—Verdad que vos sos la chetita del campamento. Perdón, no voy a volver a robar tu lugar. ¿Juansito enamorado? Ni en mil años, querida. Lo leà en la escuela y me quedó grabado en la memoria— tomó la mano que ella tenÃa en su mejilla y la corrió —SÃ, voz de iglesia. No me importa que no creas en Cristo, yo quiero ir a misa y tomar Fernet. ¿Bebidas de pobre? Hasta la alta sociedad toma eso. ¿Compensar? Espero que sea algo bueno, Charito.
--Sigo sin saber qué es, pero me lo dijiste tantas veces que ya me siento super cheta. Ay, seguro ni fuiste al colegio, yo sé que tengo razón, siempre la tengo.-- agregó con el mismo tono molesto mientras lo señalaba, --Misa con Fernet no suena feo, más rico que el vino seguro, asà que podrÃa sugerirlo. No sé con qué, pero lo compensaré.

















