No creo que sea raro caminar con dos zapatillas diferentes, las personas observan y se ríen... solo sigo caminando, mientras muevo los brazos y retuerzo ligeramente mis manos al oír música. Camino y camino,me detengo a encender un cigarro, fumo, sigo caminando, rió tontamente, empiezo a gritar, lanzar botellas, maldecir a todo el mundo. Me siguen observando, ahora no solo por las zapatillas, sino también por el ruido que hago, soy una mujer rara creo yo, distinta, no uso labial, no me pinto las uñas, solo soy yo misma. De apariencia extraña me califican algunos, mi larga cabellera es curiosa, la mitad derecha de mi cabello es lacio y pintado de un hermoso rojo, y la otra mitad esta llena de ondas azules. Siempre tengo puesto mi viejo sueter gris, al cual le dibuje un gato negro en la parte delantera, adoro los gatos a decir verdad. Los hombres se decepcionan al ver mis piernas, muy delgadas, nada atractivas, ¿acaso importa?,a pesar de eso tengo puesta mi vieja faldita gris. Si, lo se, toda mi ropa es gris, toda mi ropa es vieja, vuelvo a preguntar, ¿acaso importa?. No tengo amigas ni amigos, no tengo confidentes, no tengo compañeros, no tengo amores; por ultima vez pregunto ¿acaso importa?. Nada importa ya, ni los felices recuerdos enterrados junto con ella. Era mi única amiga, mi única confidente, mi única compañera, mi único amor... Y ahora, ya no existe.