dejaste ni una probabilidad de vida.” arruga la nariz en disgusto; había sucedido hace tiempo y no parecía ser de mucha importancia a ojos de terceros, pero Bailey sabía que el rencor lo iba a perseguir siempre. “Zhiyue, sonríele a la vida de vez en cuando, que el único que murió fue Mr. Fufu, no tus sueños y esperanzas.”
“¡No lo hice a propósito!” intentó defenderse como lo hacía cada vez que el menor recordaba el incidente. Le parecía absurdo que siguieran discutiendo por ello después de tantos años, pero August sentía la necesidad de negar su culpa incluso entonces; no quería que su hermano pensara que era capaz de hacerle daño de alguna forma — aun cuando ello implicara defenderse por haber maltratado a un oso de felpa. “No es la vida la del problema...” suspiró con pesadez. “El asunto aquí es que no suelo ir a fiestas, y no sé nadar de otra forma que no sea como perrito. Y estoy en una fiesta en una piscina” ir a la apertura era, sin duda, la peor decisión que había tomado desde su llegada a Alemania. “¿Entiendes?” no sería una exageración decir que la desesperación brillaba en su mirada.













