Hasta que no le cae el agua de mar encima y lo moja lo suficiente para estremecerse por el frío de la noche, Charlie no es consciente totalmente de dónde se encuentra. Es una fiesta en la playa… Y la gente va vestida para la ocasión, incluido él que ha tenido que rescatar un viejo bañador que por suerte aún le venía bien. Significa que las chicas van en bikini… Y eso le pone un poco nervioso, hasta que le hace tragar la saliva en exceso (lo cual le recuerda un poco a la vez que se topó con la alfa de Riverton y su camisa abierta). En otra ocasión hubiera gruñido cualquier comentario malsonante por la poca consideración de la joven que lo había acabado empapando cuando su intención es no mojarse ni un poquito, pero ahora está alterado como para refugiarse en sus muros de antipatía. -Estás más que perdonada.
Al levantarse y mirar al hombre a quien sin querer había mojado, pudo distinguir al chico del bosque. Cosa que no le hubiera sorprendido de no ser por su respuesta. De lo poca conversación que mantuvo con él en el bosque, distinguió a un hombre más calmado y, honestamente, más antipático. Igualmente, decidió tomarse su respuesta a bien — ¡Gracias! —. Sonrió, observando al rubio frente a él — ¿Te pasa algo? te siento como... nervioso —. Y no le hacían falta utilizar su olfato, pues el chico parecía físicamente nervioso. Realmente, no entendía por qué. El agua era una de las cosas que más relajaba a Ayleen, y sinceramente le costaba muchísimo creer que a alguien le producía el efecto contrario. Aunque, bueno, gente había para todo. Y tan bien que lo sabía la fémina.















