Cuando la corista de los Rolling Stones lo dio todo por “Gimme Shelter”
Hoy, que es 8 de marzo, podríamos homenajear a muchísimas mujeres que han dejado grandes legados en la música. Pero como no sabría bien a quién elegir, contaré la historia de Merry Clayton, y cómo su dedicación y pasión a su canto tuvo terribles consecuencias para ella. Es una cantante (sigue en activo desde 1962!) con una voz genial que, en los 60, todavía era sólo corista, aunque no cualquier corista: además de con los Rolling Stones, cantó con The Supremes, Elvis Presley, y Ray Charles.
Pero antes antes de seguir hablando de ella, hay que dar un poco de contexto sobre Gimme Shelter.
Allá por 1968, Keith Richards estaba de juerga en casa de un amigo suyo. Fuera, había una tormenta terrible, y todo el mundo buscaba refugio mientras trataban de mantener sus paraguas operativos. Richards sospechaba que su novia, Anita Pallenberg, mantenía una aventura con Mick Jagger. Y esa noche, estos dos estaban fuera de la ciudad, rodando Performance (que se estrenó en 1970). A esa mezcla de tristeza, decepción y paranoia por la supuesta infidelidad, hay que sumarle la tormenta, el bajón de la cocaína y la heroína que consumía Keith para intentar olvidarse de aquello, y el pesimismo generalizado en la sociedad por la Guerra de Vietnam, que aparecía a diario en la televisión.
Este cóctel de malas sensaciones, que el propio Richards calificó de “Apocalíptico”, le dio la inspiración para escribir Gimme Shelter.
Pues bien, durante la grabación del tema, Jimmy Miller, productor de la banda, dijo que vendría muy bien añadir una voz femenina y que tenía a una chica en mente. Así que llamaron a Merry Clayton. Era de noche, ella estaba dormida, y embarazada, pero acudió. Le explicaron brevemente de qué iba la canción, ya que ella estaba confusa al ver la letra (Rape! Murder!). Le gustó el tema y cantó. Vaya si cantó.
En apenas unas tomas, clavó la interpretación y dejó impresionada a la banda. Pero lo mejor de todo es esto: cantó con tal fuerza que la voz se le llegó a quebrar dos veces durante la grabación, pero sus “gallos”...están a tono! Ya sea por suerte o por talento, o una mezcla de los dos, incluso cuando su voz se rompió, no falló. De hecho, en la grabación que nos ha llegado a la actualidad, podemos apreciarlo.
https://open.spotify.com/track/6H3kDe7CGoWYBabAeVWGiD?si=VWK0cSqvSM2go-Zbze-2iw
En el minuto 2:57, tenemos la primera “fisura” de la voz de Clayton, y en el minuto 3:00, la segunda. Mucho más notable, mucho más fuerte. Pero mucho más espectacular. No es de extrañar que inmediatamente después se oiga un “Woo!” de Mick Jagger, que estaría flipando.
Sin embargo, al poco de salir del estudio en Los Ángeles, Merry sufrió un aborto espontáneo, según algunos allegados suyos, por el esfuerzo abdominal tras la grabación. Esto hizo que no pudiera soportar escuchar ésta canción durante años, ya que al tratar sobre amor, hijos, desgracias...no hacía más que recordarle lo sucedido.
Y a pesar de todo, ni siquiera escribieron correctamente su nombre en los créditos del disco. Por la similitud de ambos nombres, figura como “Mary Clayton” en vez de Merry Clayton. Pero tú no caerías en la confusión, porque ahora ya conoces su historia.
















