—Qué —frunció el ceño. Todo eso parecía una historia de ciencia ficción o fantasía en la cual el protagonista era el elegido por alguna razón y alguien con mayor experiencia la explicaba las cosas. Dominique intentó reprimir una risa, pero no lo logró—. A ver… a ver, recapitulemos. Estás diciendo que mis abuelos eran druidas y que El Altísimo los castigó por hacer disturbios. ¿Quién es El Altísimo?
-- Ríe todo lo que quieras. Si no me crees a mí, preguntale a cualquier otro superior. -- Rodó sus ojos. Comenzaba a molestarle que no tomara aquello en serio. -- El Altísimo es quien decide si vives o mueres, y lo que pasa con tu patética existencia, básicamente. -- Explicó, con simpleza, apoyándose en la mesa, inclinándose hacia él. -- Y si no vas a tomarte esto con la seriedad que merece, puedes dejar de desperdiciar mi tiempo. -- Sentenció, volviendo a su postura anterior.









